Dios ha muerto

Enviado por Danielito el 08/09/2008 a las 12:54
Danielito

Orlando no sabe nada de política pero tiene una fe afianzada. Por eso, cuando conoció a la candidata a la Alcaldía, de quien le había hablado Mercedes, su hermana, no dudó en acoger su programa de gobierno con entusiasmo e incluso, con alegría exteriorizó el sí tan esperado, para hacer parte de su lista al Concejo. Una fórmula bendecida y ganadora, como algún día lo revelara a íntimos allegados a la candidata.  Desde ese día lo acompañó en sus oraciones diarias, pero sobre todo en las sesiones especiales de los días martes, no sólo el buen propósito, sino la realidad de dar un vuelco espiritual al municipio. Imaginaba por momentos el panorama: maestro buenos días, la paz sea con Usted, alcaldesa la bondad ensalsada, Xamundí: la ruta del paraíso  y unos etcéteras del que solo lo sacudían sus obligaciones de atender pacientes y observar fibromas. Otras veces, solitario y misterioso en el balcón, pensaba en su sino y su suerte. La vida lo había bendecido y lo tenía predicho desde esa tarde en que dejó de ser guaquero. Lo recuerda y lo repasa infinidad de veces sin dar crédito. El llevaba una semana invirtiendo en su decisión de apartase de Dios o la realización de un milagro. Estaba arruinado, mal comido y desahuciado para la sociedad, pese a su devoción íntima de cristiano. Trabajo de guaquería, que era su oficio, no encontraba. Vivía en una pocilga, separada de otras por una cortina raída, en un barrio, contiguo a la plaza de mercado. El dueño de la pensión lo tenía en ultimátum de expropiación cuando encontró, por casualidad, “EL libro de San Cipriano” sobre un bulto de papas de un vendedor callejero. Le llamó la atención el título y la fotografía en la portada de un gato negro emergiendo de las llamas infernales. Primero lo miró con recelo y luego lo abrió con curiosidad. En el índice se anunciaban pócimas para atraer al ser amado, para ligar a la pareja y, lo que más atrajo su atención, la manera de conseguir dinero. Muy fácil. A un perro de monte sacarle los ojos y reemplazarlos con otros de gato  negro sacrificado en un cementerio. Ungirlo con orines de virgen en periodo menstrual a medianoche de luna llena, que coincida con día martes. Dar a Satán las loas a su gran poder y maleficio sobre los enemigos y en provecho de la suerte propia, endosando el alma. Encerrar al esperpento en sótano muy oscuro y alimentarlo con ripio de metal cada tres días. Y, cada que requiera la recompensa, pronunciar “animalito maldito, dale al amo su dinerito, dale poder, dáselo todito”. No sin temor hacia Dios, Orlando entonces se dio a la tarea de cambiar de bando porque la penuria lo acosaba. Como excusa para su decisión se repetía: ”un hombre que ha sido tu devoto señor, ¿merece el infierno sin merecerlo, la afugía y el dolor como senda?, ¿no he sido lo suficientemente bueno y leal”?. Y se entregó a la consecución de estos elementos y procedimientos malsanos hasta que un cliente lo llamó para que cateara una posible guaca sobre un terreno en donde hace años funcionaba un parqueadero. Y allí fue la revelación. El espíritu de un indio le habló en lengua que Espinosa no entendió pero penetró en él para su bien y el de la comunidad, a la que ahora se entregaba con humildad en la práctica del milagro y la sanación. Desde entonces fue un médium conectado al altísimo para curar hedores y horrores de una feligresía que, agradecida, dejaba prendas y dádivas merecidas que él acostumbraba compartir con los más pobres y necesitados. ¿Acaso no llena de mercados y bendiciones a la gente de la Ceibita y San Diego,  que lo veneran como a un santo?. “Sí”, se dijo el maestro, pensando con bondad en Mercedes su hermana, y la candidata, “este es el pueblo escogido por Dios para la realización de su fe”. Por eso Mechas no lo importunaba. Muy a las ocho de la mañana aparecía elegante como es ella, su tez profundamente oscura y los maquillajes bien aplicados, en el recinto ruidoso de la calle del centro de la plaza. Se cuidada de saludar de beso a la cuñada rubia y a su sobrina, cuyo padre no era su hermano. Con este era deferente y simple. Gentil. Poco cálida. En adelante las horas se sucedían en la atención de una procesión de gentes enfermas y rotas del alma y del cuerpo buscando un alivio para sus males. El procedimiento era rutinario: una inscripción previa acompañada de una oración colectiva al altísimo y loas y  padre nuestros y, luego, los turnos de atención tras unas cortinas espesas y sucias en donde habían camas y velas y, sobre las repisas, algodones y jarras de agua. La “consulta”, por paciente, demoraba cerca de 15 minutos, como en una EPS moderna. Al salir de la misma, entre lágrimas y estremecimientos de devoción, familiares y dolientes hacían aportes voluntarios cuya caja podía registrar en un solo día, un millón setecientos mil pesos en total. El trabajo de Mercedes consistía en asegurar los votos del Concejal y la candidata en un formato de registro de votantes.  