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UNA DEFINICIÓN IMPOSTERGABLE

Las próximas alianzas políticas y la agenda XXI

Israel+Campusano.JPGLa “gente de a pie” poco sabe de estas cosas, y saberlas seguro les da más acidez y provoca más rechazo para con los partidos políticos tradicionales y la ya bastante desacreditada pero aún poderosa “clase política”, clase que está ya en los pasillos del Congreso y el ex Congreso Nacional conversando, en sus sedes partidarias sosteniendo reuniones que tendrán sus desenlaces en las próximas  elecciones municipales del 2012, mientras las presiones ciudadanas van desde el conflicto de Punta de Choros, pasando por Hidroaysen y en estos días nos mantienen expectantes con las demandas estudiantiles sumado a la atención mediática de la lamentable tragedia de Juan Fernández, ellos siguen avanzando.

Siendo francos y directos, las preocupaciones de las alianzas políticas no están puestas realmente en lo programático, más bien “lo que les importa” es la productividad electoral, “abuenarse” con las organizaciones y movimientos sociales es una estrategia y no se hace por conciencia, por otro lado la matemática electoral y los “expertos” plantean que las elecciones municipales son “una maqueta” de lo que serán las elecciones parlamentarias y presidenciales. Con lo anterior, todo se convierte en análisis de encuestas para saber que pensamos y como nos comportamos, para saber que decirnos, pero poco importa “cómo hacerlo”, mientras los más iluminados presentan un cerro de propuestas o leyes que jamás son aprobadas, o son inviables o simplemente son inventar la rueda, por un grupo de profesionales de clase media al servicio de alguien de la clase política al cual le sirve mostrarse “con ideas”, mientras todo esto pasa, desde 1989 e incluso antes, la ONU viene adoptando el “Programa XXI”, más conocido como “Agenda XXI” y en Chile poco se ha hecho por tomarlo en serio.

Mientras los “politiqueros” se toman discursos sociales y ecologistas sólo por conveniencia, miles de grupos y subgrupos y divisiones de los mismos defienden causas ambientales y sociales y hasta se contradicen entre ellos, hace años existe un programa de las Naciones Unidas, para promover el desarrollo sostenible, pero no sólo eso, es un plan de acción para mejorar la salud, la educación y erradicar la pobreza, con una elaborada y cuidadosa estrategia de auditoría o control de estas acciones, que nos permite saber a ciencia cierta y con precisión matemática cuan exitosas son las localidades donde se ha implementado este programa que abarca hace ya bastante rato, ecología y temas sociales y coincide perfectamente con el interés político con miras a las elecciones, con la diferencia que es un plan honesto y serio, muy trabajado y por si fuera poco con un enfoque privilegiado para la política municipal o local, incluso fomenta la participación ciudadana, tan añorada hoy por hoy. En el capítulo 28 dice textualmente luego de justificar y relevar la importancia de las autoridades locales en materia de desarrollo sostenible lo siguiente: “Para 1996, la mayoría de las autoridades locales de cada país deberían haber llevado a cabo un proceso de consultas con sus respectivas poblaciones y haber logrado un CONSENSO sobre un Programa 21 Local para la comunidad”, sin embargo en Chile, estamos un “poquito” atrasados.

La Agenda XXI de la ONU, es un plan de acción detallado y con énfasis en lo local, que a través del desarrollo sostenible, busca nuestro bienestar, frente a las problemáticas ambientales, de salud y económicas que nos aquejan. Este programa fomenta además la participación ciudadana a fin de involucrar a las comunidades en la acción y política sostenible, fomenta la generación de conciencia social y ambiental a través de la educación y formación, constituyendo un plan de acción mundial para el desarrollo sostenible, que redunda en el bienestar social.

Claramente este plan de acción de la ONU, evidencia las pérdidas que constituye el actual sistema económico y productivo en un paneta finito, busca en forma planificada y con mecanismos de evaluación lograr un equilibrio en la producción y un uso racional de los recursos y la distribución equitativa de los mismos, constituyendo hasta ahora un incumplido compromiso tanto político como económico, dicho compromiso bajo ninguna circunstancia puede pasar por alto, menos para los nuevos políticos ni los partido verdes, es claramente impostergable y son los ecologistas y verdes los primeros responsables.

La Agenda XXI debe ser asumida, dado que se preocupa de las dimensiones económicas y sociales de nuestras sociedades, de la implementación local de políticas sostenibles, destacando que estas deben ser mayores en los países más desarrollados y por tanto más “depredadores” mientras en el tercer mundo busca controlar y mantener los equilibrios, fomentando mayor inversión en recursos ecológicos.

Son abordados también temas como la conservación y gestión de recursos para un desarrollo sostenible, protección de la atmósfera y variabilidad del clima, producción y comercio de material contaminante, sobrexplotación de recursos, fomento de la agricultura para evitar la sobrepoblación de ciudades, la protección de hábitats y gestión responsable de recursos de agua dulce que hoy en Chile tienen ya a comunidades sin agua, como es el caso de La Ligua y Copiapó entre otros.

Podríamos seguir enumerando los temas que aborda la agenda XXI, como el fortalecimiento de las comunidades y el fomento de la participación ciudadana, el involucramiento local de jóvenes y comunidades indígenas, la transferencia tecnológica ecológicamente racional, la formación como pieza clave el incentivo de las políticas ecológicas y la cooperación entre países entre muchas otras temáticas no sólo mencionadas, si no que con su respectivo plan de acción y evaluación, lo que hoy por hoy nos permite tener claridad sobre lo exitosa que ha sido esta agenda a nivel municipal o local donde se ha conectado para con las actuales demandas ciudadanas, por ello ningún partido verde o ecologista o políticos con conciencia, deberían sentarse a conversar de elecciones municipales y alianzas sin poner sobre la mesa la “Agenda XXI”, porque ya no le queda tiempo al planeta y porque en lo local, si los políticos y candidatos  quieren el “sello verde” que asuman un compromiso para bien de todos y todas.

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Israel Campusano, es profesor universitario y Master en Tecnologías para la Educación y el Conocimiento, Certificado en metodologías de enseñanza-aprendizaje, por  Instituto LASPAU afiliado de la Universidad de Hardvard.  Ha sido asesor de la UNESCO y Secretario Académico de la Universidad de Las Américas en Chile, dirigente político y miembro de comités estratégicos y ejecutivos en campañas municipales y presidenciales. Actualmente es empresario y Secretario de Desarrollo Territorial del Partido Ecologista Verde de Chile.

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