Los gringos alucinan con Cuzco, Quito o Bahía al ser envueltos por ese arcaísmo un tanto producido. Es mas, fascinan con ese folklore mediático que supone que la imagen es solo sensación transable. El realismo mágico vende. Semi disfrazados de nativos, nuestros países preservan o recrean un presente cargado de pasado, a veces de cartón. Todo se pone al servicio de lo escénico en que la cultura y la infraestructura juegan a ser un paisaje ad hoc. El turismo lo exige: Lo andino, las casas de adobe, los mercados colorinches, las calles de piedra se fotografían hasta el cansancio. Casi, de otro planeta. Sudaca Inn.
Por otro lado, mucha producción cultural latinoamericana que busca una visión más universal – descontextualizada- trata de apartarse de ese arcaísmo. Un videoclip brasilero con fondo high tech, que podría ser neoyorkino o un film peruano de blancos donde no asoma ningún rostro indígena, supone que nuestro contexto nos pesa. Sobre todo, a la hora de ser tomados en serio. Y por tanto, es necesario borrar todos esos signos que delatan nuestra apariencia identitaria. Es una forma de recurrir a lo que somos en realidad, aunque nos tilden de anodinos.
La imagen que Chile trata de proyectar en una campaña de marca país de costo aprox. 40 millones de dólares con paisajes lunares, icebergs gélidos, vastedades patagónicas exhibidas en ciudades primermundistas, tiene una particularidad: escasea de latinoamericanismo. Es claro que tratar de posicionar -en ausencia de una identidad claramente sudaca- una precisa imagen de chilenidad, que pegue subliminalmente, es definitorio y por tanto, exige un mensaje potente. Como la CocaCola, meterse muy dentro del cerebro, es dificilísimo.
Pasa que nuestras híbridas y eclécticas ciudades casi fomes no tienen esa condición artesanal “barropetrea”, tampoco ese multicolorismo tropical o ese arcaísmo anclado en lo prefundacional y colonial. Nos pesa tener pocos registros originarios. Pero, a falta de historia, abolengo o figuratismo se ha logrado cierta ligereza de peso, que es lo interesante, porque increpa a “ser algo”, a definirnos y describirnos en lo esencial recurriendo a nuestras particularidades, sin prejuicios.
Eso que pareciera light, forzando a plantearse que es “lo chileno”, está más allá del folklorismo o del lugar común. Algunos hablan que nuestro país es solo un paisaje, en el sentido que no hemos construido una identidad dura y definida.
Fuguet hizo de Mc hondo, una parodia de ese americanismo pegado en las raíces, para decir “stop, el spanglish la lleva” quebrando un tanto esos clichés. El presente globalizado esta construyendo otro continente, en este caso, otro país. Condición mas exacta de lo que somos hoy. Pero ¿que somos en realidad como producto vendible? Además de poder reinventarnos, producirnos o disfrazarnos, lleva a preguntarse en definitiva ¿que hay debajo de todo, o que hay encima que podamos hacerlo mas genuino? La disputa del pisco con Perú o quien tiene la propiedad de la empanada de horno en América es solo el inicio. Happy dieciocho.
Gino Schiappacasse







Nuestros "amigos gringos" nos quieren ver como pasado. Apegados al indigenismo, a la flojera, a la parranda, al baile sensual, a la liviandad.
Así vendemos, así nos compran.
El pueblo norteamericano y los europeos tienen "la clara visión" que nosotros, nuestros pueblos, con comida y trago somos felices.
El intelecto y la modernidad no nos corresponde y según su percepción, no nos interesa.
Eventualmente y como la guinda de la torta aparece una Gabriela o un Neruda. Nosotros, sudacas tercermundistas, en ocasiones, nos insolentamos y acaparamos algún premio Nobel. Simple casualidad.
Claro manejo ideológico de nuestros patrones. Tienen que manejarnos. Deben manejar nuestras economías y nuestras riquezas. De lo contrario sólo habrá despilfarro.
En tal óptica, nuestros países y pueblos deben mantenerse en su condición semi-indígena entre hermosas ruinas de piedra y barro.
Debemos seguir peleando, entre nosotros, por tonteras. Rencores de siglos y recelos alimentados por los desconocidos de siempre.
Los sucesos en Bolivia, alimentados por el primer embajador, no son una casualidad.
No resulta dificil creer que nuestro Patrón Mayor tenga proyectos para apoderarse de la Amazonía. Pronto lo harán con el Territorio Antártico.
Continuamos bajo la bota de Roma, para nosotros la histoira no avanza.
Nos vemos pobres en literatura, ciencia, arte, historia... etc...
porque no nos preocupamos de eso...
porque enseñamos a nustros hijos idioteces... y les enseña otro idiota (la mayoria de los estudiantes de pedagogía sacó menos de 500 pts en la PSU)
No pidamos dar lo que no tenemos....
Cambiemos la educación y cambiaremos el país y sabremos equilibrar lo nuevo con lo tradicional...
Visiten www.educación2020.cl lean los artículos publicados de la realidad nacional de educación...
Francisco... entiendo a que nos miren como surdacas,,, porque no nos preocupamos de ser más.