¡Los zapatos más bellos del mundo!

¿Lindos zapatos, no? Es sencillo usarlos, nos quitamos nuestros zapatos de andar diario, introducimos en ellos nuestros pies y en los zapatitos pequeños, esos que están adheridos arriba, nuestros hijos, sobrinos, hermanos, primos, vecinitos... pondrán sus pies; ¿y luego?, algo de música, y mostrar a nuestros pequeñines cómo bailar, ¿sencillo, no?.
Pero, ¿qué pasa si les muestro que esos zapatos los llevamos puestos todos los días e incluso les hago escuchar la música que es la vida? ¿qué pasa si les hago claro que siempre habrán unos piecitos que imitarán nuestros pasos? ¿y si bailamos feo, malhumorados y gritando? ¿y si improvisamos con pasos chistosos que nos hagan reír hasta de nosotros mismos? Hmmm, esos zapatos rojos sí que son zapatos de verdad, si andamos por caminos de luz, nuestros niños también lo harán, si habitamos en caminos oscuros de maldad, nuestros niños también lo harán.
Tenemos que comenzar a bailar la música de la vida con un nuevo compás, enseñar con amor, sonreír con amor, dar con amor, vivir con amor, ¡vaya!, hacer todas las cosas: CON Y POR AMOR.
Si nuestros pies patean aquello frente a nosotros, es lastimoso decirlo, pero como ya notaron estos zapatos llevan incluidos unos pequeñitos, así que al momento de patear también estaremos lastimando a nuestros niños, todo es cuestión de abrir los ojos, dejar de patear, de dar vueltas alrededor de las viejas heridas, abandonar caminos vacíos, atrevernos a emprender nuevos trayectos, caminar unos al lado de otros sin miramientos de más nada que la luz de nuestros corazones, y entonces, creo que el mundo podrá comenzar a ser luminoso.
Yo no creo en todas esas asociaciones en pos de la mejora del planeta, ni en esos libros de autoestima, no creo en los inventos para combatir la contaminación, tampoco creo que el mundo vaya a ser un lugar mejor tan sólo por donar un par de pesos; sé que todo eso ayuda, pero el mundo nunca cambiará sino somos nosotros quienes cambiemos, el mundo será mejor en cuanto caminemos unidos, en cuanto comencemos a hacer esas pequeñas pero vitales cosas como tirar la basura en su lugar, saludar al vecino, interesarnos por el bienestar de quienes nos rodean, ceder el asiento evitando usar el de la calcomanía azul, sí, entonces el mundo cambiará.
¿Escuchan eso? es la música de la vida, no tienen que buscar estos zapatos en ninguna tienda, en ningún lugar en internet porque ya los tienen puestos, sólo ¡mírenlos! del color y tamaño que sean, con o sin calcetines, de correas o sin correas, ¡esos zapatos son suyos!, y sus niños, todo aquel niño cerca a ustedes, está usando los zapatitos adheridos.
Vamos que hay tanta luz que regalar, vamos que la música no se hace esperar.
Jana Regalado.







me hacen sus palabras, zapatos de adultos que portan zapatitos para siempre, que aún siendo viejos y agotados esos zapatos mas grandes, serán para siempre referentes para unos pies mas pequeños.
Lo malo , es que a veces esos pobres viejos de zapatos más viejos ,no ven que han enseñado nada más que a bailar comparsas llenas de amarguras eternas a esos zapatitos pequeños.
Pero hay que confiar estimada señorita, siempre hay que confiar ---sobretodo en los dueños de los zapatitos mas pequeños.
atte
" siempre hay que confiar ---sobretodo en los dueños de los zapatitos mas pequeños".
Caray, los dueños de esos zapatitos son los dueños de todo en la vida, sobretodo los poseedores directos de las banderas del amor, sí Ocasi, confiemos en esos pequeños pero inmensos dueños de los pequeños y milagrosos zapatitos.
Gracias, abrazos luminosos y música del corazón para que baile con sus zapatos.
Jana.
Me encantaría repartir de esos zapatitos a todas las personas, en forma masiva en plena Alameda!!!!
¿Y por qué no hacerlo? Habría que idear un plan, reunir fondos, querer es poder, sería una hermosa iniciativa, ¿por qué no?.
Los pequeños cambios generan las grandes sorpresas de luz.
Abrazos luminosos desde México,
Jana.