Qué pedazo de mundo es la micro. Atosigadora, sofocante, y tan, pero tan necesaria, la micro nos proporciona una analogía con el accionar humano.
Cuando estamos abajo de la micro, en el paradero, nuestro interés es que la micro que nos sirve pare cuando nosotros lo pidamos. Generalmente estamos cortos de tiempo, así que maldecimos a todo el mundo si la micro no para.
Una vez arriba de la micro, no nos interesa para nada que otros se suban. En vez de avanzar por el pasillo, nos apretamos cerca de las puertas. Si el chofer para en todos los paraderos, nos molestamos y pateamos el piso. Nos interesa muchísimo abordar la micro, pero no nos interesa para nada que, una vez que estamos arriba, otros puedan igualmente abordar. Todo depende del lado de la micro en que nos encontremos.
En medio del viaje, y cada vez con mayor frecuencia debido a la crisis económica, se sube un cantante. El cantante necesita simpatizar con la gente, y la manera más fácil de simpatizar es el discurso de protesta contra el sistema. Muchos de ellos cantan verdaderas odas a la depresión, ensombreciendo el viaje pero ganando las simpatías de aquellos que les dan monedas. Nadie les pidió su producto (el canto), generalmente el producto no es bueno...pero caen bien porque están "contra" el sistema. El sistema que les permite hacer ese canto. Y al darles monedas, les perpetuamos en un trabajo poco sano.
El discurso anticapitalista, antisistémico, antigringo, anti todo es popular. Y con el mismo espíritu, atacamos al chofer que nos conduce a nuestro destino. Por supuesto: el es la cara visible de la tecnocracia fracasada del transantiago. Aunque no tenga ninguna responsabilidad personal, ¡ay de el si se atreve a exigirnos validar el pasaje! Porque, claro, a alguien hay que culpar cuando las cosas no salen como queremos.
Maldito sistema. Es tan malo, es tan injusto lo que me sucede, que no pienso pagar el pasaje. Me subo a la micro, y al pasar la tarjeta por el validador, y encenderse la luz roja, digo "oh, yo estaba seguro de que tenía plata" "Algo le pasa a esta tarjeta, si yo acabo de cargar" "Bueno, si al chofer no le interesa, porque le dan un sueldo fijo, no tiene por qué cobrarme" "Mejor me subo por atrás, total el sistema es una basura".
Moraleja: todos los que critican los sistemas con poca base, todos los que encuentran el sentido de su vida en odiar una ideología o un sistema económico, todos los que hablan de la inmoralidad de una clase social o política y viven soñando conspiraciones, no parecen darse cuenta de que ellos mismos son parte, foco y generador del mismo sistema que dicen odiar, y que su misma capacidad de odiar se debe a que ellos son partículas del sistema, y que el sistema subsiste con nuestro espíritu, responsabilidad nuestra. Que los seres humanos, todos, hacemos lo que más nos convenga en relación a nuestras circunstancias. Concentrémonos mejor en ser superarnos cada día, hacer el bien, ser responsables, honestos y trabajadores aunque el resto del mundo no lo sea. Así lograremos un mundo mejor.


















Saludos
Comparto plenamente el ultimo parrafo. Es casi mi mismo discurso. Centremonos en las alternativas y soluciones, mas que en la critica eterna de revoluciones sin conocimiento y sentidos.
Saludos y suerte