
Introducción
Voy a tratar de dar los enunciados (a mi parecer) de porqué muchos de nuestros cánticos libertarios de justicia e equidad ya están llamados al fracaso -después de un obvio periodo de éxito- por su incongruencia a nuestro propio ideal de apetencias.
Cambios, que yo llamo innaturales. Cambio solo de alegrías momentáneas de comparación a la dolencia anterior. Dolencia que cuando pasa al olvido da paso a otras injusticias iguales o aun mayores.
Exposición: Los bienes materiales
Como espermio ganador del calor de un ovulo -y después de sortear miles de obstáculos, cada día mayores- llegue a mi explosión en ser de derechos y respetos igualitarios según dice
¿Y cuales son mis derechos?
¿Tengo derechos propios igualitarios a todos de real uso y abuso por solo nacer?
¿Si o no?
Si su respuesta es si, entonces: ¿donde están mis bienes?
¿Cuales son mis bienes?
Si se me otorgan derechos, debo tener bienes sobre quienes ejercer estos derechos.
Entonces vuelvo a preguntar: ¿Dónde están mis bienes sobre los cuales tengo derechos?
O son los derechos solo un cuento publicitario de adoración y según el éxito de mi imposición depredadora voy acumulando derechos de otros en mi persona, en desmedro a otros.
Recuerdo haber escuchado que primero se origino el mundo, mucho después nuestra especie, por tanto:
¿El mundo se nos otorgo?
¿Lo conquistamos?
¿O somos parte de este mundo?
El mundo nos pertenece a todos dice la ley general del discurso, se nos concedió.
Si nos pertenece a todos, entonces ¿donde esta mi parte?
Recuerdo cuando venia en espíritu haber visto una hermosa tierra. Grandiosa en todos los bienes necesarios para una justa, estable y agradable existencia.
Los océanos, los continentes, la tierra, agua, fuego, vegetación, animales y semejantes maravillaban mi vista y sentidos. Que paraíso al que había sido asignado.
Algo debí haber sospechado en la falta de sonrisas de mis semejantes. Y ya -en proximidad- de los grandes e interminables cercos que tantos grandes territorios celaban.
Y bueno, nací, sanito y robusto. En una sala llena de cunas de diferentes tipos. De mimbre, de palo, de oro, de plata, de cobre, etc., etc.
Ahora, en años más, entendí que los derechos eran universales en posibilidades de depredación y los ideales en adoración. Pero que los bienes se asignaban en proporciones diferentes.
Obviamente cada vez más pequeños por la gran natalidad y la gran expansión de estos bienes concedidos anteriormente cada vez más poderosos y voraces.
Uno trae bienes asignados, uno debe luchar por ellos.
Y bueno, nací. Nací sanito, pero falto de bienes. Ahora debo luchar y ver como me apropio de algunos bienes. Dicen que hay múltiples caminos, yo ya no veo tantos.
Ya entendí, si, que no llegamos aun mundo concedido y regalado. Eso fue antes. Eso fue para los primeros afortunados. Ellos, los elegidos y regalados, de otorgado se convirtieron en conquistadores.
Llegamos pagando tributo y adoración a su enseñanza.
Si llegue a este mundo en igualdad respecto a todos, ¿porqué me encuentro luchando por gozar y recuperar bienes que legítimamente me pertenecen?
¿Quien le otorgo el derecho de usufructuó a esos pocos?
Dejo las preguntas, no he dado aun mi juicio, pues creo que los sorprendería a todos con el.
Es fácil contestarla bajo muchos prismas, pero es más fácil aun pisarse la cola solito al confrontarla con las próximas preguntas.
La pregunta que dejo es:
¿Como deberían distribuirse los bienes?
¿Deben los bienes ser asignados, o se debe luchar por ellos?
¿Será esta metodología imperante la que nos identifica naturalmente?
Sorpréndanme, para seguir con la próxima pregunta
Saludos y suerte
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