Lamentablemente el debate sobre RCTV y Venezuela se ha convertido en terreno de lucha entre la extrema derecha, que rechaza la decisión de la comisión de telecomunicaciones de no renovar la licencia de RCTV, y gente de izquierda, que defiende los principios generales de la revolución bolivariana. Los primeros se niegan siquiera a considerar seriamente los argumentos oficiales de Venezuela para justificar la no renovación de la licencia de RCTV. A los últimos toda decisión de los organismos oficiales del presidente les parece una decisión correcta.
Sin embargo, los argumentos oficiales son muy serios y bastante graves como para pasarlos por alto. En primer lugar, el gobierno de Venezuela tiene todas las atribuciones jurídicas legítimas para no renovar esa licencia. En segundo lugar, la comisión de telecomunicaciones ha advertido a ese canal repetidas veces en los últimos años sobre violaciones del código de la comisión sobre todo en cuanto a la transmisión de contenidos violentos y pornográficos. En tercer lugar, el gobierno también considera que RCTV tuvo una participación activa en el golpe de estado frustrado del 11 de abril de 2002.
¿Por qué no considera estos argumentos la derecha y extrema derecha? Yo creo que la persistente negación de estos argumentos, el testarudo rechazo de estos alegatos hace mal a la causa presuntamente liberal. ¿Querrán decir que les parece bien la transmisión de contenidos violentos y pornográficos? ¿O que les parece bien que un canal participe en un golpe de estado? ¿O que encubra asesinatos cometidos por sus afines? Es realmente una posición absurda, que se dispara en su propio pie.
Y, aquí en Chile, por un motivo semejante, es de un ridículo subido constatar que los pinochetistas han hecho suya la causa supuesta por la libertad en Venezuela. ¿Pinochetistas libertarios? ¿Anarco pinochetistas? Por favor. La mera presencia de personajes pinochetistas echa por tierra todo discurso a favor de RCTV en Chile.
El incidente con RCTV ha sido completamente sobredimensionado en el marco de lo que parece ser una campaña de desestabilización organizada por la extrema derecha venezolana y latinoamericana.
Pero considerando seriamente el caso de RCTV creo que todavía se puede llegar a otra posición. Yo mismo me he preguntado aquí en el foro por qué razón el gobierno de Chávez no llevó a juicio o dio orden a tribunales o fiscalía para procesar a los ejecutivos de RCTV que tuvieron una participación activa en el golpe de estado de 2002. Y yo mismo me respondí, conociendo las dificultades de la investigación del periodista Otto Neustadl, de CNN entonces (y que dio a conocer la conspiración del patrón Carmona para asesinar a seis manifestantes de su propio bando), que probablemente no contaba el gobierno con pruebas suficientes.
Bien: creo que de todos modos hubiese sido lo mejor. En nuestras legislaciones los delitos los cometen las personas, no las instituciones. En 2002 sus ejecutivos pusieron en peligro la existencia de RCTV por participar activamente en un acto sedicioso con el fin de poner fin a la democracia de ese país. Es un delito grave que debe ser castigado severamente. Si hubiese ocurrido así, RCTV podría haber seguido transmitiendo, si asumimos que tras un juicio semejante, los nuevos ejecutivos de RCTV habrían optado por mantener una conducta profesional y no habrían cometido los mismos y estúpidos errores de los ejecutivos reaccionarios. Bastaba con adoptar una conducta profesional y hacer televisión como se debe.
RCTV no puede reclamar legítimamente, porque los delitos que cometieron son demasiado graves como para hacer la vista gorda. (Quizás se puede hacer la vista gorda con algunos fragmentos pornográficos transmitidos demasiado a la ligera, pero no se puede pasar por alto la participación en un golpe de estado ni el intento de encubrimiento de asesinatos).
Por lo mismo, no creo que este caso tenga que ver con la libertad de expresión. Ni en Venezuela ni en ninguna parte del mundo es admisible que un medio de comunicación participe en actos sediciosos o que intente destruir las instituciones democráticas de su país. Y, en cualquier caso, no siendo Venezuela ni un país invadido ni viviendo bajo un régimen dictatorial, no tienen estos actos ninguna legitimidad reconocible.
