
Si antes eran las mujeres las que se sentían tensionadas por el conflicto entre criar a los hijos y salir a trabajar, hoy cada vez son más los padres que acusan malestar porque no siempre logran estar presentes y conectados profundamente con sus hijos. El padre eminentemente proveedor está dando paso al hombre que necesita de sus hijos para poder vivir, y está recorriendo un camino no exento de culpas y cuestionamientos. En este reportaje, connotados especialistas y testimonios las identifican y cuentan cómo aprender a superarlas.
Miércoles 17 de Septiembre de 2008
Magdalena Andrade
EMOL Hace cuarenta o cincuenta años, no era raro encontrar a un padre incapaz de recordar el nombre de todos sus hijos. Hoy, todavía existen esos padres, pero también los que son capaces de rechazar una convincente oferta de trabajo fuera del país por no dejar a sus niños. "Conocí a un padre que estaba entusiasmadísimo con la idea de aceptar un puesto fuera de Chile, pero su gran culpa era dejar a sus hijos. Esa culpa lo tensiona hasta ahora, al punto de que no puede tomar la decisión", comenta el siquiatra Juan Pablo Díaz, quien está viendo cada vez más casos de hombres en conflicto por tratar de ser los mejores padres, pero también exitosos y productivos en otros ámbitos de su vida.
El resultado de esta tensión es un padre que sufre por no poder llegar más temprano, y que cuando llega encuentra a los niños dormidos y no puede compartir con ellos. Bien sabe de esto el siquiatra infantil Arturo Grau, quien comenta que durante mucho tiempo, gran parte de los trastornos del sueño de los niños se debía a papás que llegaban del trabajo y despertaban a los niños, que se habían dormido temprano, para poder jugar con ellos. Las culpas ancestrales de los hombres:
"El valor de los hijos para este hombre es irrenunciable, y la tendencia va hacia allá: a padres involucrados en la crianza de sus hijos en aspectos que van mucho más allá de cambiar pañales", describe el especialista. Este progresivo cambio, apunta, se ha producido porque en el último tiempo los hombres han ido incorporando la emoción como una parte básica de su existencia. Una emoción que no pueden desarrollar ni en el trabajo ni en el mundo social, pero sí en la intimidad del hogar, y especialmente junto a los hijos.
Esa necesidad de emoción, sin embargo, es la que está generando en los hombres-padres más jóvenes una culpa que no conocieron sus antecesores. Si antes eran las mujeres, por definición, las que tenían sentimientos encontrados por dejar de centrar su atención en los hijos para entrar al mundo laboral, ahora los hombres también están manifestando su malestar por no poder compartir con sus hijos todo lo que quisieran. Son padres entre 30 y 40 años, describe el siquiatra: "Están cada vez más involucrados en la crianza de sus hijos, pero continuamente se reprochan no tener más tiempo para estar físicamente con ellos, como para poder construir vínculos emocionales tan estrechos como los que desarrollan con sus madres".
PRIMERA CULPA: Ser proveedor vs. padre presente
La gran culpa del hombre de hoy es que se ve atrapado en dos ámbitos: el deseo de participar más de la parte afectiva de su familia, por un lado, y responder a las exigencias que le impone ser un buen proveedor, "como tener acceso ilimitado al consumo, atender la casa y además trabajar y trabajar", afirma Juan Pablo Díaz. "Los hombres no trabajan sólo para hacerse más ricos ellos, sino para mantener la casa, elevar el estatus. Están en una carrera muy ansiosa por correr y llegar a tener luego lo que quieren tener, sin medir las consecuencias. Nadie dice: estoy bien así, entonces llego a las 5 a la casa para estar con los niños. Siguen trabajando sobretiempo y las horas que sean, los sábados y los domingos. Dicen: ¡Tengo que hacerlo, tengo que pagar la casa, las deudas!".
El doctor Grau coincide con Juan Pablo Díaz en la idea de que son los mismos padres los que tienen en sus manos la decisión de equilibrar trabajo y familia, pero hay muchos que se nublan en su conflicto entre ser buenos proveedores y a la vez padres presentes. Aunque, describe, hay muchos que están doblando la mano al modelo y volviendo cada vez más temprano a sus casas para asumir una crianza más presente. "Tienen la necesidad afectiva. La obligación de ser padre en décadas anteriores era mucho menor que la de ser madre. El padre sólo proveía y la mujer criaba, pero ahora está adquiriendo responsabilidades que van más allá de las pecuniarias".
