No le entiendo, simplemente no le entiendo. Y no creo ser estúpida. No seré una mujer brillante, seré estúpida para matemática y para química, pero soy la mejor en comprensión de lectura, la mejor en redacción y el mejor examen de escultura, desde el colegio. Y simplemente no comprendo sus instrucciones para el último trabajo de escultura. No me alcanza el tiempo para los trabajos anteriores aunque me dedico obsesivamente a ellos, hasta acabar con jaqueca. Y no me va bien. No sé qué mierda pasa. Entiendo las instrucciones, son abstractas, ambiguas y escasas, pero puta, desde que tengo tres años los almuerzos en mi casa son paleteos de psicología, filosofía y lenguaje… debería entender… creo entender… pero me va mal. No sé qué quiere ese hombre, no sé qué quiere. No sé qué debo hacer para que me evalúe mejor, y él no me lo dice. Le pido pistas y repite y repite las instrucciones iniciales, esas que apenas da. Llevo avances, llevo bocetos, llevo materiales, anoto lo que no comprendo, le pregunto mil veces a él y a la ayudante, miro el trabajo de mis compañeros, pido ayuda a mi familia y a mis amigos, y puta, entiendo y hago lo que pide, pero nada le gusta, nada le gusta, nunca nada le gusta. Y me siento tan estúpida, tan estúpida. A veces me pregunto si sirvo para esto, si no debería estudiar otra cosa, o sino debería buscar otra especialidad.
Y quisiera escupirle, ponerme a llorar, gritarle que si su vieja nunca lo quiso y su señora se lo caga no es mi puto problema. Decirle que por lo único que tiene alumnas es porque es guapo. Que ni siquiera es capaz de preguntarse un segundo por qué a la clase antes de la última entrega sólo vienen 7 de 24 alumnos, por qué los alumnos botan su ramo o porque mierda la mayoría, simplemente, llega sin sus trabajos el día previo a la entrega. Quisiera gritarle que nunca nada está bien, porque ni él mismo no sabe que pide. Sólo sabe poner carita de ángel, decirte: “estoy preocupado por ti”, y luego agregar bruscamente: “el arte no es para la gente que no persiste, esa gente no sirve aquí, sino te va bien es porque no persistes. Tu trabajo está malo, míralo. Hazlo otra vez, esta tan malo que no puedo evaluarte esto”, luego el maricón te pone la mano en el hombre y te dice, derrochando dulzura, “vamos, yo sé que tu eres capaz, confío en ti, yo te voy a ayudar.”
Ayer, cuando me explicaba por quinta vez sus instrucciones, que evidentemente no me servían, me preguntó:
- ¿Me entiendes Lü?
En ese momento dejé mi maldito restrictivo sentido de la “buena” educación y le respondí (educadamente):
- No profesor, no le entiendo. Parece que nunca le entiendo. Soy una mujer perseverante, trabajo, sigo lo mejor posible lo que usted dice, pero al parecer no me basta. No soy irresponsable ni tonta, pero a usted no le comprendo, me vuelve a explicar y simplemente nunca le parece acertado lo que hago. No, no le entiendo.
Me mira con cara de frustración y yo pienso: ¿Tú estás frustrado? ¿Tú? Espérate, déjame reírme un rato. ¿Eres tú el que deberá retrasar aún más su especialidad, eres tú el que trabaja mil horas para un 3.0? ¿Eres tú el que se muerte la lengua para no gritarme? ¿Eres tú el jodido alumno? NO, NO LO ERES. Así que quita tu carita de frustración, porque, cariño, el papel es mío. Jódete, jódete.
Quien mierda me mandó a estudiar arte.
Debí haber estudiado alguna estupidez objetiva. Pero no, la weona quería
estudiar arte.
Jodido él. Jodida yo.


















Hola
Yo estudié ingeniería y filosofía. Sabes, cuando estudiaba ing. muchas veces sentía que estudiaba obsesivamente, y jamás podía agarrar la idea de mis compañeros que les iba bien. El profesor se paraba adelante y explicaba ecuaciones incomprensibles para mí, y luego decía: "pero esto es trivial, todos lo saben". No podía entender como tenía compañeros que podían sacar un 5.0 Sabía toda la materia, pero llegado el momento de la prueba simplemente los ejercicios no podíam hacerse.
Al final me empezó a ir bien, no sé cómo, pero mi cabeza hizo click. Pero hay ciertas cosas que me ayudaron.
Por ejemplo, no ser obsesivo. En mi experiencia, lo mejor es empezar haciendo las cosas rápidamente, sin detenerse mucho en las dudas. Ser superficial al principio. Pensar, primero, solamente "en la nota", no directamente en aprender o practicar. Ser súper pragmático al principio. Luego, profundizar en la medida en que el tiempo te alzance.
Ser obsesivo (en realidad yo soy obsesivo compulsivo, y tomo medicamentos para eso) es algo que parece ser eficaz. Uno siente que hace las cosas con profundidad y dedicación, pero en realidad, lo que uno hace es no centrar su mente en los puntos realmente importantes, y gastar toda la energía mental y nerviosa en los detalles. Por eso uno se siente cansado en las noches y con los músculos adoloridos, en especial en el cuello y la espalda. Yo te diría que cuando algo no te resulte muy bien, déjalo así no más. Sé más "al lote". Yo hice eso y al final tenía más tiempo para profundizar.
El problema es que en esto del arte el elemento subjetivo pesa. En filosofía, recuerdo que sucedía algo similar en algunos cursos. Me ayudaba observar al profe, leer el programa del curso (que lo redacta él), esos objetivos que uno nunca pesca. Notar las cosas que le molestaban, tratar de entender su forma de razonar y sentir. Leer lo que estaba en la bibliografías, ver las películas que él comentaba, tratar de encontrar ideas repetitivas en su discurso, porque esas son las que el siente cuando evalúa.
Bueno espero que te sirva de algo. En todo caso, en mi experiencia, al final casi siempre salen las cosas.
saludos