Del intercambio epistolar entre la musa y el poeta y el alumbramiento del poema
Enviado por Fernando Russo
el 21/09/2008 a las 20:44
Breve exordio para percibir el ánimo de los protagonistas
?Tal vez nada les fue devuelto aquella noche: tal vez en aquella extraña luz que no parecía venida de ninguna parte obtuvieron al verse algo que ignoraban, que ni siquiera habían sabido desear hasta entonces, el fulgor con que les era posible descubrirse en el tiempo tras la absolución de la memoria.?
Antonio Muñoz Molina.
como un suspiro aletargado
esta angustia tanta herida
se me incrusta
como un agosto prematuro
como el amor descuartizado
como esta certeza de convocar a los despojos
de una lágrima
esta noche tan fría
tan fría
pensó el poeta
Me entristece tu luto
ese costurón negro
como un velo sobre tu sonrisa
que gira como una calesita desmantelada
en los márgenes de un crepúsculo de otoño
se preocupó la musa
I
Querido poeta:
En nombre de qué dios o dioses
hombres o semi-hombres,
serpentea quien recorta el tiempo y el espacio
y engendra la incerteza de este torrente
sin más elocuencia que la oratoria de las cicatrices nuestras
como una luna descastada
como el amor desterrado
como un pájaro en el exilio de otros cielos
En nombre de qué supuestos o postulados
hipótesis o teorías
querido poeta
transcurre aquel que cercena la esperanza
como quien mutila un cuerpo
como quien secuestra nuestras sábanas
para que el amor no las humedezca
como quien siega la vida que engendramos
o las palabras que inventamos y significamos
En nombre de qué
digo yo
poeta
nosotros
los que sobrevivimos
nos vemos obligados a hacer naufragar nuestra memoria
en las aguas pantanosas de la amnesia
En nombre de qué
digo yo
Un helecho amarillento se anticipa a las bardas
Una ráfaga de ojos aúlla dentro de un vaso vacío
Tomo la Olivetti y escribo:
Querida musa:
Sólo una sucesión de incógnitas
es la distancia que separa esta tarde
este viento
este frío
de esa angustia que se escapa de tus manos
queriendo atrapar a esas otras manos compañeras
que te habitan desde siempre
Sólo un gemido media entre tu dolor
y la puerta de esta habitación desolada
Llueve
Ahora llueve y me recuesto en la tarde
en esta tarde que convoca otras tardes
pobladas de risas
voces
pasos
y banderas
Tu dolor
querida musa
condiciona mis manos
mi lengua mis uñas
mis hijos
silencia sus voces sibaríticas
y las transforma en un crepúsculo póstumo
que se instala en la esponjosa finitud
de estos huesos míos que resisten
como un nudo en el pulgar de la memoria
como un eco en las conciencias
Llueve
Ahora sigue lloviendo e intuyo cómo se te desdibuja
la boca
el hambre
el sexo
y ya no puedo decir más
Acerca de las breves treguas
I
Un centelleo de luz diluía la habitación
sus siluetas
sus manos exiliadas de otras pieles
sus dientes atascados en otros desmoronamientos
sus voces silenciadas
luego del encuentro
Una vela se debatía en medio de ráfagas de humores aleatorios
Una lágrima densa y pesada como el metal
les anudaba el alma
Será indisoluble la trama del espanto y la esperanza
se preguntaban en silencio mientras se consumían en besos y ardores
Será indisoluble esta trama
Será
se preguntaban mientras se consumían
en espantos y esperanzas inmemoriales
entre besos y ardores que diluían sus contornos
sus historias
Será
se interrogaban mientras resistían a sus propios vendavales
bajo el resplandor de una vela
II
Mas tarde fue la risa resbalando
hasta deshacerse en los huesos cansados de sus manos
No fue un desbande de pájaros o la tempestad
Sólo un estertor
Una brisa húmeda y fatigada
como la exhalación de un animal moribundo
Después sólo se escuchó el silencio de la paredes y de las sillas
y el llanto de la noche por el jazmín marchito
como un alarido de otra dimensión
En un ángulo de visión quedó atrapado el cielo