SEGUNDA CULPA: No poder establecer un vínculo profundo con los hijos
Si la primera culpa era de carácter cuantitativo, ésta es cualitativa, y la viven los hombres que habitualmente se quejan de no poder conocer tan profundamente a sus hijos como lo hace la madre, que les gustaría conocer más su mundo y forjar una relación estrecha que vaya más allá de compartir el día a día.
Esa molestia, aprecia Juan Pablo Díaz, habla de padres que están siendo cada vez más exigentes en lo afectivo, que quieren aportar un factor emocional importante a la crianza de sus hijos, y que buscan que ellos incorporen su figura dentro de la familia no sólo en términos de autoridad, sino también de presencia acogedora y contenedora, un rol que tradicionalmente se le ha adjudicado a la madre.
"Los hijos son el gran cable a tierra afectivo de los hombres-padres, que los lleva a enternecerse, ser amables, tiernos y cuidadosos. En el trabajo manda la eficiencia y la rentabilidad. En cambio la familia exige ternura, y en eso los hijos son una reserva infinita. Esa relación es muy valiosa, y de ahí que los hombres se culpen muchas veces por no poder lograrla", dice el especialista. Y en eso, muchas veces los padres terminan "envidiando" a las madres, que desarrollan esta relación de profundidad por su mayor cercanía innata de los niños.
¿Cómo lograr que los padres también construyan esa cercanía? Al comenzar a desarrollar el vínculo desde la temprana infancia, con gestos tan sencillos como mudarlo, sacarlo a pasear, ayudarle a hacer las tareas, conversarle y también escucharlo. "Eso le da la oportunidad al padre de desarrollar toda la ternura que tenemos los hombres, pero que no podemos desarrollar".
El doctor Grau cree que, a pesar de la culpa de algunos padres, este trabajo por acercarse a sus hijos está rindiendo frutos: "Los niños de hoy están demandando más emocionalmente a los padres, a través de hechos: yo quiero que tú vayas a la reunión, que estés temprano en la fiesta, que tú me pases a buscar. En la consulta escucho mucho a los niños decir: me gusta venir con mi papá; mi papá me acompañó, mi papá me llevó. La voz del niño coincide con el anhelo del padre".
TERCERA CULPA: El miedo a ser autoritarios
Para los padres, éste es un punto complicado y que los llena de contradicciones. No pocos son los que se preguntan: ¿Cómo los reto, cómo me enojo con ellos si los veo tan poco? Según el siquiatra infantil Sergio Canals, hay muchos hombres-padres que hoy día sufren una "doble-culpa", porque deben ponerles límites a sus hijos a través de restricciones y castigos. Eso los hace sentirse culpables, y también juzgados desde afuera por una sociedad que hoy no ve con buenos ojos a quienes ocupan mano dura para criar a sus hijos. "El concepto de autoridad -que significa "ser autor" y guiar a las personas para que desplieguen su autonomía- está hoy muy asociado al autoritarismo, distorsionadamente. Hoy día, en una cultura en que se han acentuado los derechos y el dejar que las personas se expresen libremente, los padres que restringen se sienten culpables y a la vez juzgados desde afuera. Entonces, pierden autoridad y terminan criando niños tiranos. "La imagen del hombre-padre en esta generación se desdibuja".
CUARTA CULPA: La sensación de abandono del padre separado
Lejos, quienes viven con mayor intensidad las culpas son los padres separados; una culpa que, a juicio de los especialistas, era impensada hace treinta años. "En esa época toda la responsabilidad quedaba en manos de la madre. Hoy día pensar así ya no es políticamente correcto, y se han abierto espacios para el cuestionamiento del hombre", afirma Sergio Canals.
Los separados sufren, extrañan a sus hijos y temen dejarlos. Tanto, que muchos evitan separarse porque no quieren dejarlos. Habitualmente dicen que, luego de alejarse de ellos, se dan cuenta de todo lo que se perdieron mientras no estuvieron con ellos. "Hoy día para los padres no es una obligación, sino una necesidad vivir la vida con sus hijos", agrega Juan Pablo Díaz.
