Hace algunos días el Centro de Estudios Públicos
presentó un minucioso trabajo de investigación respecto de la
realidad de la educación chilena. Lo interesante de este libro es que,
según un adelanto publicado en el diario El Mercurio, derriba tres
mitos bastante arraigados entre nuestros profesores, docentes
directivos, sostenedores de colegios e, incluso, autoridades de
distinto nivel, asaber:
1. La diferencia en el nivel socioeconómico de los padres es el factor más gravitante para explicar las brechas en el rendimiento académico entre estudiantes.
2. Los colegios logran un mejor Simce sólo si los alumnos han ingresado a ellos después de un proceso de selección por habilidad.
3. Las disparidades en los estudios superiores de los profesores
explican las grandes diferencias de nivel entre sus estudiantes.
Durante dos años las investigadoras del CEP centraron su atención en
cómo desarrollaba cada escuela las habilidades lectoescritoras de sus
alumnos. Su observación directa de prácticas pedagógicas y de énfasis
curriculares dio como fruto este libro que espero leer y comentar muy
pronto, por el momento, dejo a Uds. el comunicado del CEP, que está publicado en su página:
Este libro es un estudio comparativo de trece escuelas santiaguinas que atienden a niños de similar nivel socioeconómico, pero que obtienen diferentes resultados. El trabajo busca identificar los factores propios de la escuela que contribuyen a explicar estas diferencias de rendimiento. Se centra en lo que sucede en el aula y en las prácticas de gestión pedagógica en relación al aprendizaje inicial de la lectura.
El debate público en educación muchas veces está centrado en las grandes políticas e instituciones públicas. No se puede negar su importancia, pero los aprendizajes de los estudiantes finalmente ocurren al interior de una sala de clases. Pero ¿qué distingue a una buena escuela? ¿Qué la hace mejor que las demás? ¿Qué le falta a una escuela “del montón” para ser buena de verdad? ¿Cómo se puede mejorar una mala escuela? Estas interrogantes, aunque parezcan simples, no tienen respuestas obvias. La búsqueda de un conjunto coherente de buenas prácticas que den respuesta a estas preguntas es lo que motiva este libro.
Durante dos años las autoras se adentraron en el quehacer de trece escuelas de sectores populares de Santiago. En su recorrido incluyeron establecimientos de alto, mediano y bajo rendimiento en el Simce para identificar cuáles son las prácticas pedagógicas que hacen una diferencia en esa prueba. En lugar de abordar muchas dimensiones, se centraron en la iniciación a la lectura por ser ésta un aprendizaje fundacional que define la trayectoria académica futura de los alumnos.
En este trabajo se ilustra con claridad las diferencias entre las escuelas donde los niños aprenden y aquellas donde esto no se logra. Una vez más se comprueba que lo que hacen los profesores en la sala de clases es lo que más afecta el progreso de los alumnos y que una adecuada gestión pedagógica conduce a una acción dedicada y efectiva de los profesores.
Este libro será sin duda una guía para cualquier lector que
quiera acercarse a la realidad de nuestras escuelas. Pero a la vez será
una buena herramienta para quienes están a cargo de los
establecimientos, ya que de su lectura se desprende directamente una
serie de medidas que cualquier escuela puede aplicar para mejorar sus
prácticas. Finalmente, quienes toman las decisiones públicas
comprobarán los enormes desafíos que significa lograr una educación de
calidad. Esperamos que su lectura resulte fecunda para todos los
interesados en mejorar la educación de los niños chilenos.
Me parece un trabajo sumamente necesario de leer y analizar.
prof. Benedicto González Vargas
Otros comentarios de libros educativos:
Marzano y la Educación del Siglo XXI
La alfabetización múltiple como eje de la formación docente
La educación superior chilena hoy
Calidad de los aprendizajes de América Latina y el Caribe
Mirando hacia el interior de las escuelas primarias
El libro inteligencia colectiva, de Pierre Levy, ya puede leerse en la red



















Benedicto, agradecido
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por los links que citas. Pero más agradecido voy a estar con tu visión respecto del libro que mencionas y su análisis a posteriori, espero leerte. Me doy cuenta de muchas cosas, negativas por cierto, de parte de los educadores donde me toca entrenar, pero hay una salvedad, y es que la "selección" del personal a cargo de los alumnos, en su formación, debería ser altamente exigida con canones altos, asi la entrega sería idem.
Interesante tu artículo colega.
Atte.-
Gracias, Alfonso,
Yo también estoy esperando que el libro salga para leerlo y comentarlo. Sin duda nos encontraremos con cosas que podemos mejorar entre todos.
Gracias por tus palabras,
prof. Benedicto González Vargas