El 2010 Chile celebra los 200 años de vida independiente y para conmemorar esa fecha y de acuerdo con el espíritu de los tiempos vamos a tener una monumental obra empresarial como el máximo hito conmemorativo. Desde ese momento, todas las postales, imágenes de TV y referencias a la capital del país van a apuntar hacia el magno edificio de forma fálica que construye el empresario de origen Alemán Horst Paulmann, el que definió la obra como “El hito comercial y arquitectónico más imponente de Santiago y del Hemisferio Sur”. En lo personal, no tengo reparos contra semejante proyecto (ni con el impulso empresarial germánico o chileno), pero siento que aún es tiempo de pensar en una obra PUBLICA (sí así de anticuado!), es decir, en un hito urbano que refleje a los ciudadanos y no al ego de un empresario. Aquí van mis dos ideas.

Costanera Center es un bello y admirable edificio. No es que me guste admirar los falos, sino que cuando lo veo trato de pensar que es un Faro, tal como fue concebido por sus creadores. En esta gloriosa creación han participado entre otros el afamado arquitecto argentino César Pelli (autor de las Torres Petronas en Malasia). Obviamente el proyecto ha concentrado muchas miradas y ha sido magistralmente comentado por arquitectos y toda clase de personajes más entendidos que yo en lugares como Plataforma Urbana (ver el excesivamente conspirativo comentario de un tal Manuel de la Peña)
En fin, lo que yo visualizo es una gran obra pública al estilo de lo que hicieron los Franceses para el bicentenario de la revolución. Como no sé nada de arquitectura y urbanismo voy a decir las cosas con la libertad de un niño que se revuelca en el lodo y luego sobre la alfombra nueva de su casa:
IDEA 1
Quiero algo con Cobre. Quiero algo con cobre emanando de la tierra. Mi primera idea es un gran estructura de cobre emanando de la Cordillera de los Andes, algo así como si del cielo hubiese caído un trozo gigante del metal rojo hubiese atravesado la tierra. Abajo van mis inspirados bocetos.
IDEA 2
También con Cobre. Quiero construir una pirámide de cobre (o puede ser un cubo) que cubra totalmente todo el Cerro Santa Lucía. Todo. De esta forma, el cerro pasaría a transformarse en algo así como un objeto dentro de la caja o de la pirámide. Pero debe ser sólo la estructura de la piramide o el cubo (como la del Louvre, pero sin cristales). La idea es que no afecte de ninguna manera al ecosistema del cerro. Es sólo el “esqueleto” de la pirámide, que sin embargo será visible incluso desde el espacio.
¿Extravagante? Sí. ¿De mal gusto e innecesario? Definitivamente! Pero, por qué en vez de destruir mi inocente sueño infantil no intentamos promover que alguno de los grandes arquitectos del mundo nos ayude a crear una obra perdurable, sensible y con sentido cultural. La idea es destacar que nuestro bicentenario nos debería dejar algo más que un gran falo germánico como recuerdo para los próximos cien años

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El falo y la montaña
jajaja. Me encantó en post. Con mucho sentido del humor.
Es curioso que ante el falo, el niño que llevas adentro haya soñado con una instalación en la montaña o una pirámide, formas que en algo se complementan con la punzante forma fálica del edificio de Paulmann.
Todo esto me hace pensar que debería existir un proyecto paralelo que fuese una contrucción que remita a lo femenino. Mira que hay que complementar las cosas. Mucho falo nos hace prepotentes. Si nos centramos en este símbolo como EL ICONO urbano del bicentenario, vamos a quedar cojos simbólicamente hablando... (¿Mucho Jung o Jodorowsky?... por ahí...)
Tal vez habría que elegir para el otro proyecto a un arquitecto de origen mediterráneo o mexicano... los alemanes en general han preferido actitudes fálicas en su historia...
Jajaj. Me quedo ante todo con tu sentido del humor.
Se podría hacer un llamado a que los atinadores postulen proyectos similares al tuyo. Aparte de pasar un rato agradable, puede que surja el germen de algún proyecto viable a desarrollar por un arquitecto.
Saludos
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Cristián Arregui B.