

¿Quién no ha sido testigo de alguien hundido por las deudas? Frente al espejo o en la calle, sentados en nuestras mesas o en el banco. Casi podemos describirlos; barba de varios días, pelo desordenado, corbata suelta, y grandes ojeras. No siempre es así. Generalmente las deudas se ocultan en una gran capa de pintura. Muchas de esas grandes calillas vienen de las multi-tiendas quienes nos invitan con tentadoras ofertas a viajar por el fascinante mundo de Dicom. Un parque de fantasía, con montaña rusa, casa del horror, espejos distorsionados y mujeres barbudas.
Pero lo mas sorprendente, es que estas mismas multitiendas ahora se están dedicando a ayudar a los mas desposeídos. Solo tienes que comprar una linda pulsera de algún color y ya estarás ayudando al hogar de Cristo, Aldeas Infantiles S.O.S, UNICEF, Fundación Las Rosas, Bomberos de Chile entre otras muchas. Los rostros mas hermosos o personalidades mas influyentes muestran su brazo colorido por su bondad.
Siento pena por estas organizaciones que tanto bien hacen ha nuestro país, pero mas pena siento por mi mismo, que soy cómplice de la vergüenza que me da, que tengan que afiliarse a quienes empobrecen y entristecen este país. Me da pena no ser protagonista en ayudarlos cuando debí.
No estoy diciendo que comprar una de estas pulseras sea malo, ayudar mas vale tarde que nunca, pero no puedo no escuchar con fuerzas la voz de mi tía de Escuela Dominical que me enseñó: "Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Pero cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha" (Mateos 6:2-3)
Comentarios recientes
hace 1 hora
hace 21 horas 5 mins
hace 21 horas 15 mins
hace 21 horas 34 mins
hace 23 horas 17 mins
hace 1 día
hace 1 día
hace 1 día
hace 1 día
hace 1 día