Cuando caminaba por la calles de Puerto Natales, en mi nociva niñez, vivía y concebía mi vida como un paralelismos de mundos que ocurrían simultaneamente en tiempos y espacios paralelos. No me cuestionaba en ningún momento la imposibilidad de la multiplicidad de mundos, los contruía y recreaba como un ejercicio dinámico y permanente. Obviamente esta reflexión la realizo unos "cuantos años después", pero lo hago con pesar, asumiendo que la maldita educación, los medios de comunicación, los mensajes paternos y de amistades esporádicas nublaron mi capacidad de acceso a esos mundo paralelos que nacen en ocasiones, pero que la "maldita razón" me impide abordar plenamente. Que más fabuloso era caminar, sentir el viento en mi rostro y soñar estar en un castillo con fríos laberintos en los cuales tenía que luchar con algún enemigo sin rostro que me perseguía para descabezarme, pero que no lo lograba por que mi capacidad y astucia en el manejo de armas medievales y golpes mortales lo impedía. ¿Era real o no? Que se yo, era mi ajuste en el mundo en el cual estaba habitando y viviendo una experiencia sublime. No faltó el agua fiesta al que le conté la historia (generalmente adulto) y me dijo que era imposible por que "no era real". Me imagino que para el no sería real, pero para mí sí, yo lo viví, sentí la desesperación de las armas que pasaban junto a mi mejilla y el cansancio de mis piernas de tanto correr. Esa experiencia era inolvidable e irrepetible, no por lo difícil de recrearla, sino, por las estructuras mentales que creé y que me dicen que "lo real e irreal" es lo "comprobable" u "observable" por otros. Extrañamente siempre salía victorioso en esas historias, las que perdía las borraba rápidamente de mis registros, pero gane o pierda, el placer de luchar contra lo imposible, generaba una adrelina que ni el mejor de los espectaculos montados por banda de rock alguno podía crear. Hoy ya no pienso en castillos, sino, en como llegar con el sueldo a fín de mes, no corro por los laberintos sólo trato de no destruir mi vehículo por el camino de mierda lleno de hoyos que tengo fuera de mi "arrendada" casa. No es que no pueda vivir y convivir en este paralelismo, todo lo contrario, es que me impido viajar y recrear mis preteritas historias por mi incacidad de asumir que lo real es lo que vivo, independientemente en el tiempo en el cual lo vivo.



















Comentarios recientes
hace 19 horas 25 mins
hace 19 horas 35 mins
hace 19 horas 54 mins
hace 21 horas 37 mins
hace 1 día
hace 1 día
hace 1 día
hace 1 día
hace 1 día
hace 1 día