jose luis palacios

Tebeos en la Italia fascista (parte 1)

Introducción El tema de las relaciones de poder que se establecieron en el fascismo italiano ha sido estudiado con antelación por diversos/as autores/as, caracterizando la forma en que la estructura social se redefinió desde las transformaciones especificas que se generaron en las clases sociales. En este trabajo, a pesar de tener relación con el tema anterior, se limita a la forma en que las y los jóvenes eran cooptados por el Estado mediante tiras cómicas y desde las cartillas que usaban en los colegios italianos en el periodo de estudio. Dadas las dificultades para recopilar dicho material, acudiré a la novela del escritor y semiólogo italiano Umberto Eco, La misteriosa llama de la reina Loana, en ella el autor relata la vida de un hombre que ha perdido la memoria. La trama inicia a principios del siglo XXI, finales del siglo XX, cuando Giambattista Bodoni despierta de un estado de coma y tiene la memoria en blanco para su historia personal. Desde allí empieza a indagar en sus archivos personales en busca de ese otro que lo abandonó. Y es en ese escenario en el que regresa, mediante los periódicos, discos, tebeos, libros escolares recopilados por el abuelo del protagonista, a una Italia en la que se debate el fascismo, y es desde ese texto desde donde documentaremos el tema. El análisis se hará comparando las teorías que del poder tienen diferentes autores; entre ellos Spinoza, Hobbes, Negri, Luhmann (quien además da luces muy certeras para el análisis del tema), Poulantzas y el mismo Umberto Eco en su faceta de analista. La Italia de Eco Después de haber recorrido diferentes escondrijos de su memoria, Bodoni se enfrenta a los textos que en su infancia debió leer, entre ellos encuentra tebeos estadounidenses, lo que le lleva a cuestionar la dureza del régimen fascista: "Qué curioso, me dije, mientras me adormilaba con la última aventura de Buffalo Bill: me alimentaban con material de aventura francés y americano, pero naturalizado. Si era ésta la educación nacionalista que recibía un muchacho durante la dictadura, se trataba de una educación bastante blanda."[1] Pero al seguir escarbando entre las cajas que había guardado su abuelo, Bodoni se encuentra con una serie de historietas que revelan el manejo ideológico que desde el Estado hacia el fascismo: "No, no fue blanda. El primer libro que tuve entre mis manos el día siguiente era Muchachos de Italia en el mundo, de Pina Ballario (?) en un juego de zonas cromáticas negras y rojas. (?) Los jóvenes italianos recobraban su orgullo fascista, recorrían impávidos en camisa negra toda Barcelona, sacudida por toda suerte de tumultos, salvaban el banderín de la Casa del Fascio que los republicanos habían cerrado, y el valiente protagonista conseguía incluso convertir a su padre, socialista y borrachín, al verbo del Duce."[2] Las historietas creaban héroes nacionalistas, luchando contra el socialismo enemigo que amenazaba el proyecto político que se erigía. Pero como veremos más adelante, el aparato cultural entre los que se insertan los tebeos, no será la única forma de atraer a los jóvenes al discurso del Duce, en ese mismo sentido el aparato escolar tendrá un juego determinante en ese sentido: "Para la B había palabras como Benito, y una página dedicada a los Balilla[*]; (?) Balilla y los Hijos de la Loba. Una página con un chico de uniforme, camisa negra y una especie de bandolera blanca cruzada en el pecho con una M en el medio. (?) Hijo de la Loba. Es el 24 de mayo. Guillermo viste su bonito uniforme nuevo, su uniforme de Hijo de la Loba. <> Inmediatamente después había una página que se parecía a las Images d'Espinal, pero no eran zuavos o coraceros franceses, sino los uniformes de las distintas formaciones juveniles fascistas."[3] De esta manera recrea Eco la Italia en la que creció de niño, en la que el fascismo reinaba y se fortalecía, pero que para el objeto de nuestro trabajo debe ser mejor desarrollada en su contexto histórico frente al proceso fascista. El proceso fascista de Poulantzas Para Nikos Poulantzas el fascismo hace parte del imperialismo, y la coyuntura historica en la que surge no será únicamente económica, como ciegamente se empeñaron en asimilar en la tercera internacional. El fascismo surge en medio de una crisis política, económica y social y no debe ser ubicada solamente en la esfera económica. En su texto "Fascismo y Dictadura" Poulantzas lo describe de esta manera: "el nudo de la cuestión parece ser el hecho siguiente: el imperialismo considerado precisamente como etapa del conjunto del proceso capitalista no es simplemente, o solamente, un fenómeno económico, es decir, determinado por lo que ocurre en el solo dominio de lo económico y localizable allí."