Las Condiciones de Víctor Durán o El Mundo No es Bilz y Pap
Enviado por Manuel Gross el 21/08/2005 a las 23:52
Etiquetas: Medio Ambiente | Regiones Región de la Araucanía
Por Leonardo Cid. Egresado de Derecho
Es de destacar su intención de buscar las condiciones, para que la planta impuesta por la empresa no sea considerada tan perjudicial. Lamentablemente, el señor Durán aplica sus apreciaciones bajo parámetros ilusorios, crédulos y de resignación a aceptar una subvaloración para Villarrica.
Por Leonardo Cid. Egresado de Derecho
En la edición de ayer viernes del periódico local, el tecnólogo médico, señor Víctor Durán, expresa las condiciones bajo las cuales apoyaría la construcción de la planta de tratamiento primario y químico de las aguas, como es la que se empecina Aguas Araucanía.
Es de destacar su intención de buscar las condiciones, para que la planta impuesta por la empresa no sea considerada tan perjudicial.
Lamentablemente, el señor Durán aplica sus apreciaciones bajo parámetros ilusorios, crédulos y de resignación a aceptar una subvaloración para Villarrica.
En efecto, el autor del artículo noticioso, establece una serie de condiciones de medición, que ???según él- garantizarán que la planta no ocasione daño ambiental. Sin embargo, y en primer lugar, dichas mediciones no impedirán que se produzca la contaminación, sólo establecerán cuánto se estará contaminando. En segundo lugar, las autoridades ya autorizaron cierto tipo de mediciones y condiciones técnicas, que ni ella ni la empresa están realmente posibilitadas o dispuestas a modificar, respectivamente.
Por otra parte, el proponer una compensación económica a la comunidad de Putúe, puede ser una última alternativa que, seamos realistas, la autoridad no va a realizar. Y, en todo caso, es un despropósito moral de la mentalidad capitalista imperante, el estimar que sólo es cuestión de pagar, cada vez que menoscabemos el medio ambiente, los derechos humanos o la cultura de los pueblos indígenas. Además, si fuese por compensar realmente los daños a la cultura mapuche, ya serían tan ricos como los herederos Luksic.
En un segundo punto, Víctor Durán se pone en el ???hipotético caso de no cumplirse las normas chilenas??? sobre la cantidad de elementos químicos que se evacuen, situación que se solucionaría dejando de usar el temido cloruro férrico; funcionando la planta en condiciones básicas de sedimentación y cloración.
Ante ello, algunas preguntas: ¿Villarrica no se merece mejores condiciones, que las mínimas establecidas por las deficientes normas chilenas? ¿es un descriterio querer que las aguas que se evacuen al río, estén limpias y no menos cochinas? ¿Qué pasará con los cancerígenos órganoclorados, que no se evitan con la solución propuesta? Como los estudios en Valdivia no sirven para el Toltén, ¿debemos arriesgarnos, conformándonos con los estudios mandados a hacer por la empresa a estudiantes en práctica? ¿Cómo afectará al turismo, cuando sepan que en verano le echamos el tóxico cloruro férrico al río?
En un tercer punto, el señor Durán se hace eco de la mágica solución dada por la empresa, en caso de que los contaminantes sobrepasasen las normas, esto es, ampliar la planta primaria para convertirla en una de mejor calidad (secundaria de lodos activados). Es ingenuo estimar que una empresa, que ha demostrado no tener ética social ni ambiental, vaya a realizar esas modificaciones de propia iniciativa y prontamente. Será necesario que la contaminación sobrepase altos rangos, que la biodioversidad del río empiece a morir evidentemente y que las estadísticas muestren un aumento significativo de cáncer en la población; para que la comunidad se conmueva, las autoridades tomen medidas y la planta comience a hacer recién los estudios para una conversión de la planta.
Esperamos que esto no ocurra pero ¿porqué siempre actuamos ante los hechos consumados y no mejor prevenimos, evitando que experimenten con nosotros?
En los siguientes puntos, don Víctor Durán aborda el tema de los costos de la planta. Aguas Araucanía, a manifestado su ???conciencia social??? al exponer como argumento lo más oneroso que resultaría una planta no contaminante. En consideración a ello, la empresa a informado de ciertas cifras grotescamente altas, las cuales no avalan con la presentación de un estudio de costos serio. Es de estimar, por lo tanto, que ello sólo tiene por finalidad crear un irresponsable temor en la población. No seamos ingenuos, aquí sólo hay consideraciones mercantiles de por medio. Y, en todo caso, no debemos aceptar macro cifras, que estén por sobre lo que pagan -sin problemas- los vecinos de Pucón, Traiguén, Vilcún, Quitratúe, Chillán, Los Ángeles, Talca, Santiago o Mulchén, donde funcionan plantas secundarias de tratamiento biológico.
Al final del artículo en cuestión, el señor Durán expresa el apoyo a la idea de la alcaldesa Ingrid Prambs, de llamar a un plebiscito para que la comunidad decida. No seamos ingenuos. Hace tiempo que la comunidad ya asumió el desinterés de la máxima autoridad, el cual ha redundado en un grave desamparo. Siendo que debería ser la ciudadana más enterada en el asunto, ha reconocido que, en todo este tiempo, no se había informado acerca de los posibles efectos perjudiciales de la planta primaria-química.
En cuanto al plebiscito. Esto me hace recordar mis estudios sobre el plebiscito constitucional de 1980. La Constitución ya aprobada, promulgada y publicada por el gobierno de facto, fue sometida posteriormente a un plebiscito, haciéndole creer falsamente al pueblo que se le tomaba en cuenta para este tipo de decisiones.
De la misma forma, las autoridades comunales ya aprobaron la construcción de la planta sin consultarle a la comunidad, ni a expertos en el tema. Ahora, una consulta sería extemporánea, ineficaz e improcedente. Extemporánea, puesto que ya se tomó la decisión sin preguntarle a los vecinos. Ineficaz, ya que sus resultados no obligan ni a las autoridades medioambientales ni a la empresa ???que tiene ???derechos adquiridos???, en base a la resolución de calificación ambiental. Improcedente, debido a que no hay certeza específica acerca de los costos y efectos nocivos, en base a los cuales la comunidad pueda decidir (ni la empresa lo sabe). En otras palabras, el plebiscito sería un engaño y una medida dilatoria.
A los vecinos de Villarrica, nos queda asumir -ahora y sin más vacilaciones- la difícil tarea de convencer a la empresa, para que tome la opción de construir la planta secundaria con tratamiento biológico de las aguas servidas, que sí está autorizada por la resolución de calificación ambiental. La otra alternativa es esperar que los perjuicios se hagan evidentes, para forzarla ???administrativa o judicialmente- a mejorar el tipo de planta.
La tarea de la comunidad de Villarrica es, por tanto, tomar conciencia y participar activamente en un movimiento ciudadano amplio. Ninguna agrupación de defensa del río, ni ninguna autoridad comunal podrá lograr una medida eficaz, si los villarricenses continúan en la comodidad de su actitud pasiva.
Publicidad por Bligoo.com
Comentarios de este artículo en RSS






