
Tras doscientos años, o tal vez más, en nuestro país el poder fue construido, desarrollado y ejercido por los hombres y para los hombres. Desde la forma de vestir, hablar, pensar y hasta caminar, siempre pensado bajo una visión masculina. Y cuando irrumpe en el año 2005 la posibilidad de que una mujer llegará a la cima, a la cúspide, entonces , temblaron los cimientos de esta larga y angosta faja de tierra llamada Chile, y surge la imagen de Michelle Bachelet Jeria.
Una mujer, separada, profesional, agnóstica y con tres hijos. Características, que pese a los cuestionamientos machistas, misóginos e incultos, superó con creces las limitadas mentes de quienes había detentado el poder, dejando a las mujeres relegadas a la cocina, a cuidar hijos, a mantener el hogar mientras ellos crecían y crecían en la escala del poder, sólo reconociendo sus presencias (las de ellas) en fotos o en las cenas de gala.
Más de alguno dirá que alguien tenía que trabajar, que tenía que construir los puentes para que la sociedad chilena avanzara, que tenía que ir armando el esquema para que en este país haya gobierno. Pues bien , frente a esa posibilidad, hoy la figura de Michelle les da vuelta la tortilla y demuestra que una mujer, sola, con tres hijos, puede salir adelante, puede construir puentes, puede hacer gobierno , puede tratar con otros gobernantes, puede hacer un país más solidario, más digno, más igualitario.
Michelle, tu nombre es fuerza, es encanto, es paz. Es tranquilidad, alegría, refugio, calor, humildad, reconciliación, transparencia, diálogo. Es contención, apoyo, estímulo, es igualdad. Es dar vida, es perdonar y amar.
Una mujer que ha tenido que soportar los errores de otros y ha sido leal, ha sido firme y correcta con sus principios. No ha vendido su dignidad para que sigan los atropellos y las injusticias. No ha retrocedido en su sonrisa, pese a que los nubarrones se acrecientan. No ha perdido la tranquilidad, pese a que la insultan, la vilipendian, la denostan por ser mujer y por tener los cojones e ir donde no la quieren, donde no la respetan, donde no la reconocen.
Una presidenta que ha logrado que las mujeres vuelvan a sonreír y a sentirse tomadas en cuenta. A gritar por sus derechos, porque los oídos de los hombres aún permanecen sordos. A dar la batalla por tener la dignidad de llevar el pan a la casa; por tener un espacio en el mundo político, porque hoy día Evelyn Mathei, Maria Cristi, Jacqueline van Rysselberghe, Carolina Tohá, Isabel Allende, Adriana Muñoz, Paulina Urrutia, Soledad Barrían, entre otras, son escuchadas y son tomadas en cuenta, y sí no estuviera Michelle en la Presidencia, de seguro que ellas no crecerían en las encuestas, como hoy lo están haciendo.
“Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Y eso es nuestra Presidenta , un caminante que va abriendo las grandes alamedas, que va construyendo el espacio para las mujeres que vendrán a tomar el futuro de Chile en sus manos.
Salud por Michelle, Salud por mi hija Matilde y salud por y para todas las mujeres de Chile y del mundo…¡Salud!
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