[4] El bloque socialista resto importancia al fenómeno fascista al enmarcarlo en un espectro netamente económico, y suponiendo que por serlo se configuraría como un eslabón más en la caída del capitalismo y el surgimiento del comunismo en manos del proletariado, quitándole el carácter histórico que contenía en su seno desde la lucha de clases y desoyendo las advertencias que hacían personas como Clara Zetkin quien veía en el proceso fascista mucho más que un momento fugaz del imperialismo: "Subestimación del peligro fascista, pero también no comprensión del carácter preciso y del papel histórico del fascismo."[5] La crítica fundamental de Poulantzas a esta visión se fundamente en una perspectiva determinista asumida por la III internacional, que reducían a una operación aritmética los procesos sociales, en donde si el imperialismo debe caer entonces el fascismo no es más que un paso y de la misma manera, si el comunismo debe llegar entonces el fascismo debe terminar en la revolución. Para Poulantzas esta mirada era escueta y le permitió al Duce y al Führer avanzar sobre Europa más cómodamente: "(?) el fascismo no puede ser aplicado por el simple autodesarrollo lineal y necesario de esos "gérmenes" hacia su maduración, así como la revolución no puede ser referida a un proceso semejante."[6] Después de diferentes etapas, Poulantzas identifica el periodo de estabilización del fascismo como el momento en que se libera del peso de las clases que pesa sobre él, este proceso se dio de manera sangrienta y desde allí empieza a ejercer sus funciones como clase dominante, permitiendo caracterizarse política, social y culturalmente, además por supuesto de su carácter económico, único que había sido tenido en cuenta por los socialistas de la III internacional: "El período de estabilización del fascismo, que se lleva a cabo en varias etapas. Período que se abre con el hecho de que el fascismo se purifica de sus orígenes de clase, o al menos de la ambigüedad de sus comienzos, lo cual se manifiesta por lo demás, por depuraciones masivas y sangrientas en sus propias filas. Se desenmascara así, y ejerce en adelante plena y directamente sus propias funciones de clase. (?) el fascismo se desembaraza brutalmente de una parte del peso de clase que gravita sobre él, lo cual inaugura el periodo de su estabilización."[7] Y es desde ese momento en que se vivencia en Italia los efectos de la politización de la lucha de clases, dándole el cariz ideológico político del que había sido separado, resignificando el bloque de poder, dándole nuevos protagonistas, pero manteniendo el estadio del imperio en su mismo espectro: "Si el proceso de fascistización se caracteriza así por el hecho de que la lucha política del bloque en el poder contra las masas populares ocupa el lugar dominante respecto de la lucha económica, es decir, por lo que puede designarse como un proceso de politización declarada de la lucha de clases del lado del bloque en el poder, lo que aquí lo especifica es precisamente la extensión de los efectos de esta politización a las contradicciones en el seno mismo de este bloque."[8] Una vez allí (pero sin asumir una mirada lineal de la historia), los aparatos ideológicos del Estado asumen un papel más evidente y protagónico. Momento en el que además de la amenaza permanente del uso de la fuerza, las personas serán objeto de bombardeos ideológicos. "Por lo demás, la ideología en tanto que ideología dominante constituye un poder esencial de las clases en una formación social. Como tal, la ideología dominante se encarna, en el seno de una formación, en una serie de aparatos o instituciones: las Iglesias (aparato religioso), los partidos políticos (el aparato político), los sindicatos (el aparato sindical), las escuelas y universidades (el aparato escolar), los medios de "información" (periódicos, radio, cine, televisión, en suma el aparato de información), el dominio "cultural" (la edición), la familia en cierto aspecto, etc. Se trata de los aparatos ideológicos de Estado."