El Mercurio chileno participó en el intento de encubrir el asesinato del comandante en jefe de las fuerzas armadas, el general Schneider, que fue ordenado, según fuentes fehacientes y archiprobadas, por Kissinger y Nixon y ejecutado por el grupo de asesinos a sueldo de la extrema derecha Patria y Libertad y del grupo del fascista Viaux. Agustín Edwards, dueño de ese diario, fue pagado para cubrir la noticia atribuyendo el asesinato a un grupo de extrema izquierda y provocar así un golpe de estado. No contaba Estados Unidos ni la derecha con que la policía de investigaciones era un organismo profesional que desbarataría ese mismo día la estrategia de los conspiradores. Pero hasta el día de hoy, el señor Edwards no ha pagado todavía por su participación en ese crimen. Esto, como la impunidad de RCTV, es totalmente inaceptable.
RCTV aprendió demasiado tarde que el crimen no paga.
Sin embargo, los argumentos oficiales son muy serios y bastante graves como para pasarlos por alto. En primer lugar, el gobierno de Venezuela tiene todas las atribuciones jurídicas legítimas para no renovar esa licencia. En segundo lugar, la comisión de telecomunicaciones ha advertido a ese canal repetidas veces en los últimos años sobre violaciones del código de la comisión sobre todo en cuanto a la transmisión de contenidos violentos y pornográficos. En tercer lugar, el gobierno también considera que RCTV tuvo una participación activa en el golpe de estado frustrado del 11 de abril de 2002.
¿Por qué no considera estos argumentos la derecha y extrema derecha? Yo creo que la persistente negación de estos argumentos, el testarudo rechazo de estos alegatos hace mal a la causa presuntamente liberal. ¿Querrán decir que les parece bien la transmisión de contenidos violentos y pornográficos? ¿O que les parece bien que un canal participe en un golpe de estado? ¿O que encubra asesinatos cometidos por sus afines? Es realmente una posición absurda, que se dispara en su propio pie.
Y, aquí en Chile, por un motivo semejante, es de un ridículo subido constatar que los pinochetistas han hecho suya la causa supuesta por la libertad en Venezuela. ¿Pinochetistas libertarios? ¿Anarco pinochetistas? Por favor. La mera presencia de personajes pinochetistas echa por tierra todo discurso a favor de RCTV en Chile.
El incidente con RCTV ha sido completamente sobredimensionado en el marco de lo que parece ser una campaña de desestabilización organizada por la extrema derecha venezolana y latinoamericana.
Pero considerando seriamente el caso de RCTV creo que todavía se puede llegar a otra posición. Yo mismo me he preguntado aquí en el foro por qué razón el gobierno de Chávez no llevó a juicio o dio orden a tribunales o fiscalía para procesar a los ejecutivos de RCTV que tuvieron una participación activa en el golpe de estado de 2002. Y yo mismo me respondí, conociendo las dificultades de la investigación del periodista Otto Neustadl, de CNN entonces (y que dio a conocer la conspiración del patrón Carmona para asesinar a seis manifestantes de su propio bando), que probablemente no contaba el gobierno con pruebas suficientes.
Bien: creo que de todos modos hubiese sido lo mejor. En nuestras legislaciones los delitos los cometen las personas, no las instituciones. En 2002 sus ejecutivos pusieron en peligro la existencia de RCTV por participar activamente en un acto sedicioso con el fin de poner fin a la democracia de ese país. Es un delito grave que debe ser castigado severamente. Si hubiese ocurrido así, RCTV podría haber seguido transmitiendo, si asumimos que tras un juicio semejante, los nuevos ejecutivos de RCTV habrían optado por mantener una conducta profesional y no habrían cometido los mismos y estúpidos errores de los ejecutivos reaccionarios. Bastaba con adoptar una conducta profesional y hacer televisión como se debe.
RCTV no puede reclamar legítimamente, porque los delitos que cometieron son demasiado graves como para hacer la vista gorda. (Quizás se puede hacer la vista gorda con algunos fragmentos pornográficos transmitidos demasiado a la ligera, pero no se puede pasar por alto la participación en un golpe de estado ni el intento de encubrimiento de asesinatos).
Por lo mismo, no creo que este caso tenga que ver con la libertad de expresión. Ni en Venezuela ni en ninguna parte del mundo es admisible que un medio de comunicación participe en actos sediciosos o que intente destruir las instituciones democráticas de su país. Y, en cualquier caso, no siendo Venezuela ni un país invadido ni viviendo bajo un régimen dictatorial, no tienen estos actos ninguna legitimidad reconocible.
