La Senadora Matthei y la educación: Un olvido conveniente
Mi rutina cada mañana comienza con la lectura de los distintos diarios en circulación. Así, leo diarios chilenos, argentinos, peruanos, bolivianos, uruguayos y brasileros; o sea, diarios de nuestro Cono Sur latinoamericano, lugar marcado por las desigualdades, las inequidades y por la falta de oportunidades para muchos y muchas.
Soy docente y, como tal, necesito estar bien informado, pues soy
formador de formadores y capacitador de docentes frente a curso. Por eso leo todo
los periódicos digitales e impresos que puedo y tengo acceso, para poder
comentar, discutir, proponer, criticar y evaluar, desde el conocimiento y la
información, lo que sucede y nos sucede en el día a día en esta castigada parte
del mundo, pues no estamos aislados y la realidad, aunque no nos guste, es muy
parecida entre país y país.
Fue así como leyendo “
Evidentemente no podía dar crédito a lo que estaba leyendo, pues la
educación en Chile fue decayendo progresivamente, en realidad la dejaron caer a
niveles de abandono, cuando en la época más nefasta de la historia de nuestro
país se promulgaron leyes como
Pareciera que
La educación (y sobre todo la educación de calidad,
la altamente arancelada) era vista como una mercancía, para unos pocos que
podían pagarla, y no como un derecho constitucional, en igualdad de condiciones
para todos y todas. Fue promovida como un negocio de un sector privilegiado y
por eso nacieron los “sostenedores”, que recibían hasta hace un par de años
atrás $30.000 mensuales por alumno. Se ha aplicado en todo este tiempo una
lógica de mercado, que ella,
Sabemos que los sostenedores no invierten en la educación igualitaria de
niños y niñas, lucran con estos dineros, se han hecho ricos, hacen otros
negocios con estas platas, que nada tienen que ver con la educación. El Estado
Nacional sigue, por ley, invirtiendo en estas escuelas con sostenedores, pero
nadie asegura un control que pueda terminar con este negociado que se arrastra
de 1990. ¿Qué ha hecho
Ella, en la nota del diario “
Parece que
Entonces, el problema de la calidad educativa también
está pasando por un compromiso de los legisladores, de aquellos que eligen el
servicio público, diputados y senadores, que están o no en la comisión de
educación, para que fiscalicen y promuevan controles exhaustivos en estas
instituciones pobres, en las escuelas de los barrios, que son un desangradero,
un vaciamiento sostenido para las arcas fiscales y un muy buen rédito para unos
pocos sostenedores inescrupulosos.
Si tanto le interesa a
Habrá que invertir más en capacitación de los
docentes, habrá que invertir más en material didáctico para los alumnos, pero
habrá que exigir y controlar
dónde van a parar los recursos del Estado que se les entregan a los
sostenedores y que no se ven reflejados en las comodidades edilicias ni en la
infraestructura de los laboratorios de ciencias, las aulas de especialidades,
los gabinetes de computación, salas de deportes, etcétera.
Para finalizar, digo que no concuerdo en absoluto con
lo expresado por Matthei, pues se ve que es un discurso demagógico,
oportunista, para intentar sumar votos, cuando nunca estos parlamentarios se
han preocupado por una educación de calidad hacia los sectores más pobres y
necesitados del país.







...pasa, principalmente, por el mantenimiento de los estándares de poder.
Un pueblo mal educado, siempre será manejable y susceptible de abandonar sus creencias por el cruce de valores y antivalores.
El análisis de todo el proceso de la Teletón, es un ejemplo irrefutable. Porque la necesidad de ayudar a los discapacitados no merece discusión alguna; pero el consumismo exacerbado, rotundamente si.
El manejo publicitario de un posible personaje como candidato presidencial, es otro ejemplo escabroso.
La inequidad social, en todos sus ámbitos se seguirá dando sólo en un sistema social que no entrega las posibilidades de progreso real. Sólo la educación es capaz de otorgar a los individuos una verdadera libertad de conciencia frente a la problemática social.
Quienes ni siquiera saben comprender un párrafo de lectura, mal pueden tomar una decisión en conciencia. En este ambiente, los grupos de poder pueden manejar nuestra manida democracia.