Obama: un caso de asesinato anunciado

Enviado por manuel antonio el 11/11/2008 a las 22:20
manuel antonio

NO SE TRATA de armar polémica, sino de adelantar percepciones. Un grupo de nazis norte americanos  fueron soeprendidos organizando una matanza en la que se encontraría el excandidato y actual president6e electo de Yankilandia.

Esto nos indica que las fuerzas oscuras de la nación del norte preparan a los locos de siempre para el magnicidio. Con ello se frustraría la esperanza de gran parte del mundo en que la política depredadora, invasionista y de matón de barrio termine en el mundo, y se entre de una vez a un sistema más civilizado, de respeto a las diferencias y aceptación de proposiciones de vida y de organización distintas, conforme a la libre determinación de los pueblos.

Es un sueño, pero, soñar no paga impuestos y acarrea esperanza. Por eso, da temor que el eje del mal interno y dominante en términos de poder y medios, de fin abruptamente a la carrera del Presidente Obama.

Noticias de Antofagasta, Calama, Desierto de Atacama, Periodismo Ciudadano

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falso

Enviado por el 11/11/2008 a las 11:58 PM
Drakkar, Úlfur Stríðsherra
no eran nazis, si no KKK, o sea White Nationalist, o nacionalistas blancos americanos. Ni siquiera neo-nazis, eran eso KKK. Nada que ver con el NS. hay que informarse bien.

FARSO, FARSO, FARSO

Enviado por el 12/11/2008 a las 10:06 PM
manuel antonio

eran nazis del kkk


Bueno.

Enviado por el 12/11/2008 a las 09:18 AM
Chestoff
Como sea siempre existe el riesgo dado el caso actual.

¡¡¡pero como es posible!!!

Enviado por el 12/11/2008 a las 12:35 PM
fabiola andrea zuñiga diaz

Como es posible que un hombre que desea de todo corazòn hacer de su pais, una ciudad llena de paz y prosperidad para su gente, tenga que sufrir este tipo de cosas, porque en el mundo hay gente que no gusta de la paz y de la felicidad de otras gente, yo deseo desde el fonde mi alma que Don Barack Obama haga de su gobierno un ejemplo de paz, alegria, felicidad...estoy segura de eso...suerte para el


Que lindo...

Enviado por el 12/11/2008 a las 01:14 PM
Chestoff
Me recuerda al viejito pascuero..

¿Cuáles son tus Fuentes?

Enviado por el 12/11/2008 a las 05:58 PM
Ivan Alberto Seisdedos CICERONE

Manuel Antonio:

Te agradeceré indicarlas.

CICERONE


EMOL

Enviado por el 12/11/2008 a las 10:07 PM
manuel antonio

DE ANTES DE LAS ELECCIONES

LO QUE ES LO MISMO DECIR CNN O C.I.A.


obama: bajo seguridad extrema

Enviado por el 12/11/2008 a las 10:09 PM
manuel antonio
9/11/2008 l 09:51 l Internacionales l politica
PRESIDENTE ELECTO DE EEUU
Obama vive bajo medidas de seguridad extremas 

Obama y su entorno y Joe Biden y su familia, están protegidos las 24 horas del día por equipos de élite.

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Así como Barack Obama entró en la historia como el primer presidente negro de los Estados Unidos, su color de piel lo hace correr mayor peligro y representa un desafío para los responsables de su seguridad.
A raíz de eso, Barack Obama se encuentra bajo la protección del servicio secreto, a cargo de la seguridad de los presidentes y candidatos a la primera magistratura, desde mayo de 2007, cerca de 18 meses antes de haber sido elegido presidente.
Aunque es un tema poco abordado directamente, por ser un presidente negro su vida se ve amenazada. El miércoles, dos jóvenes neonazis fueron inculpados en Tennessee, en el sur de los EEUU, por haber emitido amenazas de muerte contra Obama cuando todavía era candidato.
Según una copia del proceso oral, los acusados buscaban matar a 102 negros, teniendo como objetivo final intentar "asesinar al candidato a la presidencia Barack Obama".
La familia de Obama y él mismo, así como el vicepresidente electo Joe Biden y su familia, están protegidos las 24 horas del día por equipos de élite conformados por agentes del servicio secreto estadounidense, una rama del departamento de Seguridad Interior.
"Los cambios de gobierno necesitan un alto grado de planificación operacional y de puesta en práctica de nuestra misión de protección", indicó Ed Donovan, portavoz del servicio secreto, quien rehusó entrar en detalles sobre el nuevo dispositivo y si éste será reforzado para Obama. "Evidentemente hacemos ajustes. En este momento (...) estamos preparados contra toda eventualidad", aseguró.
El color de piel del nuevo presidente es un tema de preocupación adicional en un país que cuenta con 200 millones de armas de fuego responsables de 30.000 muertos por año y donde cuatro presidentes han sido asesinados y muchos otros han sido víctimas de intentos de magnicidio.
No obstante, "las circunstancias serán únicas y constituirán un desafío" para los responsables de la seguridad de Obama, estimó Fred Burton, de Stratfor, sociedad especializada en la lucha antiterrorista.

