CAZADORES DE COCUYOS (LUCIÉRNAGAS)
Por Zenia Regalado
En las noches y en los pastizales húmedos cercanos a algún arroyo, vuelan los cocuyos. Tras ellos van los niños tratando de atrapar estas luces con alas para raptarlas y guardarlas en una botella.
De niña me iba con mi abuela a cazar cocuyos. Ella – la imaginería echa ser humano- me amedrentaba diciéndome que eran familia de los güijes (negritos con trencitas) que crecían dentro de las tinajas.
En principio les temía, pero con el tiempo descubrí que ellos me temían más a mí que yo a ellos. Después de disfrutar unos segundos de la fosforescencia de sus ojos- como diminutas linternas en la noche- destapaba la botella y les veía alejarse, como despidiéndose.
Los niños del campo y los de la periferia de los pueblos siempre han encontrado particularmente llamativos a estos seres pertenecientes a la familia de los escarabajos. Se les llama cucubano o saltaperico. Miden unos cuatro centímetros y se distribuyen por toda la América Latina.
Ayer en la noche llegó uno a mi balcón y me trajo en su luminosidad el recuerdo de aquella mujer que tanto alimentó las horas de mi niñez: mi abuela.



















Zenia
Maravilloso recuerdo. Quizás los abuelos y abuelas nos dejan esas herencias de imaginería que no se borran nunca más.
Bonito aporte en el día del libro y muchas gracias por permitirme interpretarlo las historias son comunes cuando hacemos estos cuentos palabras e imágenes que adornan con colores.
Un abrazo
Infancia:palabra mágica
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Zenia
En el día del libro todos debemos pensar más en esas pequeñas criaturas que necesitan echar a volar sus alas y que son invadidas por el virus de la violencia desde los medios audiovisuales del mundo.
Hacer ilustraciones para ellos. Escribir cuentos y relatos para ellos. Pensar en ellos. ¡Bien vale la pena¡. Mañana serán adultos.
Un abrazo