Del aprendizaje no reconocido
El miedo al fracaso no es mentira, es algo tan real como la alegria,
como la tristeza, cuando las cosas han pasado y te vas poniendo mas
viejo, aprendes de muchos errores, pero tambien asumes muchas trancas,
es asi como yo en estos 35 años he aprendido a no juzgar por la primera
apariencia, a escuchar de lo que otros tienen que enseñar, a levantar
la voz cuando mis derechos son vulnerados, y a defender la dignidad de
todos, pero hay cosas que se me han ido pegando como la grasa en la
cocina y quizas no tenga el detergente adecuado para removerla.
Por eso en ciertos caminos mi andar se ha hecho lento, mi mente aunque puede pensar y quere hacer ciertas cosas, mi cuerpo se cambia hacia el lado contrario, si es cierto soy feliz no en la amplitud de la palabra, soy feliz por que me he acostumbrado a disfrutar lo que recibo a mirar en perspectivas las dificultades y aun que a veces en las noches la soledad o tu recuerdo me azote, soy feliz por que cierro los ojos y recuerdo los buenos momento que pase contigo, y esa sensacion de complicidad y compañia se me viene a la mente, recorre mi cuerpo y me permite levantarme sabiendo que siempre habra un mañana y una posibilidad de ser màs feliz contigo o sintigo.
La felicidad es una metafora que cuando se tiene cuesta reconocerla, pero cuando se va, todos sabemos que la perdimos






