La Escopeta de Don Stalin
Hace unos días leía que en Arica un señor fue condenado a tres años y un día de cárcel por porte ilegal de armas. El condenado es un hombre con antecedentes penales; sólo se le ha acusado de porte ilegal y no de robo con violencia en grado de tentativa o cosa por el estilo. Ni de haberla utilizado previamente. Encima, la sentencia habla de porte ilegal de "arma de fuego artesanal", o sea, de arma hechiza. Ahora, por este en realidad ideológico delito, el señor Stalin Gallardo Ávila deberá pasar 36 meses y un día en la cárcel (la historia se encuentra La Estrella de Arica).
La historia me ha estado persiguiendo durante todo este tiempo. En Chile el estado tiene monopolio sobre la fuerza o la violencia y las armas. Es una ley o un conjunto de leyes muy polémicas y ciertamente discutibles. Para empezar, irrita que la policía tenga autoridad para detener a un ciudadano para someterlo a control de identidad y revisar si tiene o no antecedentes y otros datos disponibles sobre él en los archivos de policía. Me extraña muchísimo que debamos los ciudadanos ir obligatoriamente premunidos de un documento que, por decirlo así, certifica quiénes somos, cómo nos llamamos y cuándo nacimos. No digo nada sobre si es un documento necesario o no; simplemente, es una idea extraña a la que hay que habituarse forzosamente.
Hubo unos años en que el mundo entero miró con agradable sorpresa que Chile eliminaba de su Código Penal la detención por sospecha. No duró mucho tiempo. Al cabo de los años, Sus Señorías la volvieron a introducir como parte de su particular concepción de la guerra contra la criminalidad.
Se pregunta uno por qué aceptamos tan graciosamente que las autoridades puedan detener e interrogar a un individuo sobre la base de una mera presunción para provocarle una irritación padre y hacerle perder el tiempo. Además de darle, si se tercia, una buena zurra.
Aunque entiendo la necesidad de limitar y controlar la posesión de armas de fuego, todavía tengo que empezar a encontrar malo que la gente se defienda, y a los suyos, si ven sus vidas amenazadas. Y en realidad creo que eso es absolutamente legítimo. Si tuviésemos un código como el estadounidense, que permite la posesión de armas de fuego, no creo que aquí aumentaran automáticamente los delitos cometidos con armas de fuego. No hay ninguna ley histórica que nos permita profetizar si, eliminadas las limitaciones, aumentaría la comisión de delitos violentos.
Por otro lado, también pienso que la ciudadanía debe poder adquirir armas legalmente para, entre otras cosas, prevenir la ocurrencia de algún nuevo estallido de demencia fascista. A mediados de 1973, un general traidor impulsaba la aprobación de una ley que permitió implementar la ley de control de armas, que justificó el allanamiento masivo de todas las poblaciones y barriadas del país para despojar a los ciudadanos de sus armas. La intención manifiesta era impedir enfrentamientos entre civiles. El propósito oculto era impedir que la ciudadanía resistiese armada la usurpación de los generales traidores que preparaban la sublevación.
Me he preguntado algunas veces qué habría pasado si, en septiembre de 1973, los ciudadanos hubiesen estado armados para resistir la insolencia militar y la hubiesen aplastado. Pero lo más probable es que no habría pasado nada del otro mundo. Ya antes se había intentado un golpe de estado, y sus actores fueron detenidos y procesados por tribunales civiles y condenados. Si su traición hubiese fracasado, Pinochet habría corrido la misma suerte, y habría terminado durmiendo con el general Viaux en el patio 2 de la penitenciaría de Santiago.
Este escenario es ciertamente muy especulativo. La idea de un golpe de estado de extrema derecha suena ahora como algo impensable. Pero creo que en la historia no hay nada impensable y las mismas atrocidades pueden volver a ocurrir. Para impedir que ocurran, o en la protección de los nuestros, los ciudadanos tenemos derecho a defendernos.
