Nelson Castro

La Generación Perdida, en el Chile Contempóraneo Actual. Por Nelson Castro Q.

Estaba escuchando la hermosa y melodiosa voz del cantante irlandés Matt Monroe, interpretando “Born Free”.
Y vuelvo inexorablemente, como un mal sueño a recordar, mis tiempos de joven por los años 70.
Tenía entre 18 y 19 años, de clase media baja, cuando fue elegida la Unidad Popular y Salvador Allende.
Luego el quiebre de la democracia en septiembre de 1973 y la violenta irrupción de una dictadura militar que duró 17 años gobernando, y mi reinicio de cambio de carrera universitaria, que desgraciadamente sin darle yo importancia, por mi postura  de ciudadano antipinochetista, quedaría inscrito dentro de las listas negras que perseguía a aquellos contrarios a dicha postura.
Coleccionista de revistas como Cauce, Hoy, Fortín Mapocho y el hebdomario de la iglesia católica, Solidaridad, que se vendía en los alrededores de la Catedral Metropolitana, me marcaba aún mas, como contrario al régimen de Pinochet, que se jactaba, que no se movía una hoja en el país, sin que él lo supiera y con todo su aparataje de espionaje y soplonaje altamente organizado y comunicado, que alcanzaba hasta la composición de las familias chilenas, donde curiosamente reinaba, todo tipo de pensamiento, lugar de enfrentamiento de adictos y contrarios a la dictadura, donde se jugaba con la información personal y se traspasaba, sin saberlo a medios como la CNI, que lo único que hacía era ratificar, lo que ya se sabía personalmente de mí.  
De ahí mi inútil búsqueda de trabajo en organizaciones gubernamentales de la época, sin saber que la CNI, como me lo había sugerido el General retirado Tomas Opazo Santander, Director del Departamento de Geografía de la Universidad de Chile, donde estudiaba, al parecer, ya había informado y corroborado mi posición antipinochetista y me tenía confirmado en esas listas malditas.
Tampoco sirvieron de nada, las leves intervenciónes de supuestos amigos contrarios a la dictadura, que pudiesen haberme ayudado a cambiar dicha situación, como Geógrafos, egresados de la carrera, profesores de la carrera, y directivos del colegio de Geógrafos, que habiendo presenciado, la violenta irrupción del guatón “Canón”, como lo reconocíamos al hombre de seguridad del Pedagógigo de la Universidad de Chile, en plena clase de la sala y llevándome   a la fuerza, a las oficinas administrativas, donde se me interrogó sobre distintos temas de orden personal y donde yo supuestamente había insultado a un paradocente, sin tener ninguna realidad. No fui torturado, pero me pregunto, si la tortura psicológica que cargué de ahí, no fue mayor desde este interrogatorio hasta hoy, no influyó en mi posterior vida de profesional, para no encontrar trabajo en organismos gubernamentales.
Como tampoco después  de la llegada de la democracia, que pudiese haber ayudado a restaurar aquella injusticia  probablemente extendida a muchos otros que nunca conocí, que nunca fueron ayudados porque no estaban inscritos en partidos políticos, que indudablemente tienen que ser reconocidos como los únicos heróes de dicho cambio, sin llegar a escribirse que esta fue una historia, donde participamos muchos, pero en forma velada y silenciosa pero no menos importante y heroica en la recuperación de la democracia en Chile que falta por reconocerse, como gran aporte para que la sociedad chilena pudiera liberarse del yugo Pinochetista y que constituye la generación pérdida contempóranea.
Fuí sacado de la sala de clases como un vulgar delincuente para ser interrogado, aun no sé porque causa. Aunque con ello, nunca pensé hasta muchos años después que había ingresado a las listas negras de la CNI y el general Tomas Opazo, director de mi carrera y sin saberlo yo ex director del registro civil en los primeros días del golpe, lo que hizo fue ratificarme algo que él ya sabía.
Casos como este, pueden ser considerados como responsabilidad de derechos humanos, donde toda una  organización de gobierno militar dictatorial, por simple decisión te margina de la vida civil por años, donde pudiese haber sido contratado para prestar mis servicios como profesional, impidiendo con ello tomar la experiencia y reconocimiento necesarios, en una sociedad que constantemente te pide trayectoria, impidiéndote a través de decretos gubernamentales secretos, poder acceder al derecho básico de trabajar en una institución estatal. En cambio, otros todo lo contrario, fueron contratados, rápidamente, aún a costa de profesiones menores, por su relación con familiares que ostentaban cargos en instituciones militares como soplones de la CNI, que eran incondicionales seguidores de las atrocidades del gobierno militar del momento en Chile.  
Puede ser considerado como un atentado a los derechos humanos como lo estableció la ley Valech para los  torturados y exiliados con derechos pecuniarios. Que lo que ocurrió no es una tortura física,  no en la parrilla, sino que en la parrilla de la vida, con la corriente del olvido y la tortura de la muerte en vida, que implica no contratarte porque estas en una lista maldita, trabajando en distintas actividades para poder sobrevivir, impidiéndote ejercer lo que por años estudiaste y te endeudaste.
Cuantos estuvieron en esta situación y no se hace justicia, lo mismo que el   derecho a reconocimiento  a pensión de los años  trabajados en aquellos oficios de segunda categoría que era el  POJH y el PEM, cuando otros ya tenían importantes cargos muy bien remunerados, por ser simpatizantes de la dictadura, que es lo que fue historicamente.
Y siempre la justicia debe responder, aunque se entrega  esta denuncia años después, pero es producto de los años de madurez. Pero creo que esta sociedad, nos debe más que algo,  a aquellos que como yo, pasamos por esta injusticia sin saberlo y creo que tenemos derecho a ser resarcidos moral, judicial y materialmente.
Doy las disculpas, por no haberme guardado esta realidad, pero es importante, que se sepa, que  algunos, los que les va mejor en ingresos económicos, salvo honrosas excepciones en este Chile actual, se les entregó, la "breva Pelada" sin ningún esfuerzo, por la dictadura incluída leyes especiales y ventas de empresas a costo cero o ridículamente bajos y otros tuvimos que pagar mucho más, incluso hasta hoy, por el simple hecho de no haber concordado con un régimen político totalmente injusto.
Escrito por Nelson Castro Q.
Para  Blog Ligas Mayores, Atina Y Blog Nuevopolítico.


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tartalink
dijo :

  Asi fue para muchos de los que nos quedamos. El resultado más grave para el pais fue la pérdida de muchas personas que pudieron aportar mucho más a Chile, pero como tu explicas fueron marginadas..Cuando miras un desierto no imaginas como pudo ser con árboles y por lo tanto no los extrañas. Así pasó con los marginados. El resultado..pauperización del conocimiento y pérdida en la calidad de la educación en todos los niveles..aparte de otras consecuencias nefastas que solamente podemos visualizar indirectamente...Cuento aparte son los que tuvieron que irse, que despilfarro. Un pais como el nuestro no puede darse el lujo de perder a tanta gente talentosa sin decaer como efectivamente sucedió..Todo el publicitado éxito económico solamente fue para unos pocos..Las pérdidas fueron en todos los ámbitos, pero pienso que la mayor de todas ocurrió en el ámbito moral y humano.. 

29/01/2012 a las 22:46
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