[9] Y es precisamente en dos de los aparatos desde donde abordaremos este trabajo, el aparato escolar y el aparato cultural, que aun cuando no ha sido nominado de manera explicita por Poulantzas deviene de su discurso. Los discursos simbólicos desde lo mítico Asumiendo la categoría enmarcada por Poulantzas enlazaremos con Eco desde la construcción de los discursos desde el campo simbólico. La creación de referentes sociales de bienestar para las comunidades se permiten desde la iconización de mitos, y desde allí la unión entre las imágenes y las aspiraciones: "En una sociedad de masas de la época de la civilización industrial, observamos un proceso de mitificación parecido al de las sociedades primitivas y que actúa, especialmente en sus inicios, según la misma mecánica mitopoyética que utiliza el poeta moderno. Se trata de la identificación privada y subjetiva, en su origen, entre un objeto y una imagen y suma de finalidad, ya consciente ya inconsciente, de forma que se realice una unidad entre imágenes y aspiraciones (que tiene mucho de la unidad mágica sobre la cual el primitivo basaba la propia operación mitopoyética)."[10] Una vez asumido el potencial de este proceso para efectos de dominación, los estados manejarán los discursos que desde lo simbólico emanan, así los referentes culturales variaran según sean propuestos los proyectos de nación desde las clases dominantes, la carga ideológica en las tiras cómicas o tebeos será vertida para perfilar a las personas jóvenes que consumen estos productos: "Finalmente, la página examinada nos ha mostrado claramente que en el ámbito de once encuadres es posible desplegar una declaración ideológica relativa al universo de valores."[11] Una vez dada la caracterización de la producción simbólica desde las piezas culturales analizaremos este evento desde los autores antes mencionados. Spinoza, el súbdito y el gobernante. Entendiendo que Spinoza señala la relevancia de la motivación exterior para la realización de la potencia de los seres humanos deberemos tener en cuenta que en el caso del fascismo no es precisamente la busqueda de la realización de las potencias colectivas lo que busca la potencia del estado y desde allí se complejiza la relación entre este y las personas. Las relaciones interindividuales a las que se refiere Spinoza en el estado de naturaleza darán el carácter a las relaciones desde lo jurídico, en donde el orden establecido por el Duce no es necesariamente cercano a las potencias individuales o colectivas de las y los italianos: "Spinoza también reconoce la novedad del naturalismo antropológico hobbesiano, pero al mismo tiempo señala una eliminación inaceptable en el paso del estado de naturaleza a la sociedad civil a la que contrapone la insuperabilidad de la conexión entre jus y potestas natural, con base en la cual la relación entre gobernante y súbdito, aunque expresada jurídicamente por la ley, es producida concretamente por las relaciones interindividuales que existen en el estado de naturaleza." [12] Dado que las potencias individuales buscarán redefinir sus relaciones con el mundo exterior es posible que termine frustrando su realización, si en el caso especifico del estado fascista no permita la realización de la potencia de los seres contrarios al pensamiento del Duce y dado que la intervención ideológica del medio exterior induce permanentemente a la realización de los seres en el estado aun cuando no se acerquen las potencias de este con los de las personas: "Su esencia, como la de cualquier otro ente finito, se expresa por medio de una potencia determinada que tiende a hacerlo perseverar en la existencia mediante la continua redefinición de sus relaciones con el mundo que lo circunda"[13] Siguiendo a Spinoza es probable que las acciones de las personas terminen siendo manipuladas por el estado puesto que la motivación que la produce reitera la imperiosa necesidad de la realización de los seres en el estado, contradiciendo en definitiva la perspectiva spinoziana. "El horizonte antiteleológico resulta así confirmado: la cupiditas no se define por el objeto hacia el cual tiende, sino por la motivación puntual que la produce, que sin embargo no está implicada en la esencia humana, a diferencia de lo que sucede en Dios, sino que proviene del exterior."