
Tengo serias dudas acerca de lo planteado en el título de este artículo y esto es porque ayer escribí acerca de la tragedia de las alumnas del colegio Cumbres y, casi nada, apenas un comentario un poco oblicuo acerca de lo que derechamente planteé o sea que ya era hora de que alguien enfrentara al estado en los tribunales para hacerle patente su responsabilidad en hechos como el en cuestión.
Ayer planteé que era muy posible que al bus en siniestrado le hayan fallado los frenos lo que habría precipitado la tragedia, pero que la falla podría haber sido causada por el abuso de los frenos sobre las ruedas por parte del conductor y esto debido a su ignorancia acerca de la teoría del frenaje. Hoy voy a agregar algo más: si se revisan las balatas y discos de frenos de la máquina siniestrada y se encuentra que estos elementos presentan sus superficies de roce contra tambores y discos "cristalizadas" eso es señal inequícoca de que los frenos fueron abusados, se recalentaron y se "desvanecieron", causando el accidente. El desvanecimiento de los frenos es una condición que dura mientras estos estén calientes; si el vehículo puede rodar hasta su enfriamiento los frenos recuperan su capacidad: Lamentablemente hay oportunidades en que no hay tiempo ni espacio para una recuperación y sobrevienen los accidentes, cosa que pudo haber sucedido en esta oportunidad.
Otra cosa importante es la destadada por el diario "La Estrella" de Arica y tiene que ver con otro rotundo fracaso del Estado, me refiero a la provisión y el uso del cinturón de seguridad y, destaca dicho diario, si las niñas hubiesen ido usando dicho implemento de seguridad seguramente que varias se habrían salvado de morir.







no se si será por mi privilegiada vista pero radipatrulla que veo lo maneja un carabinero sin el cinturón de seguridad debidamente abrochado.
Osea, cómo se pretende incentivar la utilización de este elemento de seguridad, cuyo uso es obligatorio, si los mismos fiscalizadores no lo hacen.
Creo que el error de la autoridad es tratar de imponer ciertas cosas por ley en vez de apelar a la razón. La verdad es que las leyes que son terribles, que no perdonan, son las de la naturaleza por ejemplo la inercia, esa que hace que los cuerpos salgan despedidos de los vehículos cuando chocan mismo efecto que puede lograr la fuerza centrífuga.
Claro que hay una falta de conciencia, pero es por ambas partes, tando del gobierno, como de nosotros mismos, ya que no puede haber un carabinero en cada kilómetro para que nos pongamos el cinturón de seguridad. No nos damos cuenta de que cosas tan sencillas como ajustarse el cinturon, nos puede salvar la vida, no sé si en este caso, pero es de suma ayuda. Creo que el gobierno ha hecho buena publicidad con respecto a la seguridad en la conducción, también con el tema de la velocidad y el conducir sobrio, pero hace falta quizás que sea una publicidad más constante, y además que cada uno de nosostros se cree una conciencia. Hay una publicidad que me parece muy buena, que están pasando actualmente de los Mineros de Chile que dice - HAGAMOS UN PACTO (a tú hijo ) si tú te cuidas, yo me cuido - aunque tengamos que transar algo que me parece intransable, creo que es una buena medida.
Ahora, en cuestíón de accidentes, son muchos los factores que influyen, como lo mencionas, también está el tipo de terreno que en este caso por la neblina es un poco resbaladizo y no se nota, el estado de los neumáticos es muy importante en una zona de tantas curvas.
Pareciera que la gran mayoría de los gobiernos del mundo están fallando en el combate a la inseguridad vial. Creo que esto es fundamentalmente porque pretenden lograr la seguridad apelando por sobre todo al establecimiento de ciertas reglas de tránsito y a la acción policial para "imponerlas" a los actores del tránsito, principalmente a los conductores. Desgraciadamente y a estas alturas de la civilización, nuestros gobernantes no han llegado a percatarse que con castigos nunca se va a lograr modificar a su gusto las conductas humanas. El mejor ejemplo de esto es que la cuestión no solo no mejora sino que tiende a empeorar.
Por otra parte la accidentalidad vial es nada más que otro de los varios síntomas de que la administración de los Estados está fallando, lamentable y lastimosamente, en todo lo relativo a la prevención de los daños de todo tipo y orden que afectan a la humanidad. Esto no quiere decir que no por ello no vamos a aplicar remedios contra los síntomas, pero aplicando conjuntamente potentes remedios para curar la enfermedad.
La prevención de los riesgos debe integrarse a la enseñanza desde el jardín infantil, sin abandonar su aplicación hasta la universidad. Es la única forma que tenemos para soñar con una sociedad segura.
Mientras tanto tenemos que hacer sentir a la autoridad que le exigimos aplicaciónal problema y prontos resultados, que no se repitan interminablemente los mismos accidentes.
No hace mucho escribí algo acerca del error humano,( Tolerancia cero ) todos los accidentes tienen causas las que ameritan ser investigadas, para poder corregir, y aprender así la lección, lamentablemente somos reactivos no tenemos cultura proactiva es decir detectar la probables fallas antes de que ocurra un suceso no deseado y a la vez tomar medidas efectivas, lo peor es que además tenemos mala memoria y volvemos a cometer los mismo errores, nuevamente concluimos que el cinturón de seguridad es efectivo, pero eso no les sirve de nada a las niñas que perecieron.
René
Con respecto a lo del cinturón de seguridad me parece que da para que se intereresen especialistas en conductas humanas para determinar las razones por que la mayoría de las personas no lo usa, en circustancias que casi todos los días estamos conociendo de gente que sale disparada a través de los parabrisas, cae por las puertas o por las ventanas como en el caso del bus del colegio Cumbre. Por mi parte yo aventuro la hipótesis de que esto sea una reacción en contra de la autoridad por imponer por ley la obligación de su uso, en vez de apelar a la inteligencia y sentido común de la gente. En todo caso la realidad actual representa un lamentable y lastimoso fracaso de la autoridad administrativa del país.
A propósito, el otro día leí en el sitio argentino "Luchemos por la vida" el testimonio de una joven que sufrió graves lesiones en un accidente cuando iba en un automovil con varios jóvenes de su edad manifestando algo así como que no se había puesto el cinturón porque le habría dado verguenza hacerlo por lo que podrían haber pensado sus amigos ¡Qué tontera! se lamentaba y probablemente se lamentará muchas otras veces en lo que le resta de vida.