La dictadura de los bibliotecarios
Por Jorge Queirolo Bravo
''No estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero defendería hasta la muerte su derecho a decirlo''.
Cita apócrifa de Voltaire
Generalmente, al escuchar la palabra “dictador”, uno se imagina a un gobernante muy autoritario y que está en el cargo sin haber sido elegido por la vía democrática. Lo raro, es asociar dicho vocablo a un grupo de bibliotecarios. Normalmente no pasaría. Pero, como en todas las instancias, siempre existen excepciones.
Una de ellas se relaciona con lo que sucede en la Wikipedia, la enciclopedia virtual, que goza de un inusitado prestigio basado en su popularidad, gratuidad y la posibilidad de participar activamente en su redacción y escritura. Hasta ahí todo suena muy bien y atractivo. Aparentemente lo es. Lo que pocos saben, es que dicho medio, al menos en su versión en lengua hispana, está regido por un temible grupo de pequeños tiranos de mentes ratoniles y estrechas, que hacen lo que les viene en gana, sin que exista un control o alguna supervisión efectiva sobre ellos.
Son los llamados “bibliotecarios”, que de tales realmente nada tienen. Más bien deberían llamarse “censores”, ya que mantienen un mal entendido poder de veto sobre las aportaciones que hacen los usuarios, para lo cual esgrimen argumentos absurdos y muy poco convincentes. Se creen a sí mismos dueños de la verdad y actúan como si, en efecto, lo fueran. En la práctica han implementado una censura despiadada, que derriba estrepitosamente el mito de que la Wikipedia es libre, condición de la que actualmente carece por completo.
Y, como en las peores dictaduras, dichos bibliotecarios acallan violentamente a sus críticos. La diferencia estriba en que aquí a los opositores no se los envía a un campo de concentración, a una prisión remota o a un campamento de trabajos forzados. Tampoco se los condena a perecer en el patíbulo o a sucumbir en una inhumana sesión de tortura física. No, aquí se los defenestra a una especie de exilio, pero informático, lo cual se ejecuta mediante el bloqueo de la dirección IP del afectado que, audazmente, se atrevió a protestar contra las arbitrariedades de estos mal llamados administradores.
¿Qué se puede hacer contra este abuso? Dentro de la Wikipedia parece que nada, pese a que formalmente existe un mecanismo de reclamación, que no es más que un mero saludo a la bandera, que casi sin excepción termina por dar la razón a los bibliotecarios. Lo anterior se traduce en fallos internos y espurios a favor de éstos. Habría que ser demasiado ingenuo como para creer que pudiera acontecer lo contrario. ¿No será una utopía pretender algo tan descabellado, como que los representantes de la Wikipedia obren con justicia? Ellos son, simultáneamente, juez y parte, fiscal y abogado defensor de su propia causa. Desconocen el término “imparcialidad”.
Nada cambiará en la Wikipedia, a menos que los usuarios se rebelen masivamente en contra de los bibliotecarios, aunque eso es improbable pese al enorme descontento existente entre el público llano y corriente. Sería muy difícil poner de acuerdo a tanta gente diferente al mismo tiempo. El sistema administrativo de esta enciclopedia está formulado para defender a los bibliotecarios malos, mentirosos e incompetentes. Ellos se han apropiado mañosamente de los escalafones burocráticos de la Wikipedia y los manejan a su más completo antojo, para lo cual han forjado artificialmente un buen número de bibliotecarios títeres. Dicha forma de proceder, anula toda posibilidad exitosa de reclamar contra prácticas más dignas de la GESTAPO hitleriana, que de una enciclopedia que pregona a los cuatro vientos ser democrática y, claramente, no lo es.
El público lector, desde luego, no se ha quedado estático ni permanece indiferente. Se han formado varias enciclopedias alternativas para paliar la falta de libertad y democracia en la Wikipedia. Éstas, de a poco, están tomando fuerza y ganando cada día más adeptos. ¿Qué futuro tendrán en la red? El tiempo lo dirá. Mientras tanto, mejor tomo distancia de los opresores wikipedistas. No vaya a ser cosa que decidan sentenciarme a muerte por bocón, fusilándome en un paredón… virtual, por cierto.







''No estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero defendería hasta la muerte su derecho a decirlo''.
Cita apócrifa de Voltaire
Solo sobre la cita: Siempre me ha parecido una somera estupidez.
Saludos y suerte
la verdad es que la he empleado un par de veces por verla plena de sentido, pero...con el paso del tiempo y de los gobiernos "democraticos" y el derecho universal a opinar...parece ser mejor alternativa de liderazgo una aristocracia ilustrada, reconocida por méritos y no por cantidad de votos, donde solo los mejores tengan oportunidad de expresar sus puntos de vista.
La pregunta es ¿cómo definir quién es digno de ocupar ese lugar?
Saludos
VOLTAJE LEGOLAS
No estoy contra del derecho a ganarse ese derecho por vías o combate propio. Cada uno vera como se las arregla para hacer de su grito una costumbre o ejercer su legalidad.
Pero yo no voy a fortalecer opiniones que no comparto apoyándolas en expresión.
Si yo no apoyo la zoofilia, no le niego su derecho a expresión a través de su propia ideología, fuerza y adoradores. Pero me niego lisamente a con MI adhesión fortalecer la suya.
No le presto ropa ajena a quien no considero amigo.
Eso creo que es básico.
Véalo en el tema prohibido. Muchos doradores de la reflexión de voltairé están de acuerdo en su prohibición. Entonces, ¿son o no son?
Ve, yo estoy y de acuerdo con ellos en que posiblemente sea una manera eficaz de ganar su batalla. Pero no comparto la manera de eliminar una ideología, creo que solo la están reforzando más. .
Y al no compartir una opinion no le voy a conceder mi beneplácito. Al igual que ellos no me darán tregua a mí.
Por ello, al igual que muchas bellas palabras no dejan de ser más que eso, bellas palabras.
Saludos y suerte
Saludos
VOLTAJE LEGOLAS
...me parece que nunca leyó las políticas de Wikipedia antes de comenzar a contribuír en ella:
Y esto no lo invento yo, es uno de los pilares de Wikipedia.
Saludos,
Ricardo.
Sr. Queirolo, lamento mucho la situación que usted denuncia, pero permítame una aclaración. La wikipedia, por algún mecanismo que desconozco asignó el nombre de Bibliotecarios, a los antiguamente llamados Administradores o Webmasters. Es decir, estas personas no son profesionales de la Bibliotecología, sino que internautas a los que se les ha otorgado privilegios de administración. Hago esta aclaración porque yo soy de profesión bibliotecaria, y al hacer esta denuncia, de cierta forma se está estigmatizando a un gremio que siempre ha luchado por la libertad de expresión y acceso a la información. Es importante que esto quede claro porque se presta para malas interpretaciones que menoscaban nuestra profesión.