Manuel Gross

Las Bases de una Buena Gestión


Las innumerables fallas que han tenido muchos proyectos y planes gubernamentales en los últimos años evidencian una incapacidad de visualizar un proyecto como un proceso secuencial que se inicia con la definición de objetivos, sigue con la asignación responsabilizada de recursos y de plazos de ejecución, para terminar obligatoriamente con la definición precisa de los beneficios que obtendrán los usuarios como resultado final del proyecto.

Por Manuel Gross Osses

 

Como resultado de la atenuación de la regla del “superavit estructural” el gobierno ha decidido una serie de medidas económicas que tienen como finalidad otorgar más recursos financieros, por montos bastante altos, a programas e instituciones existentes (entre las cuales están las municipalidades) y a nuevos planes, como el de Chile Emprende Contigo dedicado especialmente a los emprendedores individuales y a las micro y pequeñas empresas.
 
Esto ha provocado algunas críticas e interrogantes, muy razonables, respecto a si estos recursos serán gestionados eficientemente o si serán derrochados sin obtener resultados útiles para los supuestos destinatarios.
 
Siguen estando presentes en la opinión pública los casos de corrupción y de ineficiencia en el Programa de Generación de Empleos (PGE), en el Transantiago y especialmente en Chile Deportes donde se manejaron muchos pequeños proyectos a través de organizaciones vecinales y deportivas de nivel comunal.
 
Adicionalmente, otros proyectos, financiados ya sea por particulares o por organismos públicos, suelen presentar resultados defectuosos o inexistentes para los usuarios que supuestamente deberían haber gozado los beneficios del proyecto.
 
El denominador común de todo lo mencionado es la incapacidad de visualizar un proyecto como un proceso secuencial que se inicia con la definición de objetivos, sigue con la asignación responsabilizada de recursos y de plazos de ejecución, para terminar obligatoriamente con la definición precisa de los beneficios que obtendrán los usuarios como resultado final del proyecto.
 
La experiencia indica que muchas actividades o proyectos fracasan por una o más de alguna de las siguientes causas:
 
Inexistencia de datos o información correcta, no entender claramente la verdadera naturaleza del problema (lo que puede llevar a tratar de resolver el problema equivocado), incapacidad de definir un objetivo concreto, no definir con precisión los beneficios resultantes para los usuarios o destinatarios del proyecto, no contar con el personal ni con los recursos suficientes y, finalmente, no atreverse a asignar responsabilidades concretas a personas específicas (porque cuando se dice que “todos somos responsables”, el resultado es que NADIE es responsable).
 
Muchas o todas de estas deficiencias pueden evitarse o superarse si al inicio de cualquier proyecto, sus impulsores dedican suficiente tiempo para definir solamente tres cuestiones fundamentales: el Qué, el para Quién y el Cómo.
 
El Qué se refiere a identificar claramente qué necesidad se desea satisfacer, las que pueden ser necesidades concretas o de carácter psicológico, que es el caso de las expectativas acerca de un mejor nivel de vida. Una vez determinada la necesidad surge la imprescindible delimitación de Quién o quiénes serán y quiénes no serán los beneficiarios del proyecto.
 
Finalmente, y considerando las capacidades personales de los ejecutores, además de la cantidad y oportunidad de los recursos que estarán disponibles, debe definirse el Cómo se satisfarán las necesidades definidas, mediante un plan de acción detallado, en lo posible mediante una carta Gantt, y que, debidamente publicado y comunicado, debe incluir para cada tarea a lo menos cinco elementos:
 
1. La identificación de la tarea específica.
2. La identificación del responsable.
3. Los recursos que se ocuparán.
4. El plazo dispuesto para la ejecución de la tarea, y
5. Especificación de la regla o condición que debe cumplirse para considerar que la tarea fue terminada satisfactoriamente.
 