En este caso específico, don Stalin no pudo explicar qué hacía con esa escopeta hechiza en su mochila, y su respuesta no sonó para nada convincente. Dijo que había quitado el arma a unos individuos que lo habían tratado de asaltar momentos antes. La escopeta está hecha de dos tubos y percuta cartuchos calibre 36.
No sabremos nunca si don Stalin no fue detenido poco antes de cometer un delito violento. O si portaba la escopeta hechiza para defenderse de asaltantes. Pero ciertamente no ha cometido ningún delito comprobable. Su delito es solamente ideológico. Su delito es no acatar las disposiciones de la ley, sin detenerse sobre su contenido o justicia. No se le detiene por haber significado un peligro o amenaza para otros ciudadanos, sino simplemente del estrambótico delito de no compartir con las autoridades su definición de delito. Pues según proclama el Código Penal, es delito todo lo que la ley denomina o define como delito, y no el mero causar daño a terceros, que es, según otra escuela, lo que es verdaderamente el delito.
En nuestro país predomina la estrafalaria concepción autoritaria de la noción de delito.
La pena es extremadamente severa si se considera que la fiscalía carece de pruebas de que el acusado pensara cometer un delito, ni puede acusarlo en realidad de nada. En delitos peores, como cuando un borracho atropella y mata a alguna persona, el autor del delito suele no estar más que unos días, si acaso, en el calabozo. Tres años y un día de cárcel por una presunción de delito es realmente un escándalo. Y todavía es más escandaloso que nadie diga nada por eso y que a todos nos parezca de lo más normal que unos señores uniformados secuestren y encarcelen a nuestros ciudadanos, acusándoles no de haber cometido un delito, sino de estar en posesión de un arma que podría eventualmente ser usada en la comisión de uno.
Algunos personajes de Kafka vivirían dichosos en Chile.
Algunos peligrosos criminales, verdaderas hienas sedientas de sangre de la época de la dictadura de Pinochet, han sido condenados a penas menores por delitos inhumanos e indescriptibles, que empiezan con el secuestro, las torturas y finalmente el asesinato de decenas y cientos de víctimas. Tal parece que a los jueces les parecen estos horrendos crímenes menos graves que, según dice el artículo 307 del Código Penal, los que comete un vago disfrazado "o en traje que no le fuere habitual" portando armas "que inspiren fundada sospecha".
Tres años y medio es un montón de tiempo para permitirse cometer errores. Es posible que el detenido haya tenido alguna intención criminal, pero no llegó a ponerla en práctica, de modo que simplemente no cometió ningún delito real. Sorprender a alguien portando un arma no es lo mismo que sorprender a alguien en su coche, parado frente a un banco, con una ametralladora, un pasamontañas y un saco de correo en el asiento. Humanamente hablando, aún en ese caso posiblemente la sentencia a tres años de cárcel es tremendamente exagerada.
Pero ¿quién podría interesarse en la suerte de don Stalin? A los políticos no les va a quitar el sueño que don Stalin, honesto padre de familia y buen hombre o rufián, se pase tres años de su vida encerrado en una celda. Les va a dar un verdadero pepino. Los jueces son los menos interesados en dictar justicia. Don Stalin va a tener que quedarse tras las rejas porque sí, porque pudo haber pensado en cometer un delito.
Es simplemente de un delirante absurdo.
[mérici]







Creo, Sr. Merici, que su punto esta un tanto confuso. No logro dar con la real intencion de su post.
Quizas si me falta unos puntos mas de CI, pero ya seria tarde para tratar de sumarlos a mi delicado intelecto, por tanto tratare de aportar desde mi escaso entendimiento.
