Sería utópico, quizá, pedirle al gobierno chileno que la educación superior en Chile fuese gratis, como en Cuba o Argentina. Ni siquiera la estresante P.S.U es gratis, a pesar de las batallas que se han librado por ella y por tantos derechos en pos de una mejora educacional, de manera literal o ideológica. Una Oposición intransigente, un gobierno que invita a comerse un yogurth a unos, so pretexto de una mesa de diálogo, y un partido comunista atado de manos, amordazado, por no tener voz en el senado o en el parlamento. ¿Qué hacemos entonces?
Algunos, como yo, habrán visto ayer las noticias: fuertes subidas en el pago de las carreras, hasta un 50% más, en las universidades de Chile, Santo Tomás y Católica. Lo que provocaría, por ejemplo, que un estudiante de medicina pagase $500.000 más por año. Es claro, no es un problema que le debemos a las casas de estudios de modo directo, sino más bien a la crisis económica global. Y el único actor que en todo esto podría ayudarnos a cargar la mochila (el gobierno) no se mueve, no hace nada. Debiera. No sólo para nuestro bien, sino por el suyo, que tanto le preocupa, sobretodo después del bochorno de las municipales, y antes de que las cabezas universitarias se levanten a protestar, a denunciar con justicia. Si en 2006, miles de pingüinos estremecieron al gobierno y lograron la salida del ministro Zillic , aun con defectos de organización o claridad en las propuestas, tanto más pueden lograr miles de universitarios, encabezados por estudiantes de carreras fuertes, con casas de estudios poderosas y con un grado intelectual que perfectamente podría torcerle el brazo a cualquier partido que se oponga. ¿Podrán los políticos acallarlos si así sucede?
Hablo ahora para mostrar los defectos a corregir, y por lo menos alivianar nuestras cargas, la de los ya universitarios o los que se disponen o se preparan incluso en el próximo año a rendir la P.S.U. O también a los que piensan congelar, entre ellos a algún muchacha o muchacho que con su propio esfuerzo o el de su familia, y con recursos limitados, han roto el círculo de la pobreza... y ahora ven su pasión, su vocación, truncada. El problema es tan grueso que alguien, como el que escribe, sabiendo un tanto más que lo básico, puede esbozar cierta visión o plantear soluciones. El gobierno no puede relativizar el asunto, porque choca torpemente con su propia nariz cada vez que alguien lo destapa un poco.
*Para aquellos que si poseen los recursos, el gobierno podría permitirles pagar su entrada a la educación superior sin necesidad de rendir la prueba. De esa forma, los recursos en becas podrían ser mejor aprovechados para estudiantes de menos ingresos por la vía de la P.S.U y su mérito personal
* O mejor aún, otra vía de acceso anexa a la P.S.U, por pruebas hechas por las mismas universidades en las respectivas carreras.
* Las 3 pruebas obligatorias, Lenguaje, Matemática, Historia. ¿Son en verdad todas imprescindibles? Un postulante a Pedagogía en Lenguaje obviamente precisa de rendir la primera... ¿Pero Matemáticas de qué le sirve? Tenemos a miles de jóvenes estresados estudiando algo que no les va a servir. ¿Qué pretende el gobierno? ¿Adoctrinarlos a rendirse al establishment, al status quo? ¿Convertirlos en robots del conformismo, amargados sin sueños? ¿Tendremos que mendigares? Y lo que indigna es que lo pretende con una educación menos que mediocre en la enseñanza media. Los preuniversitarios no pueden repararnos las neuronas en un año, en especial si algunos se valen de profesores de media (y no universitarios) para enseñarles.
* La gratuidad de la P.S.U, ahora, ¡ya! Ni parches, ni descuentos.
El gobierno persiste en una indolencia y también en una terquedad. Y esto hiere a la savia nueva, a los únicos que podrían pensar con aires nuevos.¿Y la presidenta piensa para el 2009 formalizar la inscripción automática en los registros electorales? ¿Para qué? ¿Para permitir por primera vez que los jóvenes lleven a las primeras mayorías a los candidatos llamados “Nulo” y “Blanco”? Dicen que esto lleva a un círculo vicioso: los jóvenes no se interesan por los políticos y, por consiguiente, los políticos no ayudan a los jóvenes... Perdón, pero... recuerdo al Presidente Allende diciendo que ayudaría a cualquier trabajador, no importando sus creencias, si es elector o abstencionista, hombre o mujer, si es pobre o rico, si es del gobierno o de la oposición... El deber de estos señores es ayudar sin discrepancias, los padres de presentes o futuros universitarios los votan y lo seguirán haciendo, y ellos ¿qué?. Algunos llamarían a estas ideas una locura... No lo son. Son ideales tan próximos... para cualquier político que no los piense con la mano en los bolsillos del lucro.
Marcos Villegas.



















Pienso que...
El sistema de becas y créditos del gobierno APESTA!.
Si la familia tiene un ingreso de 500.000 pesos asumen que pueden pagar la universidad en su totalidad, es absurdo.
Con unos amigos conversábamos el tema, y llegamos a la conclusión de que uno derepente no puede estudiar por vocación sino que por lo que la plata te deja.
Por ejemplo, si alguien quiere estudiar odontología, tiene que estar dispuesto a desembolsar unos 500.000 pesos MENSUALES entre colegiatura y materiales. Lo mismo para medicina, y OJO eso SOLO SI LES DA EL PUNTAJE DE LA PSU.
Que feo, que feo..
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.:.Y miraba melancólica la pequeña Amalia, preguntándose quien era cáncer y porque se había llevado a sus padres.:.