Para terminar, repitamos que si las autoridades pertinentes persisten en ignorar estos aspectos elementales de desarrollo de un proyecto, las aprehensiones mencionadas al principio de este artículo, respecto a la buena gestión de los recursos públicos, están plenamente justificadas.
 

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Ignacio
dijo :



Objetivamente hablando, he leido las criticas del dirigente RN Rodrigo Eitel respecto a la falta de gestión del Gobierno de Bachelet.

Nunca nadie llegó a pensar que este Gobierno sería tan incapaz de avanzar y generar cambios importantes tanto desde el punto de vista político, económico y social.

 Espero que Piñera sea presidente y que pueda demostrar que Chile puede ser mucho más,,,,que un país socialista estancado.

Hay que fomentar y apoyar a las pymes ,, a la clase media y una política mas honesta y justa,!

 

La capacidad de gestión es fundamental en el desarrollo y crecimiento de un país. Las cosas s se hacen bien,, no a medias!

26/05/2007 a las 22:28
Daniel  Vásquez
dijo :

Quién es Rodrigo Eitel?¿Que tiene que ver con el post?
26/05/2007 a las 23:00
borrenme
dijo :

 

  Aunque concuerdo contigo en que existe un gran desconocimiento en la presentación, gestión y evaluación de proyectos, creo que el fracaso gubernamental no ha tenido esta causa como principal causante de sus desastrosos resultados. Más bien estos corresponden a la falta de controles y evaluaciones independientes y a una total impunidad ante irregularidades y malos manejos. Esto ha traido como consecuencia una manipulación corrupta e inmoral de los recursos, tanto los destinados a proyectos sociales, como los fondos concursables en diversas áreas. Al contrario de lo que dice Manuel, pienso que los que idearon todos estos proyectos "mula", sabían perfectamente lo que hacían, tan bien lo sabían, que pudieron manipularlos a su antojo, sabiendo que iban a salir libres de polvo y paja como efectivamente ha sucedido hasta la fecha.  

27/05/2007 a las 2:59
borrenme
dijo :



Vale Manuel!

Un último comentario: Uno de los errores más comunes en los proyectos, proviene de considerar subproyectos como eventos o actividades individuales. Me explico, en el transantiago, una ( de las tantas) de las fallas consistió en no considerar el real impacto de los cambios de recorrido, absorbido en el concepto de "trasbordo", por lo tanto el diseñador (que obviamente no usa el transporte público), considera las acciones de cambio de bus y desplazamiento adicional del usuario para adecuarse a los nuevos recorridos, como nombres o líneas verticales en la cartas gant del proyecto, cuando en realidad son desde el punto de vista del usuario operaciones complejas que conllevan multiples dificultades,adecuaciones y perspectivas que jamás se consideraron, produciendose una sobresimplificación que es fatal a la hora de poner en práctica la teoría.     

Este tipo de error es frecuente cuando hay soberbia y tipos que creen que se las saben todas y por lo tanto desprecian opiniones que no concuerden con la de ellos, es una manifestación del llamado "pensamiento grupal", el que ha sido desarrollado precisamente a partir del análisis de errores catastróficos en megaproyectos.  

28/05/2007 a las 17:50
Carlos Duarte
Carlos Duarte dijo : He seguido de cerca el tema, porque es dificil aceptar que en un paìs de buen nivel profesional pasen esas cosas. Y he llegado a la conclusión de que la técnica no tiene la culpa. Es corrupción, y punto.
29/05/2007 a las 8:45
Carlos Duarte
Carlos Duarte dijo :

Hola Manuel:

o sea, Chile tiene en estos momentos un gobierno de corruptos. Ellos son los que hacen todas esas cosas que mencionas, y al parecer nadie de arriba dice nada (y no van a decir, porque todos están mamando de la marmaja). Los técnicos... obedecen o dejan de comer. Que pena ¿no? Y tantas esperanzas que se tenían.


29/05/2007 a las 17:23
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