En Cuestiones de Libertades...
En Casa de Herrero, Cuchillo de Palo
Se ha levantado tremendo polvorin a causa de las supuestas violaciones a las libertades y DD.HH. informativos en Venezuela... y lo que mas sorprende, es mirar y observar con detalle a los defensores locales (chilenos) de esas Libertades... gente muy curiosa.
Antes de pasar a ver el panorama nacional, veamos un resumen del problema. El problema se disparo a causa del termino LEGAL del permiso de uso de la frecuencia publica de una señal de TV para RCTV... a la cual se le permite seguir transmitiendo via otros medios como Cable, por contrato, Satelite o incluso a traves de otras señales (como lo hace actualmente a traves de la señal abierta de Globovision).
Eso significa, que la empresa NO se ha cerrado, NI se le ha prohibido seguir funcionando como medio. Y por ultimo, cabe destacar, que el problema no es la libertad de expresion -todavia mas del 75% de los medios siguen siendo opositores al gobierno- sino un perjuicio economico.
Ahora pasemos a mirar la situasion local... a traves de las palabras de cronicadigital.cl:
La derecha, que pretende hoy levantarse como los paladines de la libertad de expresión, fueron co-responsables de la draconiana política informativa instaurada en Chile en Dictadura. Ellos, olvidan que guardaron silencio cuando se cometían crímenes y violaciones a los derechos humanos. Olvidan que censuraban las fotos de las protestas populares. Olvidan que sus principales figuras políticas actuales eran los editores de los medios de comunicación como el diario El Mercurio o Copesa.
El actual marco legal y la política de censura previa continúa aplicándose y es la prueba irrefutable de la violación permanente al derecho de libertad de expresión. En Chile, ningún ciudadano puede decidir respecto de lo que quiere o no consumir como producto informativo, ni mucho menos conocer detalles de situaciones de corrupción en donde están involucrados personajes públicos y políticos. Lo que hoy se comunica es lo que desborda, lo que se hace evidente ante la opinión pública.
En la actualidad muchas de las restricciones instaladas por la Dictadura Militar respecto de la libertad de expresión se mantienen intactas pese a que ya han pasado 17 años de gobiernos democráticos.
Ejemplo de ello, destaca el rol de “censor moral” que se atribuye el Consejo de Calificación Cinematográfica, instancia que evalúa y prohíbe lo que puede o no exhibirse en Chile. La prohibición de la película “La última tentación de Cristo” es la representación gráfica de esta suerte de inquisición criolla.
En el caso de los libros la censura y la violación a la libertad de expresión tiene como víctimas, en democracia, a los periodistas Francisco Martorell (Impunidad Diplomática) y Alejandra Matus (La historia negra de la Justicia Chilena), los que además de no poder publicar sus trabajos de investigación periodística en el país, tuvieron que autoexiliarse para no cumplir penas punitivas.
En cuanto a la censura que aplican la legislación chilena respecto a la programación informativa por cable. Poco se conoce respecto de las estrictas regulaciones sobre las emisiones televisivas en las que aparece sexo y violencia, o, el desconocimiento público respecto de las actuales políticas editoriales de los operadores locales, que cortan habitualmente los programas y las películas de las compañías internacionales de cable.
Por otro lado la desaparición, también en democracia, de muchos medios de comunicación progresistas o alternativos a los conglomerados periodísticos El Mercurio y Copesa, son la muestra del manejo económico que tiene la libertad de expresión. El diario La Época, Fortín Mapocho, Apsi, Cauce, Análisis, Diario Siete, cerraron ante la imposibilidad de tener acceso a mecanismos de publicidad. El Estado en esta materia es responsable de la falta de financiamiento.
La carencia de una política de Estado que promueva la creación de medios de información con financiamiento público es también un atentado a la libertad de expresión. Ella se agudiza por la nula voluntad política para revertir esta situación que compromete la existencia de una prensa libre y de una opinión pública informada. Es el gobierno, el Congreso y sus legisladores los directos responsables de esta realidad en Chile y, por tanto, mal podrían exigir a otro país, como Venezuela, que haga lo que ellos no hacen. Por eso, bien dice el dicho “en casa de herrero cuchillo de palo”.
Roberto Portilla
periodista
Editor General Crónica Digital