Con la separación, muchos padres logran darse cuenta de que sí pueden alterar su rutina de trabajo, y priorizar a sus hijos por sobre la jornada laboral. "Se dan cuenta de que son capaces de sacudirse algunos horarios y, desde la carencia, de que pueden hacerse el espacio. Dicen: me gustaría tenerlos mucho más que los miércoles a las 6 y fin de semana por medio. ¿Y cómo era antes? Los hijos estaban todos los días, pero los hombres quizás los valoraban y consideraban menos".
La deuda pendiente de los hombres: valorar la doble jornada femenina
Mientras los hombres resuelven la culpa que les provoca la contradicción entre participar más en la crianza de sus hijos y responder a las demandas laborales, el sicólogo Francisco Aguayo, investigador en masculinidad y paternidad del Centro Interdisciplinario de Estudios de Género de la Universidad de Chile, cree que la deuda pendiente del género masculino es valorar más el trabajo de las mujeres, especialmente el que se realiza en el hogar. "Hoy, en cuanto a valoración, el trabajo no remunerado no ha ido a la par con el empleo pagado. Los hombres, si bien quieren y están participando más como padres, todavía no valoran las tareas de cuidado de los niños y las domésticas".
Para reafirmar esta idea, cita un reciente estudio que se hizo en Suecia, a partir de una muestra compuesta por hombres y mujeres en cargos ejecutivos, que mostró que a las 5 de la tarde, momento en que termina la jornada laboral, era la hora del día en que las mujeres reportaban un mayor nivel de estrés que sus colegas hombres. "Eso, porque saben que tienen que llegar a resolver problemas domésticos", dice Aguayo. "Las mujeres tienen una carga que aún, a ojos de los hombres, está invisibilizada. El gran desafío de los hombres es verla".
Las nuevas generaciones de hombres no sólo están viviendo culpas en relación con la crianza de los hijos, la familia y sus afectos. También hay culpas que, a pesar de las transformaciones de la sociedad, los acompañan desde siempre, y aparecen cuando sienten que han fallado en alguna de las áreas cruciales que ponen en juego su masculinidad.
Según el sicólogo Francisco Aguayo, distintos estudios antropológicos determinan que, tanto en Chile como en América Latina, la identidad masculina -y las culpas- se desarrollan sobre la base de tres pilares:
EL TRABAJO: "La cultura todavía espera que los hombres trabajen en jornada completa, tengan un buen sueldo y sean exitosos en cualquier trabajo que emprendan. Y si no son exitosos, que cumplan con el principio de una alta productividad. Si no responden en ninguna de esas dos áreas, sienten que no están cumpliendo, y desarrollan la culpa".
LA PAREJA Y LA FAMILIA: "Este ámbito va de la mano con el sentirse proveedores -para proteger a la familia y a la pareja- y ser el referente de autoridad y poder dentro del hogar. Los hombres sienten mucha culpa cuando, por ejemplo, tienen que vivir con su señora e hijos en la casa de los padres, o cuando ella gana más que él, porque sienten que no están cumpliendo todo lo que deberían cumplir".
LA SEXUALIDAD: "Los hombres están socializados para ser heterosexuales y conquistadores, aun cuando están en pareja. Cuando sufren sucesivos rechazos femeninos -especialmente en el área sexual- sienten que no están cumpliendo en esta área y se sienten humillados, con culpa, miedo y depresión".
Que opinan ustedes queridos contertulios?
A mi al menos me parece que en los tiempos que corren, las labores de hombres y mujeres son a lo menos complejas.
Saludos de domingo, con flojera porque mañana es Lunes.



















la era de los hombres culposos, Claudia?
es la era de las mujeres hedonistas?
o la de los niños 2.0 ?
o es la era de la toma de consciencia?
familia: trabajo de a dos
claro que si, pero los dos no pueden dejar solos a los hijos al mismo tiempo
ni tampoco estar en casa esperando que Dios les tire maná del cielo porque Jehova solo hace eso con....su pueblo.
hay roles que debieran ser turnados...pienso que todo hombre debiera ser dueño de casa en alguna epoca y toda mujer debiera saber lo que es el trabajo fuera de casa
no solo por los niños si no por la relacion de pareja tambien
la alternancia en los roles de sustentador y dueños de casa, no solo hace bien a los niños, si no tambien da la posibilidad de entendimiento entre pareja
y de los niños hacia ellos.
es bien para todos
me parece una opcion justa y saludable que toda familia debiera buscar pero solo por la alternativa a las contigencias economicas y sociales de hoy, pues sigo prefiriendo a las mujeres como dueñas de casa, asi como a los hombres de soldados por las capacidades innatas de cada uno...y objetenme con bioestadisticas de rendimiento, buenas mediciones sociologicas si quieren seguir con que estoy equivocado
En general, para mi la culpa es fertil solo en gente atrapada y encerrada en su propia incapacidad...o bien derechamente en los débiles mentales.