El color de la amenaza


Entre los que podrían planificar alguna acción, están los supremacistas blancos, skin heads y bandas neonazis, quienes podrían querer beneficiarse del periodo de transición antes de que Barack Obama asuma sus funciones el 20 de enero. Creen que hasta entonces no habrán medidas de seguridad extraordinarias, pero están equivocados. 
Burton relató que hay agentes de inteligencia infiltrados en estos grupos, cuyos simpatizantes estuvieron implicados en los asesinatos de líderes de la lucha por los derechos civiles Martin Luther King y Malcolm X, o el militante negro Medgar Evers, quien murió en 1963 a manos de un miembro del Ku Klux Klan.
El sitio de internet de esta organización racista advirtió esta semana contra un gobierno de Obama. Si este último era elegido, "podría haber muchos blancos en este país que quieran rebelarse", escribió alguien que firmó como Thomas Robb.
Por su parte, Bennie Thompson, miembro del Congreso negro de Mississippi, escribió en enero al servicio secreto para hacerlo partícipe de sus inquietudes por la seguridad de Barack Obama. "En tanto que negro y testigo de los más vergonzosos de nuestro país durante la lucha por los derechos civiles, escribió.

 

 

Barack Obama devolvió llamados a jefes de Estado

 

El presidente electo Barack Obama aceptó las felicitaciones de nueve presidentes y primeros ministros el jueves, devolviendo llamadas telefónicas de líderes mundiales que le llamaron después de su victoria presidencial.
La crisis financiera global figura entre los asuntos tratados con los principales aliados estadounidenses, que él abordará durante su gobierno.
La vocera de Obama, Stephanie Cutter, dijo que el presidente electo habló con el mandatario mexicano Felipe Calderón, el primer ministro australiano Kevin Rudd, el primer ministro canadiense Stephen Harper, el presidente francés Nicolas Sarkozy, la canciller alemana Angela Merkel, el primer ministro israelí Ehud Olmert, el primer ministro japonés Taro Aso, el presidente surcoreano Lee Myung-bak y el primer ministro británico Gordon Brown.
La oficina de Calderón dijo que Obama se comprometió a continuar con el respaldo estadounidense a la lucha de México contra el crimen organizado y el tráfico de drogas. Una declaración difundida por la presidencia mexicana indicó que Obama le dijo a Calderón que estaba "consciente de la dificultad de la batalla" y ofreció el "decisivo" respaldo de Estados Unidos.
El Congreso aprobó un paquete de asistencia de 400 millones de dólares en la lucha antidrogas para México en junio, pero aún no ha entregado el dinero.
El gobierno israelí dijo que Olmert y Obama "coincidieron en la necesidad de seguir avanzando hacia la paz, salvaguardando la seguridad de Israel". Los palestinos e Israel retomaron las conversaciones de paz hace casi un año en una conferencia auspiciada por Estados Unidos y fijaron el plazo de un año para llegar a un acuerdo definitivo. Pero no se ha informado de progresos y la secretaria estadounidense de Estado, Condoleezza Rice, admitió que la meta no será alcanzada.
Por su parte, el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad felicitó a Obama por medio de una misiva, la primera vez que un líder iraní envía esos deseos a un presidente electo estadounidense desde la Revolución Islámica de 1979. El líder iraní también dijo que espera que Obama "usará la oportunidad de servir al pueblo (estadounidense) y dejar un buen nombre para la historia" durante su período en el puesto.


 


MAS DATOS

Enviado por el 12/11/2008 a las 10:13 PM
manuel antonio

28 de Octubre de 2008


ESTADOS UNIDOS

Detienen a neonazis que iban a asesinar a Obama

Dos neonazis de Tennessee fueron detenidos por la Policía el pasado 22 de octubre acusados de planear una supuesta matanza que debería culminar con el asesinato del candidato demócrata a la Presidencia de EEUU, Barack Obama.

