Cristo Jesús fue mejor persona que sus contemporáneos. Privilegió a la Bondad, la Compasión, y la Piedad, como valores fundamentales para la construcción de un mundo mejor. Sin embargo, hoy día, en pleno siglo XXI, continuamos haciendo gala de nuestra barbarie matando a millones de animales. (Katina)
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Bueno... después de mi aviso publicitario ahí arriba paso a transcribir el siguiente texto escrito por una niña de sólo dieciseis años allá en Madrid, España, muy pocos años antes de la llegada de Francisco Franco al poder. Ella se llamaba Hildegart Rodriguez. Murió a los dieciocho años asesinada, por su madre, Aurora Rodriguez, mientras dormía.
La historia de estas dos mujeres, madre e hija, me parece digna de ser contada.
¿QUIENES SON LOS INMORALES?
La sexualidad nos plantea dos preguntas.
Una de ellas es esta: ¿Quiénes son los inmorales?
Yo no he visto casos más dolorosos que aquellos en que los adultos, creyendo que la actitud nuestra había traspasado ya todos los lindetos de la buena conducta, nos llamaban al orden, hablándonos de cosas que ni siquiera conocíamos y que pertenecían al mundo de sus vicios y de sus malos pensamientos.
Yo no sé que haya nada más inmoral, más injusto, ni más bárbaro que la actitud de muchas madres y aún padres de familia que educan a sus hijos en la mayor ignorancia de cuanto pueda significar ciencia y conocimiento, y cómo los preparan para entregarlos, vendados de ojos y atados de pies y manos al marido que venga a cargar con la deliciosa presa.
Yo recuerdo el caso de una mujer de bastante edad, madre de
una muchacha amiga mía que tiene mis años -dieciséis- y que, vanagloriándose de
la inocencia y candidez de su hija, decía: "Hay que ver qué bombón le
estoy preparando a mi futuro yerno".
Yo creo que no hay derecho a que esto se cometa impunemente.
Hacer que la mujer vaya sin conocimiento alguno al matrimonio es un crimen.
Yo pienso como Havelock Ellis, que la noche de bodas en que se ha entregado una mujer a un hombre después de una compra, que se parece tanto a una prostitución, ya que el mayor pago no evidencia nada más que el mayor valor de la presa codiciada -y no se codicia más que la virginidad y la posesión absoluta o el monopolio-, es una noche en que se deja el ratón en poder del gato, en que por vez primera llega a esa iniciación sexual entre nubes de dolor y de placer, provocando un choque doloroso de sentimientos contrarios.
Dejar ir a la mujer ciega e inconsciente a las garras de la enfermedad o del vicio es algo tan criminal que yo creo que el Estado debería penar -al igual que hoy tiene penas establecidas para quienes no llevan a sus hijos a la escuela a partir de determinada edad- a quienes en la escuela o en el hogar no hubiesen acreditado debidamente haber proporcionado a sus hijos la debida orientación sexual. Juzgar como máximo galardon el entregar a un hombre a una muchacha ignorante, me parece absurdo.
El matrimonio es una ciencia, decía Balzac, y hay que prepararse para él. Es, sin embargo, esta función de la procreación y la de la felicidad conyugal la única que se deja al instinto y a la casualidad el descubrir a los en ella iniciados. La función más sublime y transcendente abandonada al acaso.
He ahí la psicología de la Humanidad preocupada de por vida en cuestiones de menor importancia y desatendiendo ésta de la que depende en definitiva su porvenir. Es que, sin duda, como expresa el dicho español: "Se recoge con gran cuidado el salvado y se tira la harina".
Lo cierto es que lo sucedido y que tantas
veces se repite es lo que con acierto definía Grawley: "Que el
matrimonio es un acto de violación tolerado por la sociedad siempre que
se contrae en estas condiciones".
La rebeldía sexual de la juventud. 1931



















UNA MENTE PRODIGIOSA.
Una mente prodigiosa
Con apenas tres años ya sabía escribir con ortografía, aprendiendo simultáneamente inglés, alemán y francés, que se le iban enseñando al mismo tiempo que la perfección del castellano.
A la edad de 16 años decide estudiar Derecho, carrera de la que obtiene la licenciatura dos años más tarde.
Con el título de abogado, se matricula en Filosofía y Letras y en Medicina, donde sorprende con su inteligencia a todos los profesores.
A pesar de su juventud, la intensa producción literaria de Hildegart le permitió dejar trece libros escritos, en los que defendió en particular la igualdad de mujeres y hombres y, especialmente, la libertad sexual y reproductiva.
Entre sus obras destacan:
1930: Tres Amores Históricos. Estudio comparativo de los Amores de Romeo y Julieta, Abelardo y Heloisa y los Amantes de Teruel.
1931: Amor y sexo. Valencia: Cuadernos de Cultura.
1931: La rebeldía sexual de la juventud. Madrid.
1931: Profilaxis Anticoncepcional. Valencia.
1932: Malthusismo y NeoMalthusismo. Madrid
1932: ¿Qvo Vadis, burguesía?. Madrid. Edición Novela Proletaria.
1932: Venus ante el derecho.
1932: El problema sexual tratado por una mujer española.
1932: ¿Se equivocó Marx?. Madrid. Edición Novela Proletaria.
1932: Cómo se curan y se evitan las enfermedades venéreas. Valencia.
1933: Métodos para evitar el embarazo (Maternidad voluntaria). Zaragoza.
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Saludos amistosos, Katina