Berlusconi, Harper, Sarkozy: ¿no les alcanza con el 99,3 %?
fuente :Avaaz.org
Los gobernantes del mundo se reúnen esta semana en las Naciones Unidas para renovar la lucha contra la pobreza extrema. Sin embargo hay tres países -- Francia Canadá e Italia— que están amenazando con perjudicar las iniciativas mundiales contra la pobreza al recortar drásticamente sus preexpuestos de ayuda al desarrollo y no cumplir con las promesas internacionales que hicieron.
Sarkozy, Harper y Berlusconi prometieron contribuir con el 0,7 % de sus ingresos nacionales a la lucha contra la pobreza, dinero de ayuda que salvaría millones de vidas y que al mismo tiempo les deja a estos países donantes el 99,3 % de su dinero. Pero parece que piensan que el 99,3 % no es suficiente.

El movimiento Jubileo en el año 2000 canceló cientos de miles de millones en deuda contraída por dictadores y presionó a los gobernantes del mundo para que adoptaran los Objetivos de Desarrollo del Milenio de reducción a la mitad de la pobreza mundial para el año 2015. En 2005, quienes trabajaban por la lucha contra la pobreza en todo el mundo lograron el compromiso de los líderes del G8 para duplicar la ayuda a África. Debido a estas iniciativas, se puso freno a millones de deudas relacionadas con la pobreza y hoy millones de niños están yendo a la escuela, duermen cobijados por redes que los protegen contra el mosquito del paludismo y beben agua potable y limpia. Dinamarca, Luxemburgo, los Países Bajos, Noruega y Suecia: todos han superado el objetivo del 0,7 % y este año la ayuda aumentó realmente en nueve países de la UE. Si todos los países cumplieran sus promesas, los programas de lucha contra las enfermedades y alivio de la pobreza extrema podrían expandirse por todo el mundo.
Pero este año aparentemente ciertos gobernantes de países ricos creen que el público ya no se preocupa por la pobreza. En Canadá, que el año pasado retuvo el 99,3 % de sus ingresos, Stephen Harper se muestra más interesado en ganar las elecciones que en respetar y defender la tradición de liderazgo moral de Canadá. Por su labor diplomática, Sarkozy en Francia parece creer que su pueblo no se preocupa por las vidas y muertes que ocurran más allá de la frontera francesa. Y en Italia -- que ya es uno de los donantes más tacaños del mundo -- Berlusconi aparentemente está feliz de reducir drásticamente financiación crucial, incluso cuando en su papel de anfitrión de la cumbre del G8 del año que viene, sus acciones marcan el ejemplo para el resto de los países más ricos.
En los últimos años, millones de personas sintieron el impulso de una visión: que la nuestra puede ser la generación que erradique la pobreza extrema. Otras crisis compiten por nuestra atención y entonces la fuerza de esta visión hoy se pone a prueba. Unámonos para asegurarnos de que los líderes mantengan sus promesas y así la promesa del potencial humano pueda cumplirse hasta en las comunidades más carenciadas.
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