
Las expectativas sobre mi futuro, que normalmente se forman teniendo en cuenta el pasado y el presente, afectan a como me siento hoy., Cuantas veces en la vida las expectativas nos juegan en contra, es decir nos frustramos y esto conlleva a sentirnos menos felices, esto tiene su explicación.
Los seres humanos son los únicos capaces de formular expectativas razonadas sobre su propia situación futura y además estas expectativas inciden sobre la felicidad.
Cuando las expectativas son favorables se correlacionan positivamente con la satisfacción de los individuos, mientras que si las expectativas son desfavorables la correlación es negativa, en palabras simples cuando la cosa se pone negra vemos todo negro
El optimismo a corto plazo tiene un efecto positivo y significativo sobre la felicidad y los individuos que han progresado económicamente se sienten moderadamente más felices mientras que los que han empeorado se sienten más infelices. Por lo tanto, incluso cuando de las expectativas se separa el efecto de la personalidad de los individuos y el impacto de la mejora o progreso, las expectativas tienen una incidencia significativa y relevante sobre la felicidad, somos más felices cuando creemos que nuestro futuro será mejor.
Pensar en el futuro puede proporcionar placer o dolor y evitar sufrimientos y esa es una de las razones por las que nuestro cerebro insiste en mezclar pensamientos sobre el futuro
El punto de partida es que las expectativas afectan a la utilidad presente del individuo. Hay multitud de ejemplos que evidencian este hecho. Así, por ejemplo si a un grupo de individuos se le fuerza a elegir entre una cosa buena (vivir un año con todo tipo de lujos) y otra mala (pasar un año en la cárcel), la mayoría primero elige lo malo y lo bueno lo deja para luego.
La razón es que el año de cárcel se hará más llevadero pensando (con la expectativa) en el año que vivirá a todo lujo. Por el contrario, si optase primero por disfrutar del lujo, su bienestar se vería disminuido por la expectativa de pasar un año en la cárcel. En otras palabras, estamos reconociendo que las expectativas sobre mi futuro, que normalmente se forman teniendo en cuenta el pasado y el presente, afectan a como me siento hoy
La satisfacción muestra una forma en U, decreciente hasta una edad próxima a los 40 años, y creciente a partir de dicha edad. El efecto sobre la felicidad es negativo y muy significativo si uno está desempleado o si uno está separado, divorciado y especialmente si ha enviudado.
Para este post me base en un estudio de Fedea, Titulado Felicidad y Expectativas de Namkee Ahn y Francisco Mochón el estudio completo lo pueden ver en
http://www.agendadeprensa.com/informes/fedea_felicidad.pdf
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EVOLUCIONANDOME!!!
Christian
Ahora en términos de un negocio eso es más complejo, si no proyecto, no avanzo, me imagino que la tolerancia a la frustración es otro factor importante a considerar.
Hace poco conversaba con una persona vinculada a la selección de personal de una gran empresa, me contaba que la política de ellos en la actualidad es seleccionar a personas que en las entrevistas de trabajo han comentado hechos de vida muy frustrantes y se refieren a ellos como experiencias ya superadas; antes de aquellos que jamás se han enfrentado al fracaso.
Bueno, hay harto para dialogar en este tema.
Saludos