El quebranto de la madre es grande como el mar.
Ella guardaba en su corazon todas las ilusiones: có
mo el hijo serìa màs que ellos "Cuando Dios tarda es que viene enseguida , hijo.
Fallarà la justicia de los hombres pero no la justicia de Dios" La madre del pobre cree en la fuerza de la verdad; sabe que algùn dìa esas cruces han de ser antorchas.
Mientras tanto, el pobre caminaba por las calles con otros muchos innumerables pobres como el. Dios los miraba en silencio , ellos los miraban en silencio...y a las dos orillas del Via Crucis iba naciendo el rumor hasta convertirse en grito.
El rumor y el grito de tantas cruces llegaràn a ser tempestad.
El grito sufriente de los pueblos romperà el muro de la bòveda de los poderosos....
Entre tanto el pobre caminaba , a los ojos de su madre ; caminaba con su cruz de muchos siglos.
(LA MADRE SE ENCUENTRA CON SU HIJO)
Sexta Estación
(Las Santas Mujeres se limpian su rostro)
La Señora Verónica recorrió todas las cárceles y comisarías, buscando a su hijo. Le contestaban que había desaparecido.
La Señora Verónica, con otras mujeres, fue a pedir al gobernador Poncio Pilato que les dejase ver el rostro de sus hijos o el de sus maridos.
Pero los cuerpos no estaban en el Palacio del Pretorio ni en el Instituto Medico Legal.
No estaban en Investigaciones ni siquiera en la CNI.
Ellas siguieron buscando las cruces desde el Norte hasta el Sur, recorriendo el desierto con la esperanza de encontrar siquiera sus hueso.
La Señora Verónica decía: ¡¡ No quiero que ninguna madre sufra lo que yo he sufrido !!!
Siempre, al llegar a casa con sus pies hinchados de tanta vereda y de tanta micro, contemplaba con besos y lagrimas el rostro torturado de su hijo, adivinado en la fotografía de cuando hizo su Primera Comunión



















Lamentablemente
este vía crucis, tomará hasta el último día de sus vidas y quizás una o dos generaciones más. La tristeza del alma no se borra en siglos.
Saludos
Manuel Díaz Tapia