Un día Nasrudín encontró a un fatigado halcón posado en la baranda de su ventana.
Jamás había visto a un pájaro igual.
-Pobrecito- dijo-. ¿Cómo es posible que te hayan permitido llegar a éste estado?
Cortó las garras del halcón, le enderezó el pico y le recortó las plumas.
-Ahora te pareces más a un pájaro- dijo Nasrudín.
¿QUÉ SINTIÓ EL HALCÓN LUEGO DE ESA ACCIÓN?
Cuando leí este cuento pensé en como a veces nos agotamos imponiendo nuestra visión como LA VISIÓN acerca de: situaciones, circunstancias, relaciones humanas; acerca de lo que creemos negativo y que tiene una mala influencia en la vida de los demás. Cómo queremos “solucionar problemas que afectan a otros” sin reflexionar si eso ES realmente un problema para quien lo vivencia.
Cómo no somos capaces de respetar las decisiones de los demás aunque pensemos que no son las mejores, cómo nos creemos dueños de la verdad, término que es uno de los más ambiguos, más controversiales en la historia de la humanidad, ¿cuantos horrores han ocurrido en nombre de la verdad? ¿de la verdad según quien?
Cuantas veces actuamos como Nasrudín y vamos hacia delante con nuestras ideas sin considerar a los demás en este juego....
Sin embargo creo que lo peor es que muchas veces somos como el halcón del cuento, nos influenciamos, nos dejamos modificar, nos dejamos llevar por la vorágine de esta “gran ciudad” que de una u otra forma nos indica como actuar, como vestir, como relacionarnos, como votar, como pensar, qué sistema de transporte usar, qué comer, a quien saludar, a quien discriminar y a quien dejar de lado “porque no sirve” “porque no produce” “porque no es rentable” o "porque no aporta"......
Quiero decir con esto, que hace un tiempo me ronda la sensación de estarnos convirtiendo en ciudadanos de primer, segundo y tercer orden en la medida que permitimos nos impongan ideas de quienes están a la cabeza de las grandes decisiones que se relacionan con nuestra vida, con mi vida y no me refiero sólo al gobierno de turno (de derecha o izquierda da lo mismo, nada personal con la Presidenta) me refiero al empresariado, al patrón de fundo (que prolifera bastante en la ciudad), a mi jefe, al profesor en la escuela o la universidad que tiene más poder que el estudiante, y lo sabe y lo utiliza muy bien.....en fin....si me dejo convencer por lo que pregonan puedo acceder a “más beneficios”, “más participación”, “más tranquilidad social”, “más seguridad” más bla bla bla bla....si acepto soy ciudadana de primer orden, si acato pero alego, soy problemática, crítica y negativa, me perjudico, segunda clase; y si, lisa y llanamente no acepto lo impuesto me voy presa, me despiden, me sacan de la lista blanca y me agregan a la negra, en el fondo me voy al carajo.
Si soy pasiva me gano el cielo y la tierra o participación como algunos le llaman..... y a mí, todo eso me huele a espejismo.
Hoy se cumple un mes de la muerte del trabajador Rodrigo Cisternas en la Octava Región....
PD: Esto no es una invitación a pensar igual a mí o a que me digan que estan de acuerdo, simplemente es hacer uso de mi derecho a la reflexión y a la catarsis....
Saludos a todas y todos


















bonito derecho
hola Jimena, el permitirte reflexionar es un bonito derecho que no nos otorgamos mucho, tal como dices, casi todo se esta convirtiendo en deberes y deberes y nos olvidamos de que la convivencia en sociedad es justamente CON la sociedad, es decir con los otros, no te creas que no nos olvidamos, el común de las personas al menos no olvida, hay un resto que olvida por compromiso y otro por conveniencia, en ambos casos la mayoria acepta y conciente que suceda, no nos estamos asociando y eso da paso para que siga sucediendo que nos traten como masita, manejando y manipulando al antojo de algunos, darse cuenta me parece el primer paso para que luego empecemos a decir ya no mas! ya basta! mis saludos ;)
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Alejandra Bobadilla D.
Namasté (mi luz interior reconoce la tuya y la honra)
http://umatana.blogspot.com