¡¡Fuera los seconds!!
Patricio Araya G.
Periodista y Lic. en Comunicación Social
Ahora que el ex Presidente Ricardo
Lagos se sinceró con sus partidarios –en especial con sus prematuros
proclamadores pepedeistas– lanzando la toalla, no desde el rincón (comando)
como suele hacerse en estos casos, sino desde el centro del cuadrilátero
–demostrando escasa voluntad para una pelea de largo aliento, donde los
primeros a vencer eran sus colegas de la misma federación pugilística– ya es
hora de sentarse a ver cómo se desarrollará a partir de ese desistimiento el
verdadero campeonato. A contar de ahora lo más importante no será lo principal,
sino lo accesorio. Por el momento ninguno de los presuntos candidatos ha
manifestado lo que debería ser su interés fundamental: los gobernados. En esta
etapa de aprontes, el electorado no será considerado,
o mejor dicho, hibernará hasta la próxima convocatoria. Lo que sí
veremos es cómo saltan al ring los “tapados”, aquellos candidatos inconfesos,
esos que han estado esperando como el gato a que abran la carnicería.
Lagos les lanza una toalla seca, que
de sólo palparla puede notarse la falta de lucha. Ese otrora trapo sudoroso y
ensangrentado por la hombría del que estaba dispuesto a perder la conciencia, y
hasta la vida si fuere necesario, es lanzado con cierta displicencia por el ex
mandatario (y un poco de cobardía también), a sabiendas que hay muchos
esperando que baje del ring para que ellos puedan subir a dar la pelea. Su
rincón toma esta toalla inmaculada y, sin pensarlo dos veces, la utiliza para
secarse las babas que le produce semejante renuncia, no porque no lo quisieran
ver a él compitiendo por volver todos juntos a La Moneda, donde tanta falta
hacen –según ellos–, lo hacen henchidos de felicidad porque saben que su turno
ha llegado.
Los nombres disponibles dentro de la
Concertación para oponerse a la creciente posibilidad del hasta ahora único
candidato de la Alianza, Sebastián Piñera, se han venido barajando y
desplomando al ritmo monocorde del que sabe que no tiene más naipes que tirar a
la mesa. Los radicales –tres veces gobierno– han lanzado con cierta timidez su
única carta: el ex ministro de Justica y actual senador y presidente de la
colectividad, José Antonio Gómez. El senador por la región de Antofagasta posee
los méritos suficientes para ser el elegido: buena imagen pública, seriedad,
honradez, trabajador, joven. Sin embargo, su nombre no logra concitar el
interés común del oficialismo, pese a que sin experiencia parlamentaria previa,
logró destronar a la ex senadora Carmen Frei de un reducto seguro para la DC.
Aunque Gómez no está descartado del todo, al parecer, la cosa
va por otro lado. Dentro de la misma tienda concertacionista, eso sí.
El senador Alejandro Navarro, por su
parte, más que méritos
propios –que puede o no tenerlos– suma como capital político el portazo que le
dio a su casa matriz: el Partido Socialista. De allí se fue junto a unos que lo
siguieron con la idea de formular un proyecto diferente, que hasta ahora no
logra tomar cuerpo. Habrá que ver si el año que resta para la justa
presidencial es suficiente para permitirle asentar sus ideas modernizadoras y
reivindicatorias a la vez. Se trata de un hombre joven, apasionado, pero que
carece de la madurez política necesaria para habitar La Moneda, y desde allí,
gobernar a 16 millones de chilenos que, más que un revolucionario con poder,
pretenden ser dirigidos por una persona que tenga en mente el verdadero
desarrollo del país.
