Cuento corto de negociación impuesta

Reticente en un principio, claudique finalmente a su sana observación que sino el no podría asistir a sus hermanos con sus conocimiento médicos.
Al mediodía recibí a su hermano que había sabido de tal suceso y consideraba que yo lo discriminaba al no otórgale tal aumento a su mesada.
Cerca de las tres presentía la llegada de su hermana como a la postre sucedió.
A la once - mi hijo menor- también se plegó al petitorio. Pues aunque no necesitándolo, era injusto –y también de tonto - no recibir dicho igual porcentaje de aumento.
Y así, a la noche todo el vecindario ya gozaba de un sano aumento de su mesada.
Y el mercado – diablo viejo- para no quedarse atrás subió sus insumos en un 10% también.
Y al otro día:
Muy temprano en la mañana mi hijo pidió que le aumentara su mesada en un 10% debido que sus insumos habían aumentado en un 10%.
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Y pasado mañana:
Muy temprano en la mañana mi hijo pidió que le aumentara su mesada en un 10% debido que sus insumos habían aumentado en un 10%.
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Saludos y suerte







de esta ecuación para que se termine el cuento de una buena vez... me pregunto qué será... ;)
Saludos!
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Prensa Libre!
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Yo partiría separando las realidades en básicamente dos.
-Políticas más protectoras para la salud mental interior de mi hogar y una libre competencia más justa para la vecindad.
Internamente mi hogar con alimentación, servicios y bienes básicos, necesarios, mas educación y salud abastecidos, mí sensación y grado de vida seria mas optimo.
Fuera de la casa reglas más participativas y justamente competitivas en el vecindario.
Como lo hacían nuestros padres antiguamente, la vida injusta los golpeaba duramente, pero en su hogar repartía igualdad y justicia para una crianza sana y protegía.
En resumen, no permitiría la globalización universal en mi sala de estar.
Y se puede. Hay mecanismos para ello. Y nada que ver con comunismo y capitalismo. Solo un ordenamiento y atreverse.
Saludos y suerte