
Hoy nos enteramos que el tecladista y también
formador de esa misma agrupación Richard Wright dejó de existir tras pelear con
un fiero cáncer que al final lo llevó a la muerte.
Son innumerables los recuerdos que tengo de
este grupo, en especial cuando los vi en Miami, en la gira del álbum “Delicado
sonido del Trueno” por allá por 1989 cuando yo vivía en las tierras gringas y
trabaja vendiendo huevos y queso en las casas de esa ciudad que para los
norteamericanos “No es América”.
Eso debe ser cierto porque Miami es como la
capital de Latinoamérica, ya que a miles de chicanos se unen la inmensa colonia
cubana y de los otros países de nuestro continente, donde destacan los
argentinos, puertorriqueños, españoles y mejicanos. Chilenos hay pocos, pero
igual su número crece día a día.
Volviendo a Wright fue una tarde apenas
llegué de mis entregas cuando un amigo me dijo que había conseguido un par de
entradas para ver a Pink Floyd. Qué me dijeron a mí. Claro un solo problema,
las entradas costaban 50 dólares cada una. El precio original era de 12, pero
en gringolandia la reventa no es penada, por eso que nos habían subido la
tarifa.
A las 19 horas partimos al estadio y llegamos
a la galucha como a eso de las 20 horas. Todo estaba en calma, menos la
muchedumbre, porque el estadio estaba repleto. Por lo menos unas 60 mil
personas llenaban el recinto.
A los pocos minutos las luces del escenario
se prenden y aparecen los “pinkies”. Sentí tanta alegría, que hasta me sentí
orgulloso que un chileno de Matucana con San Pablo estuviera allí en el Primer
Mundo disfrutando a uno de sus grupos favoritos.
Y comenzaron a pasar los temas. Gilmour
fantástico, Mason igual y Wright lo mismo, faltaba Waters que había iniciado
una carrera como solista.
Después vi el chancho que aparecía de la nada
en nuestras cabezas y los golpes de la batería que estaban sincronizados con
los fuegos artificiales. Todo era lindo, desde las luces y la música genio de
la psicodelia nos llevaba a atmósferas etéreas y fantásticas.
Wright en las teclas daba esos magníficos
colchones de sopor de la tan típica música del grupo.
Fue para mi algo extraordinario el haber
estado en ese recital. A la vez se transformó en la única vez que pude ver a
este grupo. Hoy día tengo todos sus discos y el boleto arrugado y viejo de ese
recitan como un pequeño trofeo de guerra de esa noche mágica.
Espero que Wright descanse en paz, tal vez se
encuentre ahora tocando tan como lo hizo en su composición “en el lado oscuro
de la luna”.















Richard Wright, Genio tecladista, tus ...
Richard Wright, Genio tecladista, tus bellos acordes sonaran por generaciones.
ya perteneces a la historia del rock y nunca seras olvidado.
Bandas como Pink floyd simplemente no se repiten nunca mas.
Adios.
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LIVE FAST, DIE YOUNG...!!!