En circunstancias distintas, a entrambos hermanos este manejo ddel recaudo y la política pudo haberles resultado pecaminoso. Pero no. La bendición corría pareja entre consulta y registro pues era claro que la misma se cernía sobre la totalidad del poblado y sus menesteres cotidianos. Quizás hubiese sido distinto si el excedente de la consulta no se invirtiese en mercados o kits escolares que recibían algunas familias de la zona urbana y rural. Mercedes y su cuñada, coordinaban las operaciones comerciales en ausencia del maestro, que era como nombraban  a Espinosa luego de su conversión. Iban juntas a comprar a los almacenes que desechaban mercancía imperfecta y la vendían más barata. Mechas decidía los componentes de la canasta. “La mona” pagaba con los billetes que Orlando contabilizaba de una caja menor que era también su billetera de diario. Una desconfianza pueril para su estatus actual, lo había llevado a identificar bienes con afecto, de tal manera que solo se sentía seguro en el manejo de las finanzas con gente a la que amara y cuyo amor retribuyera en el cuidado de los bienes. Además, y a pesar de estar en buenos términos con la hermana, sobre esta recaía un historial de vida dudosa que era de precaver. Desde la más tierna juventud en que Mercedes quedó abandonada y madre de dos hijos, le había tocado desarrollar ciertas estrategias de rebusque para no morir de hambre. Había sido niñera sin éxito lo mismo que   empleada doméstica, oficios estos de malos tratos y patrones abusivos. Estos reveses la llevaron a las ventas por catálogo y a la administración de su cuerpo con hombres discretos y escrupulosos que aportaban desde hacía años a la crianza de sus niños. Muy en el fondo Orlando consideraba  que su hermana era una buena para nada, que no había sido capaz de demostrar temple para salirle al paso a la adversidad. Siempre estuvo necesitada del dinero que otros proveían pues ella no tuvo agallas suficientes para conseguirlo en cualquier empleo.  Por eso es que “la mona” maneja el dinero y Mercedes compra. Sin embargo, esta circunstancia de saberse necesitada del mismo cuando desarrolla un trabajo para su hermano, que tiene suficiente, le incomoda. Después de empacar mercados y atados de ropa para niños desamparados, Mercedes reclama a su hermano el pago de algún estipendio por su colaboración, pero él dilataba la resolución de este pedido pues le parece suficiente con que ella disfrute los beneficios del consultorio en donde hallaba transporte, alimentación, compañía y, sobre todo, ocupación para su mente liviana. Ante su inconformidad él replica su compromiso con todo un equipo de trabajo por el que responde. Además, le dice: “¿no me he comprometido con usted para que maneje como secretaria mi agenda de concejal en el municipio, porque yo ni tiempo voy a tener, ocupado como mantengo en viajes y consultas?”. Este argumento baladí no satisface a Mechas quien siente cómo la necesidad la embarga y la incredulidad le acecha. Hace ya dos meses que su hijo menor perdió la vida a manos de unos criminales y ladrones y lo poco que tenía lo invirtió en el funeral. Ella reclama al médico otro tipo de estímulo a su trabajo. Ya antes de las elecciones esta situación se iba tornando insostenible, a lo que contribuyó  la aparición de un rumor, debido a la incontinencia verbal de la hermana, según el cual Orlando no sería tan santo ni tan generoso. Eso enturbió la marcha de la campaña ya que sobre el medium se  cifraba la mayor esperanza de votación, máxime cuando este había asegurado la conformidad de Dios con el proyecto político. Pero lo susceptible de ir mal empeora y fue así como una tarde de lluvia y granizo en la que la cafetera se dañó por exceso de uso, Mercedes puso los puntos sobre las íes y expresó todo lo mal que le sabía y parecía una agenda electoral basada en falta de solidaridad y presupuesto como la que andaba viviendo y, lo que era peor, de la mano poco generosa de su hermano. Que quién le reconocería su tiempo y su esfuerzo, que de dónde sacaría los tres plátanos diarios para comer, que de una campaña pobre solo se podían esperar resultados pobres. Y así fue. La votación fue magra para el concejal y la candidata, porque en un acto muy terrenal Mechas jugó la ilusión de la clientela en adquisición de lotes para vivienda y dinero por votos, que es un argumento más sólido que la promesa en la otra vida. Y así de los tres mil sufragios esperados, Espinosa sacó treinta y cinco. Con lista en mano del total de las mesas escrutadas, el maestro no daba crédito a lo que leía. Muchas imágenes se agolparon en su mente. Pocas reflexiones le volvieron la calma. Veía a su hermana y el castigo del infortunio representado en una mala muerte. Olió al demonio. Sintió  como el ser antiguo y olvidado de sí revivía en todos y cada uno de sus poros. Imaginó una maldad. En ese instante perdió la fe.

Ahora ejerce de comerciante de productos taiwaneses en una céntrica calle de la ciudad capital. Vive solo en una pensión modesta. Cultiva el arte de la conversación. No bebe ni fuma. Se acuesta temprano. En varias oportunidades ha expresado con sorna, ante el tema divino, que Dios no existe.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Noticias de Antofagasta, Calama, Desierto de Atacama, Periodismo Ciudadano

Publicidad por Bligoo.com
Comentarios de este artículo en RSS

BANNER_RANCAHUASO.jpg

recicladore_banner.jpg

Rockodromo: Programa Oficial

rockodromo_banner.jpg

Noticias de Atacama, Copiapó, Desierto de Atacama

1328186367360-divisor.jpg

Noticias de Arica, Parinacota, Altiplano, Tacna, Chile, Perú, Periodismo Ciudadano

1328186367360-divisor.jpg

Noticias de Iquique, Chile, Periodismo Ciudadano

Start-Up Chile

startup.jpg

 

Comparte Atina Chile

 

Artículos recientes

Navegación guiada

mi_voz.jpg