
Recuerdo la venida del Papa, recuerdo las banderitas blancas y amarillas que hicimos en el colegio, las ganas de verlo, las ganas de contarle y mostrarle lo que era Chile, nuestros dolores y esperanzas.
Aún hoy me emocionan las imágenes de su visita, su encuentro con los mundos que eran parte de ese Chile, de ese Chile hasta entonces silenciado y castigado, las palabras de los pobladores, de los presos, de los jòvenes, de las regiones, un solo Chile, que sentia en el abrazo fraterno, en el acunar a Carmengloria Quintana, el poder confluir tanto dolor, tanta esperanza, tantos sueños.
A veces nos olvidamos lo que fuimos, lo que somos, lo que vivimos, creo que para poder construir debemos tener claridad de lo que este país ha vivido, por los caminos que hemos transitado.
Dejo un par de parrafitos del encuentro con los Jovenes en el Estadio Nacional, mañana es Pascua de Resurrección, mañana una vez mas un carpintero de Nazareth derrota a la muerte, por nosotros , para nosotros, mañana se renueva el compromiso con la vida, con hacer de ella algo que valga la pena, digno de la ofrenda hecha por nosotros.
"Deseo recordaros que Dios cuenta con los jóvenes, y las jóvenes de Chile para cambiar este mundo. El futuro de vuestra patria depende de vosotros. Vosotros mismos sois un futuro, el cual se configurará como presente según se configuren ahora vuestras vidas. En la carta que dirigí a los jóvenes y a las jóvenes de todo el mundo con ocasión del Año Internacional de

¡Jóvenes chilenos: no tengáis miedo de mirarlo a Él! Mirad al Señor: ¿qué veis? ¿Es sólo un hombre sabio? ¡No! ¡Es más que eso! ¿Es un profeta? ¡Sí! ¡Pero es más aún! ¿Es un reformador social? ¡mucho más, mucho más! Mirad al Señor con ojos atentos y descubriréis en Él el rostro mismo de Dios. Jesús es la palabra que Dios tenía que decir al mundo. Es Dios mismo que ha venido a compartir nuestra existencia, cada una de ellas.
Al contacto de Jesús despunta la vida. Lejos de El sólo hay oscuridad y muerte. Vosotros tenéis sed de vida. ¿De qué vida? ¡De vida eterna! Buscadla y halladla en quien no sólo da la vida sino en quien es
Saludos cariñosos a todos y Feliz Pascua de Resurrección!!!!!!!!!!!!


















Imposible no emocionarse ante el recuerdo de ese Papa Vajero,
Hola Anita
La visita de Juan Pablo Segundo fue en un momento en que, a lo menos asi lo siento yo, Chile necesitaba ser acunado, contenido, abrazado, necesitaba de un padre bueno que le dijera, si se hijo, si se cuanto haz sufrido, por tus propios errores, cuanto haz sufrido. Y asi lo siento, cuando veo el encuentro con los jóvenes, con los pobladores, compartiendo la tacita de te y el pedazo de pan,en Chile casi un 40% de nuestro país era pobre, y habian tantas cosas que no se podian decir, habia tanto miedo, creo que la visita del Papa nos reconcilio con nuestra esperanza.
Con el perdon, con la reconciliación, con la posibilidad que en verdad y justicia desandemos tantos dolores, esa tarea sigue adelante.
Saludos y gracias por comentar