
M. Muñoz18/11/08
Chile
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UNA ESCALERA GRANDE.
En los últimos días pareciera que el mundo ha entrado en una etapa de reflexión como nunca se había hecho antes. No se trata de un ensimismamiento personal, individual. NO. Se trata de una idea que recorre el colectivo, globalmente hablando y que nos lleva por los senderos del mundo para hacernos partícipe de la noticia universal. Así es el hombre de hoy, global, universal. Las fronteras importan cada día menos y se hacen más amplias las alamedas del mundanal ruído.
¿Qué pasa en la humanidad? ¿Qué le ocurre al hombre de hoy?. Pues, sus circunstancias no son las mismas que hace una década. La velocidad de la técnica y la ciencia es tán alucinante que ha provocado el acercamiento tempero espacial de los seres humanos, convirtiéndonos a todos en vecinos de este mundo ancho y ajeno.
Ahora, podemos ver desde cerca lo que los antiguos, y no muy antiguos, filósofos han predicado en el transcurso de los siglos. Podemos percatarnos de los grandes principios en los que la humanidad se desplaza, a pesar de la fuerza de la reacción por los cambios. Claro, desde que la humanidad ha podido consignar los temas que la reflejan en cada época pasada, allí se encuentra el soberano principio del reconocimiento del hombre en su grandeza individual, primero, y como persona, luego. El Cristianismo, en nuestro hemisferio occidental trajo una suerte de reflejo del Dios sagrado en la humildad del ser humano.
También, hemos percibido que en este caminar encontramos los obstáculos, que de una u otra forma se repiten en la historia humana con diferentes formas, contenidos y sustancias, pero, que en su concepción intrínsicamente esencia representan las mismas fuerza y se identifican como una huella digital a lo largo de los tiempos. En efecto, si se predica
Ello no es nuevo en nuestra existencia planetaria, pero, debemos hoy bajo la concepción científica humanista de la vida, explorar los términos más perniciosos de este lastre, al que algunos filósofos sociales han reconocido como la antítesis de superación del ser, entendido como persona. Thomas Hobbes, afirmaba en los inicios del S XVII que “HOMO HOMINE LUPUS”, un resumen de lo que ya Plauto decía, hace 2200 años: Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit, lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro.
Una nota que nos obliga a pensar que la gran preocupación del hombre, es el hombre mismo.
Más, no es el tiempo de Hobbes, menos el de Plauto. Es el tiempo del hombre en su generalidad más esplendida en cuanto a color, religión, etnia, cosmovisión, ideología, religiosidad, ciencia, etc. Pero, este hombre actual, soberano de la técnica y el progreso, ha quedado dando vueltas en una orbita distante respecto a la armonía universal, al equilibrio en que debe expresarse respecto de la naturaleza y respecto de sus congéneres. No vamos, y desde ya lo decimos con especial énfasis en que los hombres son todos iguales y que en las etapas de desarrollo no ha habido cambio alguno. Ello sería un profundo error. Los males que nos asechan el día de hoy, son de diferente comprensión a los que existía en la época medieval. Lo mismo, en el modernismo o anteriormente, en la ilustración.
Es una realidad sorprendente que la diferencia entre los poseedores de la máquina y los que la trabajan, tópico esencia del S XVII, se ha agudizado y expandido en términos cualitativos y cuantitativos. Ya no se trata de la vieja Europa o de Gran Bretaña. El problema es global, aunque sus raíces parecieran arrancar de las monstruosas diferencia de a industrialización inglesa. No se trata ya de una simple diferencia de ingresos. Se trata del acceso al poder de una maqu8inaria que es dominante en todas las latitudes del globo y que abarca términos económicos, pero también, una creación cultural apropiada, dependiente y absolutista, basada en el dictámen de quienes poseen la propiedad de los medios de comunicación social. Ya nadie se ofende ni discute que la “noticia” crea opinión, es de carácter formativo, más que informativo, lo que equivale a decir, que por medio de las noticias se puede dominar la masa, siempre atenta a encontrar quien piense por ella, quien decida y quien apruebe o rechace, por ella. En los últimos años hemos visto que la fórmula de la mentira dicha mil veces se convierte en verdad aún para quien la sostiene. La propaganda fue el sistema de mantenerse en el poder. Los nazis centralizan todo el poder de
los medios de comunicación y los ponen a su servicio, estableciendo un férreo control y censura sobre sus contenidos. El ministerio más importante durante el nazismo, al que se le dedican más recursos, no es, como pudiera parecer, el de
Hoy, EE.UU. convenció a los pueblos del mundo que Hussein era el mismo demonio y nadie se asombró cuando fue ahorcado sin juicio justo y sin derechos, que son los mismos que se pretenden imponer en tierra exóticas: Los Derechos Humanos. De este modo, la mentira ha cobijado el mayor de los paradigmas y de la contradicción fundamental. Para hacer democracia hay que pasar por el fascismo. Lo que obviamente no tiene fundamento alguno, lógico ni ético. No nos referimos a la anuencia de los gobiernos cómplices, pues, ellos sabían debido a la información política especializada, que todo lo de Irak, era y es, una charada. La democracia ha caído en tal desprestigio, que hoy no hay un argumento creíble respecto a los valores de la misma, desde que dichos valores han servido para el genocidio, la miseria y la muerte de millones de seres humanos lejanos, pero, no distantes.
