Fernando Russo

Paco Urondo: la búsqueda de la palabra justa.

Francisco Urondo nació en Santa Fe en 1930. Poeta, periodista, académico y militante político, Paco Urondo dio su vida luchando por el ideal de una sociedad más justa. "No hubo abismos entre experiencia y poesía para Urondo." –dice Juan Gelman– "corregía mucho sus poemas, pero supo que el único modo verdadero que un poeta tiene de corregir su obra es corregirse a sí mismo, buscar los caminos que van del misterio de la lengua al misterio de la gente. Paco fue entendido en eso y sus poemas quedarán para siempre en el espacio enigmático del encuentro del lector con su palabra. Fue –es– uno de los poetas en lengua castellana que con más valor y lucidez, y menos autocomplacencia, luchó con y contra la imposibilidad de la escritura. También luchó con y contra un sistema social encarnizado en crear sufrimiento." Su obra poética comprende Historia antigua (1956), Breves (1959), Lugares (1961), Nombres (1963), Del otro lado (1967), Adolecer (1968) y Larga distancia (antología publicada en Madrid en 1971). Ha publicado también los libros de cuentos Todo eso (1966), Al tacto (1967); Veraneando y Sainete con variaciones (1966, teatro); Veinte años de poesía argentina (ensayo, 1968); Los pasos previos (novela, 1972), y en 1973, La patria fusilada, un libro de entrevistas sobre la masacre de Trelew del '72. Es autor en colaboración de los guiones cinematográficos de las películas Pajarito Gómez y Noche terrible, y ha adaptado para la televisión Madame Bovary de Flaubert, Rojo y Negro de Stendhal y Los Maïas de Eça de Queiroz. En 1968 fue nombrado Director General de Cultura de la Provincia de Santa Fe, y en 1973, Director del Departamento de Letras de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Como periodista colaboró en diversos medios del país y del extranjero, entre ellos, Primera Plana, Panorama, Crisis, La Opinión y Noticias. Murió en junio 1976, enfrentando a la genocida dictadura militar. "Empuñé un arma porque busco la palabra justa", dijo alguna vez.

Entre sus obras:

poesía:

o Historia Antigua (1956)

 o Bar "La calesita"

o El ocaso de los dioses

o Breves (1959) o

 Lugares (1961)

o Nombres (1963)

o Algo o

Como bola sin manija

o Del otro lado (1967)

o Amarla es difícil

o Dos líneas de fiebre, mareas y pronósticos

o Del otro lado

o Cada día que pasa

o La pura verdad o Adolecer (1968)

o Larga distancia (1971)

o Poemas póstumos

o Milonga del marginal paranoico

o No puedo quejarme

o Muchas gracias

prosa y teatro:

o Todo eso (1966, cuentos)

o Al tacto (1967, cuentos)

 o Veraneando y Sainete con variaciones (1966,

teatro)

o Veinte años de poesía argentina (1968, ensayo)

o Los pasos previos (1972, novela)

o La Patria fusilada (1973, entrevistas)

sin publicar:

o Cuentos de batalla (1973-1976)

o La verdad es la única realidad

 "...le han reprochado a Paco su capacidad de arriesgar la vida por un ideal... ...no podía vivir sin oponer su belleza a la injusticia, es decir, sin respetar el oficio que más amaba." Palabras de Juan Gelman sobre Paco Urondo

Bar "La calesita"

Es el fondo de un bar. Es un lugar parecido a una cueva donde uno se sienta, bebe y ve pasar a hombre enrarecidos por distintos problemas. Es una gran linterna mágica. Es una gruta retirada del mundo que cobija a sus criaturas. Uno se siente allí ferozmente feliz. Acaba de aparecer el primer hombre, apenas ha aprendido a caminar, aún no sabe defenderse. El hombre sonríe y llora y sigue la fiesta. ________________________________________

 El ocaso de los dioses

No hay nadie en la calle, en los ruidos húmedos, en el vuelo de las hojas y mis pasos quieren reiniciar las maderas de la adoleescencia. Pero todo está abandonado, no hay nada que pueda favorecernos; ningún aire de inconsciencia, ningún reino de libertad. Sólo hábitos tolerantes haciendo crujir nuestra memoria. "Ha estado bien", decimos. Dueños del incendio, de la bondad del crepúsculo, de nuestro hacer, de nuestra música, del único amor incoherente; soberanos de esa calle donde los tactos y la impresión hicieron su universo. Las sombras acarician aún sus veredas, tu mismo nombre y tu gesto son una forma nocturna que en esa constelación crece y sabe enrostrar nuestra culpa. Y todo termina con una esperanza, con una dilación - "ha estado bien"-, o en un bostezo, o en otro lugar donde es menester el coraje. ________________________________________

Benefacción

Piedad para los equivocados, para los que apuraron el paso y los torpes de lentitud. Para los que hablaron bajo tortura o presión de cualquier tipo, para los que supieron callar a tiempo o no pudieron mover un dedo; perdón por los desaires con que me trata la suerte; por titubeos y balbuceos. Perdón por el campo que crece en estos espacios de la época trabajosa, soberbia. Perdón por dejarse acunar entre huesos y tierras, sabihondos y suicidas, ardores y ocasos, imaginaciones perdidas y penumbras. ________________________________________