1.- ¿Se queja Ud. de lo disimil que son las condenas que, nuestro vetusto y añejo poder judicial, emite entre los crimenes de un asesino estatal versus un ciudadano de dudosa reputacion y mas dudosas intenciones? Si ese es el punto central de su nota... pues si, fijese, estaria de acuerdo con Ud. Efectivamente las penas de los torturadores, violadores y asesinos que actuaron amparados por el Estado son risibles. Aunque debo alegar en favor de esos troll`s que cada tiempo tiene sus circunstancias.
2.- ¿Su post apunta a discutir si debemos o no tener mayor libertad en la adquisicion de armas, para estar asi preparados por si de nuevo se repite la pesadilla del 73`? Pues no, no puedo estar de acuerdo con Uds. 1) Para no volver a repetir esa pesadilla no necesitamos armas, necesitamos puntos de acuerdo. Acuerdo en que la cosa fue mala de frenton, acuerdo para que, como pais, no olvidemos las experiencias vividas y acuerdo para entendernos con palabritas. 2.- Poseer mas armas en nuestras casas, con los indices de robos y asaltos que hoy tenemos en el pais, seria un llamado a viva voz para que el "lumpen" (si, lumpen porque creo que para algunos compatriotas robar, asaltar y cometer delitos es una actividad economicamente rentable, por tanto organizada, para algunos una profesion), se nutra del principal activo (las armas) que requiere su "profesion".
3.- ¿ Sugiere Ud. que los cambios que nuestra sociedad necesita se pueden conseguir "por la via armada", actos todos que "podrian" estar respaldados por un puñado de leyes mas permisiva? Si es asi, me parece un recurso decadente, fuera de toda etica social y peor a un, creo que seria hecharle gasolina al incendio.
De cualquier forma, si Uds se explaya un poco mas, es decir, aumente la cantidad de ejemplos e ideas un para que pueda mejor entenderle, ya que el tema me parece muy interesante, podria seguir "conversandole" al respecto.
Y ojo, aun no encuentro adecuado, a ningun tema, pero a ningun tema, compararse a la sociedad norte-americana.
Un saludo afectuoso
Hola Jorge,
Tengo la misma impresión que usted. Creo que las condenas que dictan en el poder judicial son extremadamente disímiles y no se condicen con la gravedad de cada delito. Es absurdo que un criminal pinochetista pueda cumplir sus sentencias bajo el régimen de libertad vigilada, si acaso, y un ciudadano sorprendido con un arma tenga que perder tres años de su vida. Más que absurdo, creo que es un deber del gobierno manejar la misma medida de justicia para todos. Si los jueces dictan sentencias estrafalarias, es simplemente porque el gobierno ha dejado de cumplir con su papel de garantizar a los ciudadanos que se nos juzgue y condene con un mismo rasero.
Sobre todo, me parece terriblemente exagerado meter a don Stalin en la cárcel por portar un arma hechiza. Compare usted, por ejemplo, esta situación con la del carabinero que mató a balazos a un niño de dieciséis hace dos años en una manifestación. El arma era ilegal, según confesó. Con ese arma de fuego ilegal mató a un niño. Sin embargo, el criminal está libre y nunca fue acusado ni encarcelado por porte ilegal de armas.
No entiendo por qué el estado deba monopolizar el uso de la fuerza, sobre todo si se considera que fueron instituciones de este estado las que asesinaron a más de tres mil ciudadanos. Yo francamente no confío en los militares chilenos. No digo que haya que armarse para impedir que los militares vuelvan a insolentarse. Solamente que si los ciudadanos tuviéramos más armas, a la cobardía fascista les costaría mucho más volver a atentar contra Chile.
Todo lo que necesitamos es que los ciudadanos y los partidos políticos respeten la ley. Este respeto por la ley claramente es un mensaje hueco en oídos de gentes de derechas. No tiene sentido mantener la pretensión de que vivimos en el mismo país.
Si todos acatamos la ley y las instituciones democráticas, no habría militares fascistas. Pero los hay y nadie se atreve a neutralizarlos. En Chile la libertad corre permanente peligro.
