¿Cuántas nacionalidades tienes?
Holanda, con su nuevo gabinete, cuenta con un secretario de Estado de origen marroqui (Ahmed Aboutaleb), y una del origen turco (Nebahat Albayrak ). El líder del Partido por la Libertad (el partido más de la derecha en Holanda), Geert Wilders, atacó ya en la primera sesión del nuevo gobierno a estos dos secretarios de Estado, criticando el hecho de que tengan dos nacionalidades. Según Wilders una segunda nacionalidad pone en duda la lealdad de una persona hacia Holanda.
Su ataque a la doble nacionalidad es claramente parte de su lucha contra los músulmanes en Holanda. La princesa Máxima Zorreguieta, esposa del príncipe heredero, por ejemplo, también posee dos nacionalidades, pero ella no es el blanco del discurso de Wilders. Máxima tiene la nacionalidad argentina y la holandesa. El Estado argentino, igual que el Reino de Marruecos, no permite que sus ciudadanos renuncien a su nacionalidad.
Los sondeos muestran un crecimiento rápido del Partido de la Libertad. En las últimas elecciones consiguió nueve escaños (de los 150), pero si hubiera elecciones ahora mismo conseguiría diecisiete.
Anderland = Otropaís 
Fuentes: www.volkskrant.nl/binnenland/article356420.ece/Wilders_bang_voor_tsunami_van_islamisering, www.geertwilders.nl/index.php?option=com_content&task=view&id=697&Itemid=87, www.elsevier.nl/nieuws/politiek/artikel/asp/artnr/142958/zoeken/ja/index.html, www.paspoortanderland.nl







...hace un tiempo atrás leía sobre el problema de Holanda y en realidad de toda Europa con respecto a la inmigración de Africa y Oriente Medio.Hay mucho temor en esos países hacia lo que practicamente en el futuro será una realidad...la invasión de otras culturas en Europa...
Pero eso creo que será inevitable...inevitablemente si los europeos ya no quieren seguir teniendo hij@s la única forma de sobrevivir como país será aceptar a las nuevas ciudades-colonias con personas inmigrantes con todas su cultura e idiosincracia...
Aunque los partidos tradicionales o conservadores de Holanda por ejemplo busquen fórmulas políticas para frenar este asunto de inmigración no obtendrán buenos resultados porque el mundo cada vez se abre mas hacia la integración...salvo Estados Unidos que quiere crear muros de contención contra México....
En realidad este tema es tan complejo que daría para mucho...
Poniéndose en el lado del país que acoge, sería excelente que los llegados se adaptaran y adOptaran la cultura del país receptor..pero en el caso que tu mencionas no ocurre eso...en realidad casi nunca sucede aquello...pues los inmigrantes llevan toda su cultura e idiosincracia incluída su religión y las establece para extenderla incluso....ese es el grave temor de Europa...un temor que creo yo...se convertirá en realidad a la postre...
Saludos.
PUMA.
muy interesante tus comentarios Joni.
sigue escribiendo sobre los Países Bajos para aprender más sobre su cultura, política y economía.
Creo que abordar el tema de Wilders desde la problemática de la doble nacionalidad resulta a todas luces mezquino y hasta miope. El problema subyacente aquí, a mi juicio, debe enfocarse de una manera evidentemente más amplia y libre de prejuicios en "todos los sentidos", esto significa que antes de preocuparnos del color de la piel de un grupo de personas determinado ( hecho absolutamente secundario y accidental en los seres humanos) de lo que debemos preocuparnos es qué ideología sustenta ese susodicho grupo humano, lo contrario redunda en un racismo inconducente y en una verdadera cortina de humo para el problema de fondo.
Dicho lo de más arriba, resulta evidente para este análisis haber leído o tener un cierto conocimiento del Corán y escrutar como éste prescribe cual debe ser la conducta de un buen musulmán en todo orden de ideas, luego de esto nos resultará de toda lógica entender que el Islamismo es compatible básicamente con una teocracia musulmana, pero en ningún caso con una plena democracia al estilo occidental. Esta ideología es más que una religión, es una doctrina política que como dice Wilders regula todos los comportamientos que inciden incluso en aspectos mínimos de la vida cotidiana civil, además de ello está provista de un carácter marcadamente excluyente a toda disidencia a sus mandamientos, es cosa de ver la existencia de una verdadera oposición al islamismo en la sociedades musulmanas, es prácticamente nula, asemejándola a sistemas totalitarios como el nazismo y el marxismo.
Las líneas del Corán están salpicadas, para quién las lee, con citas referentes a la jihad o guerra santa que se traduce en una guerra permanente y sin tregua en contra del no musulmán, del "infiel", imperativo categórico para todo musulmán que se precie de tal, hecho lamentablemente refrendado empíricamente con lo que acontece en todas las fronteras con que se topa el Islam tales como Indonesia, Darfur, Palestina, Filipinas, Cachemira, Kosovo, etc. La idea de que Dios tiene enemigos, y de que necesita la ayuda humana para identificarlos y deshacerse de ellos, no es fácil de asimilar para una sociedad laica y occidental como la nuestra pero está en la esencia de las teocracias musulmanas, en las páginas del Corán podemos extraer ideas de una misoginia inexcusable para sociedades que han conseguido reivindicar los derechos de la mujer y equipararlos al de los hombres, y en ellas también nos encontramos con frases de un marcado acento antisemita que resulta intolerable.