descascarándose como una pared vieja
como las huellas de pies descalzos que se despellejaban remontando la ausencia
El firmamento agonizaba
Comenzaba a llover
III
La cabeza de la luna se desprendió de su órbita
arrastrando en su caída destemplanzas y otros satélites
esa noche de inclemencia y frío
Después vislumbraron cofradías
belicosas y feroces
como una guerrilla desorientada bajo una destartalada farola
En una plaza exiliada
como en un antiguo ritual iniciático
resollaron cadencias de flauta contralto como trenes enloquecidos
Profirieron melopeas encolerizadas
como frenéticas cuchilladas
como mendrugos urgentes
ofrendados a otros excluidos del regocijo
Portaron tripas
Armonías desconocidas
Descuartizaron mordazas a dentelladas
Expelieron bramidos
como navajazos
invocando mundos con danzas ceremoniales
mientras las sirenas deshilachaban la alquimia
y los murciélagos
inexorablemente ciegos
exaltaban la extensión de la negrura
La luna
buscaba con excitación su cabeza
revoloteando infaustamente
en la penumbra
En sus flujos y reflujos
trituraba voluntades como guijarros
Con los colgajos del aliento entrecortado
la flauta se diluía en hebras de luminiscencia
Jadeaba destellos
Gemía resplandores
Circunvalaba otras lunas también decapitadas
y refulgía pequeñas ascuas que desterraban
por un instante
al pánico
otra noche de angustia y desolación
Las palpitaciones de sus venas
como parches de timbales ancestrales
sublevaron mareas que rugían
como pueblos
segando las articulaciones de las sombras
de - liberadamente
Destrucción de la máscara o nacimiento del poema
Primer final posible
Se me incrustaban
sí
en la médula
justamente
como una piedra lacerante
los ojos remotos de los saurios y tu respiración
y el espejo de mi naturaleza se fragmentaba y se esparcía turbulento
por un cielo recurrente
Mis manos
tus yemas
violando iconografías
tiempos
vastedades
desterraban soles fríos
paisajes devastados
y se pertrechaban con huesos petrificados y unciones
El tiempo
suspendido entre el debate de los pájaros
y los recuerdos de la borrasca
preanunciaba un interrogante que demorábamos
Será encallecida la sonrisa
de las mandíbulas descarnadas
inquirimos finalmente cuando la máscara se despedazó
y una brisa posterior
dispersó un polvo arcilloso
soledades paralelas
vestigios de tintes minerales
vocaciones suicidas
y versos desolados
por una extendida configuración de jarillas y piel
Recuerdo
El viento no dejaba de aullar
Solitario desfile de monólogos o nacimiento del poema
Segundo final alternativo
Cuándo nos madurarán las muertes
grita el que ya está muerto
mientras huye de su propia imagen
que
con su muerte a cuestas
lo persigue
Cuando nos crecerán las muertes
para asomar a la vida
pregunta el que ya está muerto
( El autor reflexiona)
Será una de estas tardes
la tarde
Será una de estas tantas muertes
la muerte
una ronda de pájaros negros por dentro el cuerpo
y una sola excusa
como un lamento
la del instante en que nos brotan
las vidas ( o las muertes )
lejanas
Esta mano
mi mano
desboca nuestras manos
tu boca
mi boca
engendran
estas
nuestras bocas
Y ya van manos
bocas y sueños en su tarde
viviendo sus muertes habituales
encabezando un solitario desfile de monólogos
que se pierde detrás del sol
Será una de estas tardes la tarde
Será una de estas manos el sueño
Será una de estas bocas mi boca
pregunta el que por estar tan cerca de la muerte
revive
y se aleja iluminado
Al autor se le acaba de morir un ojo
y
para estar seguro
lo abrió
Un organito se aleja
trepando cuesta arriba
por una calle empedrada
de invención reciente
El ojo muerto del autor lo contempla emocionado
silba un tango
y agradece
Epílogo
Cuando llegue por nosotros
la nave de los dementes
querida musa
danzaremos violines
lugares
otros
tales amores
siempre
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