Jaime Sepulveda

Encuentro con una niña pequeña

En mis visitas domiciliarias, me encuentro con mascotas, plantas y niños. Considero también las personas adultas del lugar. Sin embargo los más pequeñitos tienen eso que las mamás y papás dicen: “me dejan cansada(o) estos(as) chicos(as) al terminar el día”.


Cada ser humano al momento de nacer trae consigo una cantidad hermosa de capacidades y dones, aptitudes y actitudes que, en la medida que su entorno familiar se los fortalezca, le permitirán desarrollarse mejor en la vida.


En cambio hay conductas de sus mayores que van atrofiando sus potencialidades. Por ejemplo:

  1. Ofrecer compañía. Hay papás que a sus hijos no los dejan interactuar con sus pares y menos con mascotas.

  2. Crear sentido de la responsabilidad. Hay otros papitos que al ver a una niña o niño muy pequeños, piensan que no son capaces de hacer algo con sentido de responsabilidad.

  3. Incrementar el amor por la naturaleza. “No salgas a jugar con tierra porque te puedes enfermar”, “no juegues en el jardín que puedes estropear las plantas”, “no saques pasto ni hojas de las plantas”, “no vayas a tocar al gato”. Estas frases son las que más he escuchado en los hogares que me toca visitar.

  4. Identificar los procesos de crecimiento de un ser vivo. A los padres les provoca escozor acercar a un hijo a un animal, porque te pueden contagiar, te pueden atacar, te pueden “pegar algo”. Estoy de acuerdo que a simple vista un perro con la tiña no es recomendable acercarlos, pero hay padres muy exagerados que van anulando a su hija en el contacto con un ser vivo.

Claudia Rodríguez es una veterinaria especialista en etología, que hace una serie de recomendaciones, entre ellas las cuatro mencionadas, que puedes profundizar en   http://www.abcdelbebe.com/etapas/el_nino/12_a_24_meses/regalos_de_cuatro_patas_y_sus_beneficios_en_los_ninos

 

Una de mis experiencias con niños fue aquel día por la mañana que llegué a un hogar y estaba el papá con sus dos hijas (de 5 y dos añitos aproximadamente). Mientras atendía a la mayor dejó cerca de mi persona a la más pequeña con un dulce de leche en su boca; la niña por supuesto estaba degustando su dulce, pero con mucha salivación producto de su etapa de crecimiento dentario y al acercarse la niña hacia mi persona me manchó con su saliva el pantalón, el papá corrió a sacarla y le dijo: “mira lo que acabas de hacer; pero hija, te dije que te quedaras sentadita aquí en el sillón”.

Entonces mi respuesta fue: “El pantalón lo puedo lavar esta tarde y el cariño expresado de tu hija cuando me estira sus brazos no lo voy a olvidar, siendo ella tan pequeña y ya quiere decir algo con sus gestos, eso lo agradezco”. Además le recordé: “Su hija es la primera que sale a la reja de tu hogar a saludarme con sus brazos estirados, saca su mano más allá del límite de la reja para saludarme, ¿quién le enseñó a ella eso o bien es la naturaleza social que tenemos los seres humanos al nacer?

Las personas adultas y/o papás son los primeros responsables de fortalecer las capacidades y talentos de sus hijos y no atrofiarlos.      

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