Loce y Lucro, ¿Agua y Aceite?
Enviado por Omar Reyes el 18/04/2007 a las 22:41
Etiquetas: educacion secundarios loce | Regiones Región de Valparaiso
Para algunos -varios- la modificación de Sin embargo, es difícil romper con las viejas costumbres de insistir por la vía legal para todo y de hacer la vista gorda específica y testarudamente a lo que realmente resuelve el problema en cuestión, en esto último somos campeones.
La discusión del proyecto de ley que se enviará al congreso es importante y necesaria, quién podría decir lo contrario, pero el problema existe cuando las bases de la discusión son equivocadas.
La discusión sobre el lucro en la educación es errada, si esta es una decisión ideológica y no pragmática, ya que el lucro per se no es malo, esta no es una afirmación antojadiza o una defensa pueril del libre mercado, basta con reconocer que existen colegios subvencionados, que persiguen el lucro y sin embargo son buenos colegios, algunos pocos por cierto, destacan entre los demás por su buena educación y formación.
Desconocer esto es partir sobre una base errada o mala definición del problema. La mayoría de estos colegios subvencionados, que muestran buenos resultados, incorporan permanentemente en su trabajo a una comunidad escolar integrada, con una alta participación de los padres en las decisiones y actos de los alumnos, por ende existe una mayor responsabilidad de los alumnos y de los padres.
Entonces, debemos preguntarnos ¿qué hace a estos colegios distintos?, varias son las respuestas por cierto, desde la decencia del sostenedor a una gestión de calidad. Pero en todo esto ¿dónde figura el Estado?, porque si todos llegamos a acuerdo y eliminamos el lucro, entonces debemos también, eliminar a estos colegios que persiguiendo el lucro lo hacen bien y esto no es menor, porque lo hacen bien con pocos recursos económicos y atendiendo a alumnos que están en desigualdad de condiciones, por tanto el mérito en estos casos es doble.
Por lo tanto el Estado, primero debe hacer su trabajo, vigilando y distinguiendo a quienes lo hacen bien y a los que no, cuando un sostenedor es malo, incompetente, incapaz o derechamente un sinverguenza, entonces el Estado es el llamado a sacarlo del sistema educativo y la ley actual lo faculta para ejercer esta acción.
La clave para lograr una educación de calidad es que el Estado, una vez más, haga su trabajo copiando lo bueno, incentivando a los demás a realizar proyectos educativos de calidad y no dejando a la buena de Dios a los colegios subvencionados, ese debe ser el trabajo real, pero es lo más difícil, lo más fácil es crear una ley que regule a tabla raza a todos por igual y eso en ninguna parte a funcionado ni funcionará, porque las instituciones son diferentes como diferentes son las personas que las componen.
La mejor prueba de que una ley por si sola no soluciona estos problemas, lo demuestra el hecho que colegios municipalizados de excelencia académica ya están pensando en no seleccionar a los alumnos en los últimos años de básica para de este modo mantener la selección en el ingreso.
Discutir los problemas es bueno, necesario y democrático, pero discutir eternamente nos lleva al viejo refrán que dice, “Es tan malo actuar sin pensar como pensar y no actuar”.
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Si hay un proyecto, y de este proyecto hay cosas que estan bien y otras estan mal.
Separemos el problema en partes y solucionemos lo que funciona mal a corto plazo, veamos los resultados, y volvemos otra vez a hacer el mismo ejercicio.
Por el hecho de cambiar una ley no se soluciona lo que esta mal.