Las Bases de una Buena Gestión
Las innumerables fallas que han tenido muchos proyectos y planes gubernamentales en los últimos años evidencian una incapacidad de visualizar un proyecto como un proceso secuencial que se inicia con la definición de objetivos, sigue con la asignación responsabilizada de recursos y de plazos de ejecución, para terminar obligatoriamente con la definición precisa de los beneficios que obtendrán los usuarios como resultado final del proyecto.
Como resultado de la atenuación de la regla del “superavit estructural” el gobierno ha decidido una serie de medidas económicas que tienen como finalidad otorgar más recursos financieros, por montos bastante altos, a programas e instituciones existentes (entre las cuales están las municipalidades) y a nuevos planes, como el de Chile Emprende Contigo dedicado especialmente a los emprendedores individuales y a las micro y pequeñas empresas.
Esto ha provocado algunas críticas e interrogantes, muy razonables, respecto a si estos recursos serán gestionados eficientemente o si serán derrochados sin obtener resultados útiles para los supuestos destinatarios.
Siguen estando presentes en la opinión pública los casos de corrupción y de ineficiencia en el Programa de Generación de Empleos (PGE), en el Transantiago y especialmente en Chile Deportes donde se manejaron muchos pequeños proyectos a través de organizaciones vecinales y deportivas de nivel comunal.
Adicionalmente, otros proyectos, financiados ya sea por particulares o por organismos públicos, suelen presentar resultados defectuosos o inexistentes para los usuarios que supuestamente deberían haber gozado los beneficios del proyecto.
El denominador común de todo lo mencionado es la incapacidad de visualizar un proyecto como un proceso secuencial que se inicia con la definición de objetivos, sigue con la asignación responsabilizada de recursos y de plazos de ejecución, para terminar obligatoriamente con la definición precisa de los beneficios que obtendrán los usuarios como resultado final del proyecto.
La experiencia indica que muchas actividades o proyectos fracasan por una o más de alguna de las siguientes causas:
Inexistencia de datos o información correcta, no entender claramente la verdadera naturaleza del problema (lo que puede llevar a tratar de resolver el problema equivocado), incapacidad de definir un objetivo concreto, no definir con precisión los beneficios resultantes para los usuarios o destinatarios del proyecto, no contar con el personal ni con los recursos suficientes y, finalmente, no atreverse a asignar responsabilidades concretas a personas específicas (porque cuando se dice que “todos somos responsables”, el resultado es que NADIE es responsable).
Muchas o todas de estas deficiencias pueden evitarse o superarse si al inicio de cualquier proyecto, sus impulsores dedican suficiente tiempo para definir solamente tres cuestiones fundamentales: el Qué, el para Quién y el Cómo.
El Qué se refiere a identificar claramente qué necesidad se desea satisfacer, las que pueden ser necesidades concretas o de carácter psicológico, que es el caso de las expectativas acerca de un mejor nivel de vida. Una vez determinada la necesidad surge la imprescindible delimitación de Quién o quiénes serán y quiénes no serán los beneficiarios del proyecto.
Finalmente, y considerando las capacidades personales de los ejecutores, además de la cantidad y oportunidad de los recursos que estarán disponibles, debe definirse el Cómo se satisfarán las necesidades definidas, mediante un plan de acción detallado, en lo posible mediante una carta Gantt, y que, debidamente publicado y comunicado, debe incluir para cada tarea a lo menos cinco elementos:
1. La identificación de la tarea específica.
2. La identificación del responsable.
3. Los recursos que se ocuparán.
4. El plazo dispuesto para la ejecución de la tarea, y
5. Especificación de la regla o condición que debe cumplirse para considerar que la tarea fue terminada satisfactoriamente.
Para terminar, repitamos que si las autoridades pertinentes persisten en ignorar estos aspectos elementales de desarrollo de un proyecto, las aprehensiones mencionadas al principio de este artículo, respecto a la buena gestión de los recursos públicos, están plenamente justificadas.
Publicidad por Bligoo.com







Objetivamente hablando, he leido las criticas del dirigente RN Rodrigo Eitel respecto a la falta de gestión del Gobierno de Bachelet.
Nunca nadie llegó a pensar que este Gobierno sería tan incapaz de avanzar y generar cambios importantes tanto desde el punto de vista político, económico y social.
Espero que Piñera sea presidente y que pueda demostrar que Chile puede ser mucho más,,,,que un país socialista estancado.
Hay que fomentar y apoyar a las pymes ,, a la clase media y una política mas honesta y justa,!
La capacidad de gestión es fundamental en el desarrollo y crecimiento de un país. Las cosas s se hacen bien,, no a medias!
Quién es Rodrigo Eitel?¿Que tiene que ver con el post?
De acuerdo, Daniel. ¿Qué tiene que ver un mensaje panfletario en un artículo que pretende ser de carácter técnico?