De acuerdo con documentos judiciales hechos públicos por la prensa, Daniel Cowart y Paul Schlesselman pretendían primero matar a 88 personas y decapitar a 14 afroamericanos. Luego iban a sellar los crímenes con el asesinato de Obama.

Los detenidos dijeron en sus manifestaciones que iban a lanzarse con un vehículo a toda velocidad contra el candidato disparando por las ventanillas. Ellos pensaban vestirse en smokings blancos y sombreros de copa durante el asesinato, indican los documentos.

Los agentes federales detuvieron a los sospechosos acusados de posesión ilegal de armas, conspiración para cometer robo y amenazas contra un candidato presidencial. Lawrence Laurenzi, fiscal del distrito oeste de Tennessee, aseguró que los cargos son serios y serán tratados como tales.


Es noticia vieja...

Enviado por el 12/11/2008 a las 10:41 PM
Real B


..pero acá está el enlace.

NEONAZIS 1488

Planeaban asesinar a tiros a 88 estudiantes y decapitar a 14 de color.Ellos obedecen a su número orgásmico 1488.

 

 

vídeo

Saludos.

 

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AMENAZAS CONTRA OBAMA

Enviado por el 15/11/2008 a las 01:37 PM
jaime eduardo solis

La amenaza de una desgracia súbita asoma en todas las conversaciones. La menor de mis hijas, que cursa el último semestre en una universidad del estado de Nueva York, me contó que sus compañeros no hablan casi de otra cosa. La amenaza de una pesadilla circula como un torrente venenoso por los blogs y los celulares. Acaban de aprender la lección de la esperanza y no se resignan a que un mal viento se las arrebate. Los magnicidios dejaron cicatrices perdurables en la historia del país, desde Abraham Lincoln en 1865 hasta John F. Kennedy en 1963, y todos se aterran ante la idea de que Obama se convierta en otra promesa segada.

Cuando el líder de los derechos civiles Martin Luther King y el precandidato demócrata Bob Kennedy fueron asesinados con dos meses de diferencia, en 1968, Obama tenía 6 años. Acaso esa memoria, que marcó a toda una generación, hizo que le resultara natural ser el primero de los aspirantes protegido en las primarias por una docena de agentes del Servicio Secreto (el mismo número asignado a Bush), que lo siguió a lo largo de la campaña. "Ojalá viviéramos en un país donde la raza no fuera un problema", dijo el senador Dick Durban, de la comisión que autorizó la seguridad, "pero que se trate de un afroamericano aumenta su vulnerabilidad".

El FBI analizó más de quinientas amenazas de muerte contra Obama, cien de ellas de carácter racista. Desde que se convirtió en presidente electo, su casa, en Chicago, se ha vuelto inaccesible: calles cortadas, cabinas de control, barreras contra ataques suicidas. En la madrugada del 5 de noviembre, mientras todavía se contaban los votos, entre los mensajes en la Web hubo muchos cargados de odio fanático: "Hay que acabar con Obama", "Hay que matar a Obama ya mismo, antes de que termine con el país". Como escribió Elias Canetti al final de su clásico Masa y poder : "Detrás de cada paranoia, como detrás de cada poder, se halla el mismo deseo de barrer a los otros del camino, para ser el único".

El miedo a que Obama sea un nuevo Kennedy se suma a las comparaciones con el ex presidente asesinado que tanto seducen a la prensa mundial. Una y otra vez se repiten los atributos en común: ambos senadores jóvenes y brillantes; los dos representan a minorías influyentes: católico uno, afroamericano el otro; hasta sus bellas y elegantes esposas acentúan las semejanzas. Más significativas aún son las coincidencias de sus compañeros de fórmula: Lyndon B. Johnson, el vicepresidente de JFK, era un político experimentado, jefe de la mayoría demócrata del Senado; Joe Biden, que lleva 36 años en esa cámara, ve a Johnson como uno de sus modelos. Leí en el semanario The New Yorker del 8 de octubre que Biden se resistió a secundar a Obama en la fórmula hasta que éste le prometió que le permitiría ayudarlo a gobernar: "Si me necesitas sólo para que te ayude a ganar la presidencia, puedo hacerlo de otro modo. No quiero estar al margen de las grandes decisiones".

