La frase es de Alberto (Einstein).
Hasta dónde puedo comprender, esta frase nos abre a la posibilidad (oportunidad) de integrar la certeza de que nada es casual. NADA. Inlcuso el azar. Incluso el caos. Responden a un orden. A una sincronía. A un propósito. Un sentido superior. A un para qué. Claro, a veces se nos pierde el sentido entre tanta nebulosa circunstancial. Entre tanta telaraña de anécdotas. Y la mente nos instala razones y explicaciones como espejismos de la realidad. Y los creemos a pie juntillas. Y los creamos con convicción insana. Hasta que esos mismos espejismos estallan frente a nuestras narices y los porqué se desfiguran para dejar la entrada a la pregunta que lidera el juego: ¿Para qué?
Atreverse a preguntar ¿para qué me pasa lo me pasa?, es quizás el primero de los escalones para comprender desde la mente sentipensante, que los dados que tiramos en la vida (y que muchas veces permitimos que otros tiren por nosotros) son solo el mayor de los espejismos…



















Una de las maravillas del Universo
que nos dejan perplejos por la sincronía, complejidad y organización casi inexplicables es la vida, desde la más simple a la más compleja, y el cómo los organismos "saben" adaptarse a su medio para sobrevivir.
Una especie asombrosa es la venenosa cubomedusa, una medusa cuadrada de la que hay unas 28 especies. Una de ellas, la "chironex fleckeri" es del tamaño de una pelota de básquetball, sumamente tóxica por sus células urticantes. Tiene 24 ojos y hasta 60 tentáculos cada uno de hasta 4 metros de largo.
Cada una puede tener hasta 5.000.000.000.- (cinco mil millones) de células urticantes, imagínen un grupito de unas veinte serían cien mil millones de este tipo de células.
En Australia estos animales han matado a unas 70 personas.
Ellas piensan muy distinto a A. Einstein, y están seguras que son un real tiro al aire.
Saludos