Aunque concuerdo contigo en que existe un gran desconocimiento en la presentación, gestión y evaluación de proyectos, creo que el fracaso gubernamental no ha tenido esta causa como principal causante de sus desastrosos resultados. Más bien estos corresponden a la falta de controles y evaluaciones independientes y a una total impunidad ante irregularidades y malos manejos. Esto ha traido como consecuencia una manipulación corrupta e inmoral de los recursos, tanto los destinados a proyectos sociales, como los fondos concursables en diversas áreas. Al contrario de lo que dice Manuel, pienso que los que idearon todos estos proyectos "mula", sabían perfectamente lo que hacían, tan bien lo sabían, que pudieron manipularlos a su antojo, sabiendo que iban a salir libres de polvo y paja como efectivamente ha sucedido hasta la fecha.
Estimado Tartalink:
Estoy de acuerdo contigo en que un mal proyecto tiene consecuencias tan nefasta como las que mencionas (manipulación corrupta e inmoral de los recursos). Sin embargo, es importante puntualizar que la base de toda actividad bien realizada, y que obtiene los resultados esperados, es la correcta formulación de del proyecto, o en otro ámbito, es un inteligente proceso de planificación estratégica.
Es justamente esta correcta formulación la que debe incluir los controles y evaluciones independiente que tú mencionas. Además, sin un Plan de Acción que detalle todas las tareas por realizar, no sería posible identificar las irregularidades y malos manejos.
Respecto a la mala intencionalidad de quienes idearon ciertos proyectos "mulas", posiblemente el Transantiago, el PGE, los de ChleDeportes, etc., no dudo que pueda existir un afán preconcebido de apropiarse de fondos públicos, pero en general, mi artículo se refiere solamente a un proceso típico de realizar un proyecto.
Manuel
Vale Manuel!
Un último comentario: Uno de los errores más comunes en los proyectos, proviene de considerar subproyectos como eventos o actividades individuales. Me explico, en el transantiago, una ( de las tantas) de las fallas consistió en no considerar el real impacto de los cambios de recorrido, absorbido en el concepto de "trasbordo", por lo tanto el diseñador (que obviamente no usa el transporte público), considera las acciones de cambio de bus y desplazamiento adicional del usuario para adecuarse a los nuevos recorridos, como nombres o líneas verticales en la cartas gant del proyecto, cuando en realidad son desde el punto de vista del usuario operaciones complejas que conllevan multiples dificultades,adecuaciones y perspectivas que jamás se consideraron, produciendose una sobresimplificación que es fatal a la hora de poner en práctica la teoría.
Este tipo de error es frecuente cuando hay soberbia y tipos que creen que se las saben todas y por lo tanto desprecian opiniones que no concuerden con la de ellos, es una manifestación del llamado "pensamiento grupal", el que ha sido desarrollado precisamente a partir del análisis de errores catastróficos en megaproyectos.
De acuerdo, tartalink.
Volviendo al Transantiago, por todas las evidencias dadas a conocer por algunos especialistas en la prensa, me queda claro que era (y posiblemente todavía es) tanto el desorden y la desorganización dentro de transportes, que el proceso se planificó sin siquiera una carta Gantt, o si hubo alguna, fué diseñada y manejada por algún burócrata inexperto (como lo fueron los denominados "Coordinarores del Transantiago"), sin que hubiera un Project Manager como corresponde. Y menos creo que se utilizó un programa de Project Management, que es lo mínimo que se necesita para manejar un proyecto que contenía tan grande cantidad de tareas y recursos.
Como tú lo mencionas, a nadie se le ocurrió entrar en los detalles de una actividad tan crucial como es la "operación de transbordo", que justamente es una de las principales causas de los sacrificios diarios que sufren los usuarios, porque no se consideraron los tiempos de espera de los usuarios ni los requisitos de infraestructra que eran imprescindibles.
En fin, creo que de verdad en Chile hemos caído en una Ideología de la Mediocridad, desgraciadamente fomentada por la contumacia del gobierno en no sancionar las irresponsabilidades. ¿Será capaz la Cámara de Diputados de encontrar y sancionar a los responsables del caos financiero y social que representa el Transantiago?
Hola Carlos
Por supuesto, la técnica, ni las herramientas tienen la culpa de nada. Los verdaderos culpables serían, en principio, los que manejan esas herramientas. Pero...
Considerando las febles excusas, las falacias argumentativas, el ocultamiento de información, las promesas incumplibles, el "todos somos responsables", la manipulación de los datos, y un largo etc. imputables a múltiples agentes del gobierno, empiezo a pensar que quizás los técnicos tampoco tengan tanta culpa, porque al fin y al cabo, el tecnócrata está sometido al marco que le imponen las autoridades políticas.
Por ejemplo, si hubo un Project Manager que no hubiera cumplido con sus deberes, es casi seguro que habría sido porque la autoridad no le otorgó la suficiente cantidad de recursos ni lo dotó del suficiente nivel de atribuciones y de autoridad.
Saludos
Hola Manuel:
o sea, Chile tiene en estos momentos un gobierno de corruptos. Ellos son los que hacen todas esas cosas que mencionas, y al parecer nadie de arriba dice nada (y no van a decir, porque todos están mamando de la marmaja). Los técnicos... obedecen o dejan de comer. Que pena ¿no? Y tantas esperanzas que se tenían.