Algo

A Rubén Rodríguez Aragón

con tu muerte algo vendrá algo que jamás sacudió tu conciencia. no importará la tierra que te rodea el árbol que te soporta el agua que admitió tu pureza. no será algo que ahora retumba en tu memoria ni las resonancias que prefirió olvidar vendrá algo sin vínculos una lluvia sin pasado sin gestos censurables o bondadosos no estrá en juego tu salvación tampoco el olvido ni el arrepentimiento el "ángel tuerto" no vendrá a consolarte no será necesario y olvidarás también el consuelo para tu corazón no habrá consuelo el día en que caigas no habrá estaciones ni pájaros ni trenes ni alcohol ni sangre penosa que aguantar no por eso habrá descanso el día en que llegue algo que no suponías algo que vendrá a reclamar el lugar en el mundo que supiste negarle una indescriptible culpa haciendo estallar las huellas que minuciosamente lograbas distribuir ningún rastro con tu muerte vendrá una nueva y desconocida vergüenza ________________________________________

Fin y principios

 Estoy en los ruidos de la tristeza, en las tablas de la perdición, en el aire de este tiempo maldito, infortunado; llovizna criminal y sucia. En aventuras, en la queja del muerto y el terror de los vivos y el soplo de los convalescientes. Estoy en el clamor encontrado, fuera de la felicidad y el fascismo y el olvido sin escuchar la clausura y la ausencia, sin tolerar la conmiseración, o desconocer la alegría o la bondad o el dolor del caído. Sin sentir resignaciones, sufriendo con la rabia la esperanza, viviendo a mi manera. ________________________________________

Abrigo

 Aquel tapado de armiño, esta situación que vivimos, mi amiga, estos recuerdos que siempre tendremos y esta vida que juntos vamos haciendo. Algún día, y digo por decirlo, tendremos ese tapado de armiño; será un tiempo más justo, forrado en lamé, como el tapado del tango. Un tiempo sin olvido. Ese tapado de lo que fue, nos hará siempre felices, viejos golpeados; y tendremos tiempo para el ocio, o para la melancolía y nunca llegaremos a aburrirnos. Esta noche espero contento y hacerlo es como ganar la revolución; estaba escrito que tu llegada sería como una caricia después de la pelea, la alfombra de la victoria, el puño que consume la derrota. Pronto será la hora de las brujas y de los secretos y después veremos la luz y escucharemos juntos ese disco del tapado; y comerás con apetito, con juventud y seguramente haremos el amor, y estarás conmigo y no tendrás miedo a nada.

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Por soledades

 Un hombre es perseguido, una familia entera, una organización, un pueblo. La responsable de esta situación no es la codicia, sino un comerciante con sus precios, con la imposición de las reglas del juego. Los empresarios, la policía con la imposición de las reglas del juego. Por eso ese hombre, ese pueblo, esa familia, esa organización, se siente perseguida. Es más, comienzan a perseguirse entre ellos, a delatarse, a difamarse, y juntos, a su vez, se lanzan a perseguir quimeras, a olvidarse de las legítimas, de las costosas pero realizables aspiraciones; marginan la penosa esperanza. Entonces toda la familia, todo el pueblo, entra en el nivel más alto de la persecución: la paranoia, esa refinada búsqueda de los perseguidos históricos y culturales. Y ésta es la triste historia de los pueblos derrotados, de las familias envilecidas de las organizaciones inútiles, de los hombres solitarios, la llama que se consume sin el viento, los aires que soplan sin amor, los amores que se marchitan sobre la memoria del amor o sus fatuas presunciones. ________________________________________

La verdad es la única realidad

 Del otro lado de la reja está la realidad, de este lado de la reja también esta la realidad; la única irreal es la reja; la libertad es real aunque no se sabe bien si pertenece al mundo de los vivos, al mundo de los muertos, al mundo de las fantasías o al mundo de la vigilia, al de la explotación o de la producción. Los sueños, sueños son; los recuerdos, aquel cuerpo, ese vaso de vino, el amor y las flaquezas del amor, por supuesto, forman parte de la realidad; un disparo en la noche, en la frente de estos hermanos, de estos hijos, aquellos gritos irreales de dolor real de los torturados en el angelus eterno y siniestro de una brigada de policía cualquiera son parte de la memoria, no suponen necesariamente el presente, pero pertenecen a la realidad. La única aparente es la reja cuadriculando el cielo, el canto perdido de un preso, ladrón o combatiente, la voz fusilada, resucitada al tercer día en un vuelo inmenso cubriendo la Patagonia porque las masacres, las redenciones, pertenecen a la realidad, como la esperanza rescatada con la pólvora, de la inocencia estival: son la realidad, como el coraje y la convalecencia del miedo, ese aire que se resiste a volver después del peligro como los designios de todo un pueblo que marcha hacia la victoria o hacia la muerte, que tropieza, que aprende a defenderse, a rescatar lo suyo, su realidad. Aunque parezca a veces una mentira, la única mentira no es siquiera la traición, es simplemente una reja que no pertenece a la realidad.

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