De ninguna manera creo que se deban introducir cambios por la vía armada. Justamente rechacé la dictadura engendrada por la cobardía del militar chileno por introducir cambios que nadie les pidió. Todo lo que obraron llevará siempre el sello de la ilegitimidad. Volviendo al asunto, creo que el uso de las armas se justifica cuando se lucha contra una dictadura. La defensa de la patria y sus instituciones democráticas es, por lo demás, un deber.
Pero insisto en que no veo nada malo en que la gente tenga armas en sus casas para defenderse de ataques de delincuentes.
Sobre todo, le insisto, me parece un despropósito castigar a alguien a perder tres años de su vida por el mero hecho de portar un arma.
El caso de don Stalin es difícil. El diario dice que tiene antecedentes, pero en Chile eso no quiere decir nada, porque acá fichan a la gente por acciones que no son delito en muchos países del mundo, por ejemplo por fumar pito o por tener una polola mayor de catorce. Así que es posible que los antecedentes de don Stalin sean por, digamos, hurto.
Pero si fuese por robo con intimidación o algo igualmente grave, tendrían los policías una razón fundada para sospechar de las intenciones de don Stalin, si acaso tenía algunas. Pero el hecho es que no ha cometido delito en términos substanciales, vale decir, no ha causado daño a nadie. Y el delito de no hacer lo que manda la autoridad, francamente, eso no puede ser considerado delito por nadie con un poco de cordura republicana.
Esa pena es simplemente una monstruosidad. Es demasiado severa. Si don Stalin hubiese sido un criminal pinochetista, hoy estaría en libertad.
Por eso es que hay que poner mucho cuidado al elegir los nombres de nuestros hijos ;)
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Saludos amistosos, Katina
Que buena ensalada la que preparó Sr. de Mérici, tiene tantos ingredientes diferentes que es bien dificil definirla.
Trato de concluir, luego de este festín abundante, y esto es lo que capto:
Que tiene Usted una inconformidad con las leyes actuales y no logra encontar la naturaleza del delito, dentro de algunos delitos. Como portar armas en forma ilegal, además, no está de acuerdo con las sanciones que contempla la ley, le parecen excesivas.
Sigamos; es un izquierdista de aquellos, que no pierde la ocasión de hablar del golpe de estado de 1973, y claro está, los crímenes que se cometen hoy en dia en nuestras calles, para Usted son responsabilidad de Pinochet y sus chiquillos.
Veamos que mas, le parece nefasto que la policía tenga la facultad de hacer controles de identidad, si de Usted dependiera, prohibiría esta medida, sin importar o mejor desconociendo su real propósito y sus efectos positivos en contra de la delincuencia. Pero perdón, olvidaba que en Chile no hay delincuentes, solo victimas de Pinochet.
Otro ingrediente mas, se muestra favorable a la liberalización de la tenencia de armas, ya que estima necesario que la gente disponga de armas para defenderse. Eso si, sin necesidad de control alguno por parte de los militares o el estado. Esta idea si que es innovadora, a nivel mundial.
Finalmente, adereza esta delicia, con la sentencia de que las armas son necesarias, para defender al pueblo y las instituciones democráticas en caso de que los militares quieran intentar un nuevo golpe de estado.
Hacia tiempo no leia nada así, la suma de todo esto me parece indigerible. Por supuesto le reconozco que ha tocado varios temas muy actuales e interesantes; cosa realtivas a la justicia, las leyes y las atribuciones policiales, las armas y su normativa actual. Como verá no hice mas que tratar de sintetizar o resumir las ideas expresadas por Usted, no he rebatido a nada, porque tal como están, no me parece ni siquiera necesario. Con gusto, si es que lo desea intercambiaré opiniones con Usted, sobre cada uno de los puntos mencionados.
Concluyo finalmente que todas sus apreciaciones están permeadas ideológicamente, son poco objetivas, desinformadas y marcadas por el rencor político.
Saludos.