
Se equivocan quienes creen que los errores del actual gobierno de la Concertación va a llevar a los desencantados a optar en forma automática por la Alianza por Chile.
He constatado que este descontento tiene una dimensión más profunda y afecta a toda la clase política. Y en ese escenario confuso puede meter la cola el populismo.
Algo hay en la idiosincrasia latinoamericana, que inconscientemente busca en cualquier elección presidencial, una suerte de señor de Los Anillos, un Mesías, que en forma mágica termine de una vez por todas con los problemas socio-económicos del país. Eso lo saben muy bien los demágogos. En función de ello, los populistas entonan sus cantos de sirena diciéndoles a las clases menos favorecidas (las cuales son la mayoría en nuestra Latinoamérica), lo que quieren oír..
Ese es precisamente el riesgo de los populismos. Prometen quitarle a los ricos para darle a los pobres. No consideran, ( o no quieren considerar) que lo clave no es quitar a unos para darles a los otros, sino que el problema de fondo es cómo se va a generar el crecimiento económico.
En nuestro continente sobran los ejemplos. Perón, en la Argentina, Fidel Castro, en Cuba, Allende en nuestro país, hace 37 años, actualmente, Hugo Chávez es nítidamente el arquetipo del populismo desbocado.
Los populistas no hacen sino confirmar que las políticas de esa naturaleza promueven las divisiones entre las clases y siembran la semilla de la inestabilidad social y la destrucción económica. Para tranquilidad del continente, aunque momentánea, varios pueblos se han resistido a care en el populismo. Ollanta Humala, cayó en Perú. Sánchez Obrador, en México.El populismo le genera a una gran parte de la población la esperanza de que el gobierno le redistribuirá la riqueza de los ricos entre ellos, por lo que si al poco tiempo de instaurado el gobierno, los pobres no perciben una mejora significativa en su status de vida, se sienten obligados a realizar protestas callejeras para refrescarle a quien eligieron lo prometido. A la larga el torpe manejo de la economía, tratando de mantener la popularidad del gobierno, desencadenará fuertes desequilibrios macroeconómicos, que ponen en peligro la gobernabilidad y la democracia.
En la gran mayoría de los casos, como ocurrió en Chile, de Allende,estos gobiernos populistas terminan generándoles fuertes desequilibrios económicos a sus países, lo que hace que paradójicamente se incremente la brecha entre ricos y pobres. La igualdad no llega nunca.
Lecciones para Chile.-
Si bien existen elementos objetivos para pensar que este es el último gobierno de la Concertación, nada garantiza hasta ahora que es el turno de la Alianza por Chile. De no lograr seducir al electorado, por alguna parte se puede meter nuevamente el fantasma del populismo. Es precisamente eso es lo que no debemos perder de vista.Es por ello que es interesante ver cómo se mueve, Chile Primero, entre otras cosas.


















Chile ya es víctima del populismo...
no se puede entender de otra manera que
los hasta hace poco dictatoriales y victimarios hoy se las den de democratas
e incluso humanistas. No se puede entender de otra manera
a nuestro gobierno que regala al extranjero oro y cobre...
y que concentra la economía en tres o cuatro...
este es el absurdo populismo que vivimos...
lo que falta entonces,
es lo POPULAR...
Y en eso Venezuela va kilómetros adelante...
En el abril golpista... saludamos al Bravo pueblo Venezolano
que bajo de los cerros para rescatar a su presidente... ejemplo que
debemos tomar todos los chilenos...
Es precisamente el pueblo venezolano...
no sus autoridades la que empiez a levantarse contra el populismo chavista.
Estudiantes. Un dirigente se encuentra detenido por ser opositor al régimen.
popular...
no es populismo...
todo lo contrario.. pero en fin..
Lo que no les gusta a Ud es su propio pueblo...
si este se pone de pie alientan a los militares
o intentan prometerles falsas expectativas económicas
en sintesis...
estan siempre mirando al norte..
o lo que cae del mantel de los macroempresarios...