cecilia suárez indart

De regalos, redes, tecnologías y otras yerbas o simplemente no te quedes en el pasado, nene?

 

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Entre tantas cosas que me llamaron la atención cuando llegamos a Moscú en marzo de 1974, hubo una cuyo significado hasta el día de hoy no termina de maravillarme y que marcó la vida de nuestros ancestros y  las actuales generaciones. Al parecer,  aún no logramos dimensionar los cambios sociales que trae consigo. Me refiero a algo tan simple como el ábaco.

En todos los negocios, tiendas, mercados, y restaurantes al llegar el momento de pagar,  manos ágiles se desplazaban de derecha a izquierda y, ante mis ojos, magia pura desentrañaba los secretos del cálculo.

Fue ahí donde conocí el ábaco, el instrumento más antiguo para contar, cuyo origen se atribuye a babilonios y chinos (1.300 a.c). Este artilugio mecánico,  utilizado por todos con tanta familiaridad en pleno siglo XX,  revolucionó en su momento la técnica de contar y permitió al hombre realizar operaciones matemáticas con varias cifras. Si el ábaco tuviese un programa, seguramente lo llamaríamos computador. Mundialmente menos conocido, es el Nepohualtzitzin,  una invención de los mexicas confeccionada con madera, hilos y granos de maíz:  la “computadora azteca”

Debo admitir que nunca aprendí a usar el ábaco.  Por lo visto, en castigo, tuve que lidiar  en la Universidad con el  FORTRAN IV, programa del cual solamente recuerdo  que se clasificaba en sentencias de dos grupos: ejecutables y no ejecutables.  Y, claro,  que sin el comando “ifort” todos los esfuerzos “intelectuales” se iban al tacho de la basura. No había interfase.

Todos estos recuerdos vienen a mi mente en estos días, cuando mi padre hubiera cumplido 77 años. En su cumpleaños recibía la visitas de sus amigos. Las celebraciones y las muestras de cariño  eran  acompañadas, como dios manda, del tradicional “regalo familiar”.  Un gran tema que pudiera ser de fácil resolución con un poco de imaginación en un mundo donde la oferta es tan amplia y para todos los gustos… jugando con la imaginación, vamos viendo: un buen libro, siempre esta bien visto como regalo (por ejemplo “Portales. Una falsificación histórica”, de Sergio Villalobos) si es que no lo hubiera leído, cosa difícil. Otra opción,  una buena selección de tangos, su música favorita. No sería mala idea:  la última versión masterizada de Gardel para acompañar su colección de vinilos, cassettes y CD.

Hombre de gustos sencillos,  pero visionario y muy moderno, la elección finalmente habría recaído en algún complemento para su PC. Aunque no lo crean, su cercanía con el PC era muy grande. Con los dos: con el personal computer  y con el Partido Comunista.  

Cuando autorizaron a mi padre a regresar a Chile, una de las primeras cosas que hizo el año 89 fue comprarse un computador. No recuerdo la marca ni el modelo, pero sí que era uno con dos diqueteras  5 ¼ y una  impresora de papel continuo. Con paciencia y dedicación se dejó seducir por la nueva tecnología, aprendió por su cuenta a trabajar con el sistema operativo y con el programa WordStar.  A medida que la tecnología avanzaba y sus recursos se lo permitían, iba mejorando su equipo. Fue un gran momento cuando le puso disco duro, y ¡qué decir cuando quedaron en el  pasado los comandos de WordStar  e irrumpió el maravilloso Word Perfect!

Con mi hermano Bernardo, se ha transformado en un lugar común decir: cómo disfrutaría el viejo con Internet. Cerramos nuestros ojos y vemos los de él brillar por su encantamiento y fascinación de las tecnologías  y las comunicaciones. No tengo la menor duda que se pasaría todo el día navegando, actualizando a diario su blog, chateando con medio mundo (literalmente) y, por supuesto, que  tendría Facebook.  

La irrupción de la revolución tecnológica en la sociedad, y de forma muy particular de las tecnologías de la información y la comunicación no lo hubieran sorprendido y seguramente estaría discutiendo en el Partido Socialista la necesidad de utilizar estos instrumentos para  asegurar la participación ciudadana en las políticas públicas.

Lo imagino de tantas formas enriqueciendo nuestras vidas… y de repente aterrizo bruscamente a nuestra realidad y veo en la televisión al actual Secretario General de Gobierno, que no usa agenda ni computador y que se define como analfabeto tecnológico.

En las antípodas,  el presidente de Rusia  amenaza con despedir a los funcionarios que no sepan usar el computador….

 

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Daniel Tapia Lehmann
dijo :

Es la nueva "alfabetización". Lamentablemente aun no tan ampliamente disponible para toda la humanidad, como sí lo es la alfabetizacion tradicional, pero para allá va la cosa.

Saludos cordiales

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Prensa Libre!

http://www.nyn.cl

29/08/2008 a las 11:47
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