En fin...hay gente por ahi que ensalza a los hombres culposos y abatidos por acusaciones de quienes en verdad nunca le daran de comer ni mucho menos
les llama "sensibles" o "post-postmodernos"
yo les llamo simplemente débiles, porque tomar consciencia, si no se refleja en real e inmediato cambio de actitud es pura mamoneria pretensiosa de virtud de eso hay un paso hacia la culpa y de ahi solo otro pasito al autoflagelamiento.
Si los limites son mas delgados de los que se piensa a veces
pero en fin...asi como ud dice que es movediza, yo le digo que no le haga caso a este potencial psicópata
ya me diagnosticaron como 3 psicologos online con post-doctorados y todo que soy un "potencial femicida"...dicen que mis afirmaciones no distan de esos agresores...y en vez de quejarme y llorar como "hombre post-postmoderno, culposo, sensible" y asdf...yo les digo como ya les dije:
si a aquellos que SE SUPONE tienen todas las armas profesionales para saber tratar con gente muy enajenada mentalmente, vengo aqui, y con una simple conversacion de internet, les saco los choros del canasto hasta que se les peude ver tratandome de "maricón" y a garabato limpio cual matones de barrio, siendo yo segun ellos "un ignorante", "poco hombre" y asdf...si es eso lo que se puede esperar de los terapeutas de la salud de la psiquis aqui en Chile, que va a ser entonces de los pobres enfermos que se quieran tratar con ellos?
estamos re bien!!
jajajajaja...
eso es para que todos en este pais se den cuenta que los muchos diplomitas no son sinonimo de profesionalismo necesariamente
el conocimiento es bueno, pero el exceso de conocimiento y falta de vocacion??
LOS SABIHONDOS SON ENEMIGOS DE LOS HECHOS!
LO QUE NECESITAMOS ES INSTINTO Y VOLUNTAD!
(Adolf Hitler)
interesante tema, estimada, mis felicitaciones y saludos cordiales.
Drakkar, estimado
Tal vez sea la era de replantearse cosas, de mirar desde nuevos horizontes, de refutar aquello que parece ya añejo o simplemente no nos calza en el cuerpo.
Me alegra su mirada desprejuiciada con respecto a las laboresw domesticas, creo saludable asumir que no existen roles o funciones estaticas, porque la vida cambia, y ser proveedor efectivamente es un ejercicio estresante, jajaja yo llevo 12 años proveyendo y proveyendome, y ya es parte de mis genes.
Parejas, pares, partners, compartir, construir, aprender juntos. Las parejas son eso, una buena dupla que este dispuesta a asumir juntos un camino nuevo, desconocido.
Y en eso concuerdo contigo: si la culpa no genera cambio (y por ende se parece mas bien a la autocritica o a la toma de conciencia) simplemente inmoviliza y no genera nada. De nada sirve sentirse culpable para dejar la conciencia tranquila y seguir haciendo lo mismo.
Ah ser debil, no se mucho que es aquello, no me he dado nunca mucho permiso, como sera ser debil? como será rendirse y dejar que otro se haga cargo de lo que a mi me corresponde hacer? debe ser comodo, sin embargo, siempre he elegido el camino mas largo, no esta en mi el elegir la comodidad por sobre el logro personal.
Sep yo dije movediza (que se definió como poco confiable) que cree usted?
Yo no creo que usted sea un femicida en potencia, ni tampoco un sicopata, jajajaja, no tiene todos los sintomas, jajajaja, simplemente a veces estamos tan lejos de la calma, tan necesariamente al borde....es tanta nuestra necesidad de sentirso vivos... como lanzarse desde la cornisa de Hospicio en Parapente...
Usted seguira ahi, no es cierto, en medio del huracan
Cariños y gracias por comentar