De todos los nombres posibles, hay
uno en particular, el senador por Santiago Poniente, Guido Girardi, que siente
que alguien podría proponerlo. Este tribuno ha venido preparando su estrategia
desde que estaba en el antiguo SESMA, luego como diputado del distrito
familiar, hasta llegar al Senado. Girardi debe ser el que saltó más alto para
coger la toalla de Lagos, tal como hacen los invitados a la boda para coger el
guante del novio. Girardi debe estar pensando que el río revuelto le traerá el
regalo que tanto anhela: ser el candidato que unifique a los llamados
progresistas con aquella parte de la Concertación que se ha sentado a esperar
que el milagro de la unción de un candidato único acabe con su inminente
derrota. Por su maquiavélica mente deben circular a mil por hora los planes
para desarticular cualquier pretensión similar al interior del PPD. El ministro
de Obras Públicas, Sergio Bitar, ya ha dicho que no tiene aspiraciones
presidenciales. Entonces, ¿quién podría representar un escollo en el camino de
Girardi? En su partido, nadie. Sólo debe concentrarse en el actual Secretario
General de la OEA, José Miguel Insulza, quien, a la luz de los hechos, estaría
dispuesto a dejar su cómoda oficina en Washington para sumarse a las primarias,
donde un cada vez más consolidado ex Presidente Eduardo Frei, lo espera para la
lucha final. Es decir, la Concertación tendría que decidir entre dos
alternativas: un DC y uno que surja entre socialistas y pepedeistas.
Girardi tiene lo suyo. Su fortaleza
es haber sido elegido tres veces diputado y una, senador. Insulza, en cambio,
nunca se ha sometido al escrutinio popular. Su elección en la OEA fue producto
de un proceso negociado entre gobiernos y bloques de poder. El senador corre
con ventajas respecto al diplomático. Hay más. Girardi ha sido presidente de su
partido. En la actualidad ejerce su Vicepresidencia, y desde allí mueve los
hilos a su antojo. Su aliado es el presidente del PPD, Pepe Auth. Este ex
embajador en Suecia (no en la calle Suecia de la UDI) posee el mérito de ser el
artesano que esculpió la lápida de la DC, y la salida del escenario presidencial
de la senadora Soledad Alvear, una menos en los propósitos de Girardi. La
cuestionada idea de las dos listas separadas con que la Concertación enfrentó
las elecciones de concejales nació (supongamos) de la cabeza de Auth. Luego
éste se apresuró en proclamar a un Lagos que ni siquiera se mostraba
interesado. La idea de la cúpula PPD, al fin, no era ver a Lagos en La Moneda,
era, qué duda cabe, darle la oportunidad de decir no. Y lo dijo el jueves 4 de
diciembre. “No soy ni seré candidato”, aseguró sin mayores estridencias el ex
mandatario en su Fundación Democracia y Desarrollo, en medio de una concurrida
conferencia de prensa. “Dos menos”, debe haber sentido Girardi.
Por su parte, el senador y
presidente del Partido Socialista, Camilo Escalona, ruega a todos quienes
puedan oírlo, que su candidato José Miguel Insulza traiga bajo la manga su
renuncia a la OEA, para poder ponerle los guantes y lanzarlo al ring. ¿Contra
quién? Esa respuesta debe tenerla la gente del PPD. Para eso se reunieron en la
casa de Pepe Auth, para decidir quién le pega primero al gordo de Escalona. Con
certeza deben estar maquinando la estrategia. “Que se lo sirva Frei”, “No,
mejor que sea Guido”. Pero Girardi no es gallo de pelea. No de las limpias, al
menos. Tal vez él prefiera el método siciliano que asegura buenos resultados
electorales y políticos. Pobre Pánzer,
tendrá que luchar contra algo mucho peor que una simple nominación, tendrá que
hacerlo contra una máquina de poder demasiado perversa, para la cual sus
“inocentes” socios de la calle Paris se revelan como unos niños de pecho. Es de
esperar que Pepe Auth guarde silencio esta vez, y no salga en los medios
anunciándonos en los próximos días que “Guido es nuestro hombre: él quiere ser
Presidente”. ¡Dios nos libre! ¡Por qué no te callas, Pepe Auth! Al menos esta
vez.
Lo que veremos de ahora en adelante,
hasta las inciertas primarias concertacionistas, al menos, será una lucha a
campo abierto, donde lejos de preocuparse por el diseño de un futuro gobierno,
los ansiosos candidatos a algo, estarán más preocupados de desbancar a sus rivales, a codazo limpio, si fuera
necesario. El ring está vació, esperando que los Don King criollos lancen a sus
créditos. ¡¡Fuera los seconds!!