Poco importa que Obama no haya contado con un padre que le abriera el camino a la política con dinero e influencias, o que Kennedy haya combatido en la Segunda Guerra Mundial e intensificado su preparación en política exterior antes de llegar a la Casa Blanca. Más importa, acaso, indagar en los motivos del deseo que, detrás del temor, acerca a los dos hombres. Porque tanto Kennedy como Obama llegaron a la Casa Blanca casi desde la nada, empujados por una simple palabra: cambio.

Cuando aceptó la nominación del Partido Demócrata, en 1960, Kennedy lanzó en su discurso un eslogan que se convirtió en la marca de su breve mandato: la Nueva Frontera. Era el tiempo de la Guerra Fría, de la lucha por los derechos civiles y de la modernización tecnológica. En el Coliseo de Los Angeles, el Oeste, que alguna vez había sido la última frontera para los colonos norteamericanos, dijo Kennedy: "Estamos al borde de una nueva frontera, la frontera de las esperanzas y los sueños por cumplirse. Más allá de esa frontera se hallan las tierras inexploradas de la ciencia y el espacio, los conflictos irresueltos de la guerra y la paz, los problemas pendientes de la ignorancia y el prejuicio, las preguntas sin respuesta de la pobreza y la abundancia". Con idéntica actualidad, pidió que lo votara "la gente sin seguro de salud, las familias sin un hogar decente, los padres de niños mal alimentados y sin escuelas. Todos ellos saben que ha llegado el tiempo del cambio". Palabras más o menos, Obama repitió esa letanía.

El nuevo presidente fue elegido para ejecutar el cambio por el 95% de los negros, 67% de los latinos, 66% de los jóvenes y el 58% de las mujeres. En esos grupos se concentra buena parte de los 760.000 norteamericanos que perdieron sus empleos en los últimos diez meses, una caída constante que dejó la tasa de desocupación en 6,5%y que podría llegar al 8% a fin de año. Ellos lo votaron y él ha pedido mil días para salir del agujero negro. En tiempos de Kennedy, cien días eran suficientes para evaluar la eficacia del gobierno. Pero ahora, como escribió Zygmunt Bauman, "la política es un tira y afloja entre la velocidad con la que el capital se mueve y la cada vez más disminuida capacidad de acción de los poderes locales". Hasta el presidente de la principal potencia mundial carece de fuerza para torcer el rumbo de los mercados globalizados.

Obama se ha dado cuenta al instante de la vastedad de la tarea y, para que sus acciones de gobierno sean más ágiles, ha identificado doscientas decisiones del presidente actual que deben desactivarse, por inconstitucionales o por desastrosas. No por nada George W. Bush ha logrado el milagro de superar en impopularidad a Richard Nixon: lo desaprueba el 76% de los norteamericanos, 10% más de los que repudiaban a Nixon en pleno escándalo Watergate. Pero aunque ambos disientan en temas medulares, como la guerra en Irak, el cierre de la prisión de Guantánamo, la crisis energética, la investigación de células madre o la inmigración, esos actos no atenúan la urgencia del mandato central que Obama ha recibido. Lo que sus votantes reclaman es que detenga cuanto antes la velocidad con que se empobrecen los habitantes de un país que siempre se jactó de ser tierra de oportunidades.

Aunque los republicanos se oponen, Obama quiere cambiar las leyes de quiebra, para que los jueces puedan autorizar algo que ahora sólo se permite a las empresas: que la gente pueda renegociar las hipotecas impagables y conservar sus casas. Los estados y las ciudades recibirán del gobierno federal fondos para ampliar los seguros de desempleo y los vales de comida.

A casi medio siglo del discurso de Kennedy, los sueños de otras generaciones han sido desgarrados por las políticas neoliberales y la globalización. Obama cree que puede torcer ese destino y poner en marcha el cambio. "Tal vez no lleguemos en un año ni en un solo mandato", dijo, al anunciar su triunfo. "Sin embargo, compatriotas, nunca tuve, como esta noche, tanta esperanza."

Ver la luz de la costa después del naufragio ha costado tanto, que sus compatriotas tiemblan ante la idea de una ráfaga de violencia. Para alejar a los fantasmas, Obama llegará a las escalinatas del Capitolio el 20 de enero de 2009 e ingresará a la Casa Blanca en un Cadillac de titanio, acero y cerámica, resistente a las balas y las granadas, seguido por un cortejo de seguridad con camionetas llenas de hombres armados y un automóvil preparado para neutralizar cualquier ofensiva, aun las que se intenten con armas no convencionales. Kennedy no imaginó -no podía hacerlo- que también el odio y la intolerancia crean nuevas e imprevistas fronteras en la historia de la especie humana.

 


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