Daniel Tillería Pérez

La Senadora Matthei y la educación: Un olvido conveniente

Mi rutina cada mañana comienza con la lectura de los distintos diarios en circulación. Así, leo diarios chilenos, argentinos, peruanos, bolivianos, uruguayos y brasileros; o sea, diarios de nuestro Cono Sur latinoamericano, lugar marcado por las desigualdades, las inequidades y por la falta de oportunidades para muchos y muchas.

 

Soy docente y, como tal, necesito estar bien informado, pues soy formador de formadores y capacitador de docentes frente a curso. Por eso leo todo los periódicos digitales e impresos que puedo y tengo acceso, para poder comentar, discutir, proponer, criticar y evaluar, desde el conocimiento y la información, lo que sucede y nos sucede en el día a día en esta castigada parte del mundo, pues no estamos aislados y la realidad, aunque no nos guste, es muy parecida entre país y país.

 

Fue así como leyendo “La Tercera” del día 26 de noviembre, me encuentro con las extrañas declaraciones acerca de la educación chilena de Evelyn Matthei,  Senadora UDI.

 

Evidentemente no podía dar crédito a lo que estaba leyendo, pues la educación en Chile fue decayendo progresivamente, en realidad la dejaron caer a niveles de abandono, cuando en la época más nefasta de la historia de nuestro país se promulgaron leyes como la Ley de subvenciones de 1981, luego vendría la municipalización del sistema educativo y culminaría con la LOCE, promulgada el 10 de marzo de 1990. La última ley impuesta por Pinochet, hoy, aunque maquillada, sigue vivita y coleando.

 

Pareciera que la Senadora Matthei no tiene memoria o, en definitiva, no quiere acordarse de su cómplice silencio ante un sistema educativo que de antemano se sabía que estaba destinado directo al fracaso, pues nunca los intentos de modificación de la LOCE llegaron al ser discutidos en el Parlamento, precisamente por la intransigencia (¿conveniencia?) de la derecha. O sea, la Senadora UDI hoy critica aquello que ella misma defendió como algo positivo, sabiendo que fue una ley promulgada entre gallos y medianoche, que no apuntaba a la calidad, equidad ni a la igualdad de condiciones, sobre todo en los sectores más desprotegidos de nuestra sociedad.

 

La educación (y sobre todo la educación de calidad, la altamente arancelada) era vista como una mercancía, para unos pocos que podían pagarla, y no como un derecho constitucional, en igualdad de condiciones para todos y todas. Fue promovida como un negocio de un sector privilegiado y por eso nacieron los “sostenedores”, que recibían hasta hace un par de años atrás $30.000 mensuales por alumno. Se ha aplicado en todo este tiempo una lógica de mercado, que ella, la Senadora y sus partidarios han defendido sin ningún tipo de cuestionamientos.

Sabemos que los sostenedores no invierten en la educación igualitaria de niños y niñas, lucran con estos dineros, se han hecho ricos, hacen otros negocios con estas platas, que nada tienen que ver con la educación. El Estado Nacional sigue, por ley, invirtiendo en estas escuelas con sostenedores, pero nadie asegura un control que pueda terminar con este negociado que se arrastra de 1990. ¿Qué ha hecho la Senadora UDI por ponerle el cascabel al gato? ¡Nada!

Ella, en la nota del diario “La Tercera” sostiene que "Una persona que no entiende lo que lee, que no maneja el inglés y no ha recibido los contenidos básicos sólo va a acceder a un trabajo no calificado y eso significa bajo salario y finalmente inequidad social".

 

Parece que la Senadora Matthei ignora que las escuelas carenciadas, esas donde los sostenedores sólo van de visita, con suerte una vez a la semana, no cuentan con los servicios básicos y necesarios para poder desarrollar en forma y adecuadamente las actividades académicas, no tienen material didáctico exacto y conveniente para las necesidades educativas que se precisan en el siglo XXI, porque no se han hecho las inversiones prometidas, porque no les interesa invertir, porque nadie controla y termina siendo un dinero fácil.

 

Entonces, el problema de la calidad educativa también está pasando por un compromiso de los legisladores, de aquellos que eligen el servicio público, diputados y senadores, que están o no en la comisión de educación, para que fiscalicen y promuevan controles exhaustivos en estas instituciones pobres, en las escuelas de los barrios, que son un desangradero, un vaciamiento sostenido para las arcas fiscales y un muy buen rédito para unos pocos sostenedores inescrupulosos.

 

Si tanto le interesa a la Senadora UDI la calidad de la Educación Pública ¿por qué no promueve una campaña de voluntarios que controle cómo se invierten los subsidios del Estado en beneficio de la educación de los más desposeídos? En ningún momento del discurso la Senadora aludió a los privados que lucran con la educación.

 

Habrá que invertir más en capacitación de los docentes, habrá que invertir más en material didáctico para los alumnos, pero habrá que exigir y  controlar dónde van a parar los recursos del Estado que se les entregan a los sostenedores y que no se ven reflejados en las comodidades edilicias ni en la infraestructura de los laboratorios de ciencias, las aulas de especialidades, los gabinetes de computación, salas de deportes, etcétera.

 

Para finalizar, digo que no concuerdo en absoluto con lo expresado por Matthei, pues se ve que es un discurso demagógico, oportunista, para intentar sumar votos, cuando nunca estos parlamentarios se han preocupado por una educación de calidad hacia los sectores más pobres y necesitados del país.

 

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Enrique Ernesto Lavin Orellana
dijo :

...pasa, principalmente, por el mantenimiento de los estándares de poder.

Un pueblo mal educado, siempre será manejable y susceptible de abandonar sus creencias por el cruce de valores y antivalores.

El análisis de todo el proceso de la Teletón, es un ejemplo irrefutable. Porque la necesidad de ayudar a los discapacitados no merece discusión alguna; pero el consumismo exacerbado, rotundamente si.

El manejo publicitario de un posible personaje como candidato presidencial, es otro ejemplo escabroso.

La inequidad social, en todos sus ámbitos se seguirá dando sólo en un sistema social que no entrega las posibilidades de progreso real. Sólo la educación es capaz de otorgar a los individuos una verdadera libertad de conciencia frente a la problemática social.

Quienes ni siquiera saben comprender un párrafo de lectura, mal pueden tomar una decisión en conciencia. En este ambiente, los grupos de poder pueden manejar nuestra manida democracia.

30/11/2008 a las 15:52
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