El Mercurio chileno participó en el intento de encubrir el asesinato del comandante en jefe de las fuerzas armadas, el general Schneider, que fue ordenado, según fuentes fehacientes y archiprobadas, por Kissinger y Nixon y ejecutado por el grupo de asesinos a sueldo de la extrema derecha Patria y Libertad y del grupo del fascista Viaux. Agustín Edwards, dueño de ese diario, fue pagado para cubrir la noticia atribuyendo el asesinato a un grupo de extrema izquierda y provocar así un golpe de estado. No contaba Estados Unidos ni la derecha con que la policía de investigaciones era un organismo profesional que desbarataría ese mismo día la estrategia de los conspiradores. Pero hasta el día de hoy, el señor Edwards no ha pagado todavía por su participación en ese crimen. Esto, como la impunidad de RCTV, es totalmente inaceptable.
RCTV aprendió demasiado tarde que el crimen no paga.
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Cuando los privilegios de un grupo se ven amenazados, quien sufre las consecuencias inmediatas es la verdad: la verdad de la informacion! Esta es negada, silenciada o tergiversada como ocurrio en Chile para el asesinato de Schneider y sigue ocurriendo ahora con el manejo de la informacion por grupos economicos monopolicos! Eso es un acto criminal que merece ser llevado a tribunales para determinar el grado del delito. RCTV apoyo, estimulo, participo, financio y luego oculto el hecho al negarse ainformar o informar sin apego ala verdad; un golpe de estado en Venezuela y en lugar de sanciones, se le permitio seguir transmitiendo hasta termino de contrato.
Buen analisis Amado! Una conducta de RCTV alejada de su verdadera funcion y la analogia con el mercurio muy valida!
Yo creo que RCTV la saco muy blanda, solo no se le renovo su licencia en lugar de juzgarla por crimenes cometidos; en USA habria sido clausurada sin apelacion como medio de difusion TERRORISTA y los responsables habrian corrido otra suerte. Ahora RCTV sigue tan vigente transmitiendo por otras frecuencias y via internet; la libertad de expresion sigue inalterada!
Jorge
Así, debemos concluir que para ellos participar en un acto sedicioso y encubrir asesinatos son derechos implicados en la libertad de expresión y prensa. Semejante distorsión del sentido de esas libertades es difícilmente imaginable. Por esta razón, aunque hubiese preferido que el gobierno venezolano se hubiese apegado a la ley ya en 2002 y hubiese entonces dirimido este asunto en tribunales, hoy entiendo mucho mejor los argumentos oficiales que los de RCTV. La posición de RCTV y de los comentaristas de derechas es simplemente un abuso de lo que se llama diálogo o debate. Utilizan estas tribunas sólo para hacer propaganda de sus causas particulares -lo que, ciertamente, no es nada malo, pero sí ajeno al espíritu de los debates públicos.
RCTV sigue transmitiendo ahora a través de Globovisión (si no me equivoco), puede transmitir por satélite, podría utilizar internet y está instalando pantallas gigantescas en las plazas del país (todavía no me entero sobre la legitimidad de esta última iniciativa). ¿Cómo pueden seguir argumentando que en Venezuela no hay libertad de expresión?
Lo que yo creo es que la reacción venezolana, muy aliada y muy similar al pinochetismo chileno, seguirá tratando de exacerbar los ánimos y provocar conflictos civiles graves. El hecho de que el señor Carmona, en 2002 jefe de la central patronal, contratara a asesinos a sueldo para matar a seis de sus propios seguidores, lo dice realmente todo sobre la naturaleza de la reacción venezolana. No les interesa el diálogo. Les interesa un conflicto que justifique a sus ojos el crimen y la matanza -como pensaba en su época Pinochet, y piensan todavía sus seguidores, declarados y ocultos.
La derecha venezolana no alcanzó a sacar en las últimas elecciones ni el 20 por ciento de los votos. ¿Por qué deberíamos tomar en serio lo que dicen? Tienen obviamente derecho a existir como oposición, y a ejercer funciones de oposición, pero no a determinar el destino de Venezuela -en las urnas, los venezolanos se han pronunciado y rechazado abrumadoramente las pretensiones de la reacción. La derecha venezolana simplemente no es de fiar.