El mundo de hoy se observa en términos de violencia. Lo sabemos y lo sufrimos. No solo los extraviados en exilios de muerte. También los que emigran en busca de mejores lugares para vivir. Sin embargo, la guerra, o la persecución no es el único método de muerte masiva. NO. La falta de educación o la mala educación entregada por los países y gobiernos pobres, constituyen una forma delicada, sofisticada y casi inobservable de matar la vida de miles de seres humanos iguales a nosotros, pero, que les ha tocado vivir circunstancias distintas, adversas y agresivas. La salud, no ha dejado de ser una forma cruel de mutilar las sociedades de lo mejor de de sus gentes, artesanos, científicos, maestros, quienes por falta de un derecho esencial desaparecen de la sociedad sin posibilidad de ser reemplazados. La falta de trabajo y su consecuencia ineludible, la miseria, es otra forma de violencia y agresión constante.
La reacción permanente a la que nos referíamos hace unos párrafos, se posa cada cierto tiempo en ideas extrañas de división y segmentación, destinada a dar protagonismo a dos o tres caudillos que son capaces de moverse entre la ignorancia, el fanatismo y la acción mercenaria.
Hemos visto como en distintos espacios de
Frente a estas situaciones de violencia intolerable del Estado, Santo Tomás de Aquino en la “Summa Theológica”, señalaba que es de fortaleza espiritual actuar contra los tiranos. Ahora, bien, los Tiranos de nuestro siglo aparecen como luchadores de la libertad, varones de la democracia y justifican su acción en que los que no están en esta posición pertenecen al eje del mal. Se trata de un mal chiste. Sabemos que toda acción contra el pueblo, las mayorías, el bien común y el espíritu de la comunidad, es un acto de Tiranía, y desgraciadamente los mayores actos de tiranía se encuentran prodigados por aquellos que manejan los conceptos más nobles, como lo son
UNA ESCALERA CORTITA
Cabe preguntarnos, entonces: ¿Qué se puede hacer frente a la violencia institucionalizada en el hábitat social, político y económico? ¿Qué podemos hacer cuando nos educamos y desarrollamos en la cultura de la violencia?
Pues, debemos tener claridad que los amos de la violencia no esperan réplica. Generalmente actúan protegidos por la administración política, los tribunales, los medios de comunicación, las fuerzas fácticas y también, por la desidia y la ignorancia popular.
La suerte de las mayorías se encapsula en la desesperanza, en el miedo y en última instancia en la indiferencia, esperando que la mala situación de los otros no les alcance. Vana expectativa. La suerte del todo es la de la unidad, y viceversa, la suerte de la unidad compromete la suerte del todo. En este sentido, la propaganda, las noticias y hasta la recreación tienen un mensaje que va de lo directo a lo subliminal, donde la mentalidad del colectivo se va esclavizando poco a poco, sin que les sea permitido darse cuenta. Dos ejemplos: Uno de ellos es el chateo. Una forma de perversión intelectual que se basa en el anonimato o en la falsedad de la identificación de quien maneja las palabras. Una forma de buscar la invisibilidad frente al grupo, a fin de no hacerse responsable de sus dichos. Es el espíritu del sistema. “Emborrachar la perdiz”, como dicen en nuestros campos, a fin que nuestra verdadera identidad no surja en público. Esto, indudablemente permite una forma de clandestinidad perversa, en tanto es la auto-negación del propio sujeto. Otro ejemplo en estos términos, pero, más sofisticado aún, es la participación en el mundo virtual de facebook, es decir, el libro o el cuaderno de los rostros, pero, donde la superficialidad se hace densa y terrible. En este caso hablar de hambre, miseria humana, agresión internacional, imperialismo, crisis económica, resulta fuera de tono. No es grato a los ojos de quienes buscan fracebook para dar a conocer su existencia mediante fotos mudas, que revelan un mundo irreal de bienestar, superación y prosperidad, que no existe, salvo en el deseo de quienes allí están.
A
La violencia se manifiesta también en el sistema de tribunales y leyes. Se pretende que los pueblos originarios de adapten a nuestra “cultura”, negando la de aquellos que son los verdaderos habitantes primeros, dueños de la fauna, flora y Tierra. No hay argumento lógico, ninguna, en ninguna época, que convenza, cuando se sostiene por la voz de la codicia, que las Tierras ancestrales pertenecen a las empresas, generalmente y para colmo, extranjeras.
VIOLENCIA POSITIVA.
Indudablemente, no faltará algún detractor que de fundamental importancia a la expresión “Violencia”. Claro, porque, cuando se habla de solidaridad, ella es violencia para los individualistas y utilitaristas crónicos. Cuando hablamos de respeto al ser humano, elloo es el colmo de la violencia, pues, distinguen entres los seres humanos de clase y el resto. Cuando hablamos de Violencia de
Por eso, puedo señalar que



















LA MAZA
http://www.youtube.com/watch?v=UhYcTekbx4w