[14] Hobbes y lo simbólico En el caso hobbesiano es más cercano el discurso del Duce y su intención de plegarse a los designios del régimen en tanto que busca que el discurso entiendan lo que piensa de cada asunto y la manera en que debe interpretarse: "El uso general de la palabra consiste en transformar nuestro discurso mental en discurso verbal, o la secuencia de nuestros pensamientos en una secuencia de palabras, y esto para cumplir dos finalidades. (...) el primer uso de los nombres es servir como marcas o notas de rememoración. La segunda finalidad de la palabra consiste, cuando muchos utilizan las mismas, en indicar (por su conexión y orden) lo que unos y otros conciben o piensan de cada asunto, y también lo que desean, temen o es objeto de alguna otra pasión suya"[15] Dado que los aparatos ideológicos del estado permiten la unión entre este y el pueblo se entenderá que no causará daño alguno el dictamen del leviatán, y será en cambio una adhesión al Leviatán desde la razón instrumental, entendiendo que de no entrar en él serán vistos como enemigos. Negri y el poder constituyente Para la concepción de Negri en el Poder Constituyente el asunto es mucho más grave, dado que los seres deben ser representados por el estado, pero si este interfiere con el poder constituyente será pues una desnaturalización y despotenciamiento de este, y entendiendo que los tebeos serán permanentemente adoctrinantes no serán pues los designios de la multitud sino una transferencia velada del estado: "la crisis del concepto de poder constituyente no se planteará sólo en su relación con el poder constituido, con el constitucionalismo y con todo afinamiento jurídico del concepto de soberanía; también se planteará en relación con el concepto de representación, porque, desde el punto de vista teórico, al menos, es sobre esta articulación teórico- práctica como se viene operando una primera y esencial desnaturalización y despotenciamiento del poder constituyente"[16] Luhmann, la comunicación y el poder. En Luhmann la relación es diferente, enmarcada por la capacidad del estado de generar efectos en las personas será legitimo pues que los tebeos integren un discurso ideológico, dado que se alejan de la violencia y permiten que los jóvenes tomen decisiones previstas por el estado: "En sentido extremadamente amplio se define el poder como capacidad (kraft) de producir efectos"[17] Luego de establecer un código común y permear a los agentes, dandoles las alternativas de evitación y las sistémicas pero induciendo la respuesta esperada logran ejercer poder sobre los agentes, en este caso los jóvenes. "la diferencia más importante con respecto a las teorías aquí expuestas es que el poder es reflexionado como medio simbólico de comunicación guiado por un código"[18] Es manifiesto en Luhmann el proceso que se describe desde el estado fascista hacia los jóvenes, una construcción simbólica separada de su base material: "Tal como se observa en la actualidad, el poder orientado hacia el sistema de la política se ha ido desprendiendo de su base material para operar más bien en el ámbito de la comunicación simbólica"[19] Este es pues el modelo que más acertado me parece en términos de análisis de la comunicación desde el aparato ideológico fascista, desprendido de la violencia como única alternativa e induciendo la respuesta de los agentes. [*] Para una explicación de la jerarquia de las juventudes fascistas creadas por el Duce vea Generación XX. Teorías sobre la juventud en la era contemporanea de Carles Feixa, publicado en la Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud. http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/773/77340202.pdf página 7 [1] ECO Umberto. La misteriosa llama de la reina Loana. Lumen Colombia 2005, p 163 [2] Ibíd., p 164 - 165 [3] Ibid., p 203 [4] POULANTZAS, Nicos. Fascismo y dictadura. Siglo XXI editores. Méjico, 1990., p 8 [5] Ibid., p 45 [6] Ibid., p 58 [7] Ibíd., p 68 [8] Ibíd., p 71 - 72 [9] Ibíd., p 355 - 356 [10] ECO, Umberto. Apocalípticos e Integrados. Debolsillo, Madrid 2007., p 260 [11] Ibíd., p 185 [12] VISENTIN, Stefano. Potencia y poder en Spinoza en DUSO, Giuseppe (compilador) El poder: Para una historia de la filosofía política moderna. Siglo XXI editores 2007, p 113 [13] Ibid., p 115 [14] Ibid., p 115 [15] HOBBES, Thomas. Leviatán. Editorial Losada S.A. Buenos Aires 2003 Pág.59 [16] NEGRI, Antonio. El poder constituyente. Libertarias/ Prodhufi., p. 31 [17] LUHMANN, Niklas. Luhmann: La política como sistema. Fondo de Cultura Economica, Méjico 2004., p 93 [18] Ibíd., p 98 - 99 [19] Ibid., p 102
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