
Todos hemos dicho alguna mentira
a lo largo de nuestra vida. Algunas mentiras deben haber sido
inocentes otras pueden haber sido un poco más graves, pero todos hemos sentido
por lo menos alguna razón la necesidad de mentir, engañar, omitir o si les
suena mejor, no ser totalmente verdaderos en una determinada situación.
Por mentira me refiero a decir algo que sabemos que no es verdadero en el
momento que lo estamos afirmando.
La
mentira no es un equivocación ya que cuando nos equivocamos de hecho creemos
que lo que estamos diciendo o haciendo es legitimo y sólo después (a
posteriori) nos damos cuenta que no era así. Con la mentira no. Al
mentir sabemos que lo que decimos o hacemos en el momento mismo en que lo
estamos haciendo o diciendo, lo estamos realizando para engañar a otro.
Este
comportamiento que parece tan humano ha sido ampliamente estudiado para conocer
mejor su origen y en
un estudio reciente mostraron que este tipo de conducta tiene una larga
trayectoria en nuestra historia evolutiva, mientras más sofisticado sea el
animal más comunes serán estos comportamientos y más elaboradas las formas de
engañar.
Y para variar el cerebro es el culpado.
Investigadores escoses, trabajando
con primates, descubrieron que hay una relación entre el tamaño del
neocortex y la capacidad para engañar, o sea mientras más volumen tiene esta
región del cerebro, más altas las probabilidades de que los monitos sean más
hábiles para engañar a sus compañeros.
Para nosotros, los humanos, que tenemos esta región del cerebro bastante
desarrollada, es bastante común usar este tipo de comportamientos e incluso varios
estudios muestran como es habitual que utilicemos mentirillas diarias en
varias circunstancias donde, sencillamente, es más fácil no decir la verdad,
sin que esto aparentemente perjudique a nadie.
Claro que existen casos mucho mas graves donde una mentira puede tener una
consecuencia muy seria, afectando incluso la vida de otras personas de una
forma que quizás no teníamos como prever.
Es por este motivo que estos estudios son importantes, así como las
conversaciones sobre mentiras o engaños, ya que a pesar de no ser una conducta
apenas humana, parece que nosotros, los humanos, aprendimos mejor que ningún
otro animal a utilizar este recurso, para bien o para mal…
Y
tal como lo dije en otro post hace mucho tiempo, el mejor mentiroso nunca será
Pinocho. El mejor engañador es el que cree su propia mentira y asi
engaña mejor a los otros ya que no demuestra con ningun gesto o nariz
creciéndole, que podría estar mintiendo. El riesgo es que, al cabo de un
tiempo, ya no reconoce más que es mentira de verdad.
Pero
no nos autoengañemos...
al
final todos mentimos o algún día mentiremos y el que no lo hecho: que lance la
primera piedra
Por aquí va la cosa!













Una cosa es mentir...
...de repente y otra es mentir reiteradamente.Una cosa es la mentira y otra la mitomanía.La mitomanía es una grave enfermedad ya que el enfermo no dilucida los límites de la realidad y en base a ello sigue fabricando mentiras.Es decir, "cree" que esa mentira es verdad y va construyendo un edificio de cristal.El cual al cabo de poco se derrumba.
Si bien es cierto que todos de alguna forma u otra mentimos, distinto es sostener la mentira con mas mentiras y a través del tiempo.Creo que debemos ser conscientes de ello y alejarnos lo mas posible de caer en ese torbellino.Y nadie está a salvo.
A mis cachorros les enseño que no deben mentir, ni siquiera blancas mentiras, ni omitir la verdad en cuanto hayan cosas que involucren a otras personas o les generen problemas.No así la omisión de cosas personales e íntimas ya que todos tienen el derecho de callar sobre sus asuntos personales.Además predico con el ejemplo.Sucede que hay situaciones en que casi irremediablemente uno puede caer.Hace unos días mi hijo me contó con un poco de temor que su mp3 se había quemado.Tenía poco uso.Luego me preguntó si yo estaba enojado.Le dije que no y que no importaba.Prefiero verdad a que me oculte o mienta sobre algo.Y así varias veces le he dicho que jamás me molestaré si me dice la verdad ante cualquier situación.Pero si hay mentiras de por medio distinto será.
Lo importante es alejarnos lo mas que podamos de la mentira y en cada tanto, cotidianamente chequear cómo vamos con respecto a eso.
Rescaté algo de tu viejo post y me gustó:
¿Por que mentimos? Bueno, no es muy difícil. Mentimos por que funciona, sólo eso.
Mentimos por que al hacerlo conseguimos lo que queremos. Mentimos, dicen los estudiosos, porque la naturaleza favorece el artificio como una manera de sobrevivir...De este modo, algunas plantas y otros animales consiguen algunos bellos camuflajes para engañar a sus presas o a veces a sus futuros amantes.
Buen tema, saludos Cata.
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Me he dado cuenta
que algunas personas usan la mentira como modo de hablar. O sea, ya no es algo que se use sólo para una situación especifica, para salir de un apuro, es decir algo diferente de lo que es sólo porque si. Muchas veces, aparentemente no tiene el menor sentido o no le veo la menor ganancia al hacerlo ya que casi siempre imagino que cuando se miente algo se gana al hacerlo, aunque ese ganar sea sólo no herir a otro al decirle: "te queda regio" cuando de hecho encontramos que le queda bien mal.
El problema con las mentiras, incluso las inocentes, es que hay que tener buena memoria para poder continuar con ella y es ahi donde se complica la cosa, porque es en ese momento donde una pequeña mentira puede llevar a decir otra, y otra, y otra, y otra... para poder proteger la primera... que era tan inocente!
Me preocupo mucho más con el autoengaño, a ese si que lo vigilo de cerquita y le pido a quien me rodea para que me avise siempre que me ve cayendo otra vez :), lo que obviamente será una tarea eterna!
Saludos Puma
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La defensa sin cuestionamientos de una hipótesis es incompatible con la libertad de conversar.
Así es Puma, una cosa es
ser engañado y otra es recurrir a mentiras para sustentar lo que se desea demostrar. No solo es responsable el que originó una mentira sino también aquél que la transmitió y que reiteradamente trató de otorgarle veracidad y pábulo con una serie de mentiras burdas, con exageraciones, con frases melodramáticas y aseverativas; y que, al no lograr llegar a buen puerto, desemboca en descalificaciones, agresiones y amenazas.
Después de todas estas acciones, al final termina dando lo mismo quién fue el autor de la mentira
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Mi otro blog
A veces Alejandra...
...en nombre de "la lealtad" se hacen o cometen barbaridades.Es cosa de revisar la historia.
Las preguntas serían;
¿cuál es esa lealtad que hace perder el más básico de los sentidos(1) y no objetar ni cuestionarse nada?
¿Una lealtad nacida de un ávatar y palabras bonitas?.
No, no.La lealtad es un valor demasiado complejo como para andar jurándolo por ahí a cualquier ávatar que se cruza por la red o a cualquier persona que se conoce en unos meses.
Saludos cordiales.
(1): Sentido Común.
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