La fuerte convicción teocrática del islam encuentra una tierra fértil en la relativista Europa, cansada de tantas guerras y totalitarismos, y cargada de un complejo de culpa por su pasado colonialista que la ha condenado a la inercia y al abandono de sus propios valores y convicciones y a una suerte de etnomasoquismo que puedo leer y corroborar en alemanes e ingleses que he tenido la suerte de conocer, pero el relativismo que impera en el establishment político resulta doblemente suicida, en primer término porque si eres relativista entonces todo vale, todas las culturas y prácticas humanas tienen el mismo valor, pero si todo vale entonces eso significa que nada vale, y por otro lado nada puede criticarse, y así prácticas musulmanas como las ablaciones, lapidaciones de adúlteras, muertes por honor, pedofilia ( en donde niñas de nueve y once años son obligadas a casarse con adultos, como ocurre por ejemplo en Irán), ejecuciones de homosexuales, legitimaciones expresas o tácitas de violaciones de mujeres sin velo, etc, por eso es que ningún país musulmán ha querido firmar NINGÚN tratado de derechos humanos, pues sus sociedades no comulgan con tales valores. El relativismo debe tener un freno y ese freno no es otro que EL NO HACER DAÑO AL OTRO, o si se quiere no hacer al otro lo que no te gustaría que te hicieran a ti, relativismo que la Europa progresista suele olvidar en pos del multiculturalismo delirante. En segundo término es suicida porque el multiculturalismo, vale decir, la coexistencia pacífica de múltiples culturas ( centradas dentro de sí mismas) y enmarcadas dentro unas mismas fronteras, es una invención eminentemente occidental, una ideología bella en el papel, como lo fue el marxismo, pero que no tiene visos de ser exitosa en la realidad fenomenológica. Esto se desprende de la mera observación ocular, pues en ningún país musulmán existe "multiculturalismo", ni siquiera en otras sociedades o culturas diferentes a Europa, lo que si hay en otras latitudes del globo es el enfrentamiento entre culturas disímiles (en las cuales coincidentemente con todas está el Islam en guerra) que es algo muy diferente, lo que quiero decir con esto es que en la medida que el mundo musulmán logre ser una mayoría en Europa se acabará ipso facto el multiculturalismo, se caerá indefectiblemente como cayó otra utopía, como fue el marxismo, pues las ideologías están condenadas al fracaso permanente, no importa que tan bellas sean ( recordemos que el camino al infierno está pavimentado con buenas intenciones) puede ser triste y hasta políticamente incorrecto lo dicho, pero la cadena alimenticia tampoco es políticamente correcta y sin embargo es una realidad insoslayable.
Realmente la actitud suicida del multiculturalismo no dice relación ni con los hindúes, ni con los chinos, ni con los latinoamericanos o los europeos del este, sino que exclusivamente con la ideología que comento. Los problemas de Europa con ella están saltando por todas partes, desde el asesinato de Theo Van Gogh, hasta las fatwas de asesinatos contra el filósofo Robert Redeker, Salman Rushdie y la diputada Haayán hirsi ali, pasando por los disturbios o si se quiere "intifadas" musulmanas del 2005 en diversos barrios de Francia, las quemas de hospitales, edificios y escuelas en Dinamarca a raíz de las caricaturas de Mahoma, la autocensura de la ópera Idomeneo de Mozart en Alemania por las amenazas de disturbios de las minorías musulmanas, los altos índices de violaciones en Europa en contra de las mujeres sin velo, y podría seguir con una lista más larga aún.
Hay algo que debemos tener claro y es que personas como Wilders afortunadamente son tímidamente cada vez más en toda Europa, son vilipendeados como racistas por los verdaderos racistas y también por los anti racistas, estos últimos tienen la misma obsesión por la raza que el cura puritano lo tiene por el sexo, pero estoy cierto que lucharán sin complejos por una Europa que pueda seguir manteniendo los valores que tanto le costó conseguir y conquistar, tales como la democracia, la libertad de expresión y de opinión, la igualdad de género, la separación entre estado e iglesia y muchos otros valores que nosotros como sociedad les debemos, de lo contrario las generaciones futuras de Europa no se la perdonarán nunca a ésta, y por sobre todo, una Europa Islámica con armamento nuclear es una amenaza para el mundo en general y para Latinoamérica en particular.
Europa en estos momentos pasa por el síndrome de la república de Weimar de los años´30, frente al creciente avance del totalitarismo del siglo XXI, en el horizonte sólo se avizoran Chamberleins y aún no se ve ningún Churchill que pueda salvar a Europa de su propia cobardía, inercia, indolencia y autodesprecio relativista de su herencia y su pasado. Para leer más sobre el particular aconsejo humildemente leer a Robert Redeker, Alain Finkielfraut, Bruce Bawer, Oriana fallaci, entre otros.