Por
conspiraciones entiendo todas aquellas maquinaciones de las que es frecuente
que la gente sospeche. Se escribe mucho en la literatura moderna, en la prensa
y en la blogósfera respecto a cosas como:
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Que los ricos mantienen a la gente inculta, conspirando para tener
mano de obra barata. Que el capitalismo es una conspiración de unos pocos
contra los muchos.
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Que las naciones ricas buscan limitar el desarrollo de las naciones
pobres.
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Que los masones (o los judíos, o los templarios, o los iluminatti, o
los reptilianos, cada cual tiene su maquinación predilecta) dominan la política
y la economía mundial.
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Que la prensa mundial se ha concertado para engañarnos respecto a
distintas realidades. Por ejemplo, nos ocultan el problema del calentamiento
global.
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Qué las grandes petroleras conspiran para que no se generen energías
alternativas.
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Que algunos gobiernos conspiran para ocultarnos evidencias de vida
extraterrestre.
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Que las guerras se generan por conspiraciones para vender armas.
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Que USA jamás llegó a la luna, y ha conspirado para mantenernos
desinformados todo este tiempo.
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Que los empresarios conspiran para aprovecharse de todo el mundo y lo
que ganan (si es demasiado) es siempre producto de conductas inmorales, y
siempre quieren más y más dinero)
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Que la caída de las Torres Gemelas fue una conspiración del propio
gobierno norteamericano. Que Hitler sigue vivo. Que Pinochet sigue vivo y
oculto.
Agréguense
a la lista todas las conspiraciones imaginables.
En
primer lugar, debemos darnos cuenta de que la duda siempre es posible. Ya en el
siglo XVII, Renato Descartes nos mostró lo fácil que es dudar de todo, aún de
lo más evidente. En efecto: podemos dudar de todo: de la prensa, de las
intenciones de las personas, de la vida, de las cosas que hay en el mundo,
incluso de que existimos. Las teorías de conspiraciones para explicar algún
aspecto del mundo obedecen a esta lógica de sospecha.
No es
malo sospechar. Pero la sospecha en sí es vacía. Al igual que con la duda,
siempre es posible sospechar que hay engaños en todo: el hombre tiene
conocimientos finitos y falibles, por lo que
siempre puede estar equivocado. Por lo tanto, las conspiraciones, todas
ellas, aún las que inventamos nosotros, siempre son lógicamente posibles, y aún
es posible que las mismas conspiraciones sean víctima de otras conspiraciones,
o que los que nos advierten de que hay conspiraciones sean ellos mismos los
conspiradores. Simplemente, debemos regirnos por lo que nos parece más
razonable. Y esto involucra aceptar que otro critique la estructura lógica de
nuestras propuestas, lo que haré en estos escritos. Tolerancia ante todo.
Siempre podemos estar equivocados.


















Pido por abajo
las conspiraciones, las 10 señaladas, no tienen su origen en la duda, sino muy por el contrario, están fundadas en la fe, porque corresponden a creencias, esto es, a actos de fe en estos "mitos de sospecha", que son aceptados sin la adecuada revisión de antecedentes.
La duda cumple una función fundamental que es la de revisar con alguna prolijidad los antecedentes de lo que se nos da por cierto, y constituye una sospecha enormemente fundada de que nuestra racionalidad a veces se queda con excesiva premura con una determinada percepción o interpretación que no ha sido del todo bien revisada.
Las experiencias de la vida diaria nos dicen que nos manejamos momento a momento con las percepciones espontáneas que nuestra mente y nuestra emocionalidad nos presentan, y nos molestamos o nos cagamos de la risa, sin que podamos, en cada situación, revisar estas percepciones. solo que al cabo sí podemos, y a veces reflexionamos si tal agresión o cariño fué tan así, y podemos determinarlo con más antecedentes o, propiamente, más fundadamente.
Y llegamos a una conclusión: mi percepción fué correcta. O incorrecta. O mi interpretación fué correcta. O incorrecta.
La duda abre un espacio entre la experiencia, la percepción y la conclusión.
Queda por último decir que tal conclusión siempre será modificable cuando se presenten nuevos datos que obliguen a revisarla ("a ponerla nuevamente en duda"), lo daría pié a creer que tales conclusiones siempre serían provisionales.
La sospecha, vacía o no, cumple un rol fundamental: Nos hace dudar de los fundamentos de estas conspiraciones. Y pedir nuevos antecedentes más concretos y confirmables.
Bienvenidas entonces, dudas y sospechas.
Saludos