Jaime Valdes

Corporalidad y Emociones

Para nosotros el primer mapa para educar plantea un entendimiento de nuestro cuerpo, necesario fundamento para alcanzar una coherencia entre el pensar, el sentir y el hacer. Sabemos que corporalidad implica diversidad de experiencias humanas, desde él ámbito de lo sensorial (formas, colores, movimientos) hasta los procesos emocionales y el refinamiento sutil de la atención. Jaime Valdés http://www.jaimevaldes.cl En el Colegio Altamira buscamos el equilibrio en la formación personal, a través de una educación integradora. Esto significa cuidar la preocupación por lo corporal, no sólo desde la clase de educación física, sino en un trabajo sistemático de diversas experiencias corporales, que apunten al desarrollo de una sincronía con la mente y capaces de generar sensibilidades, vivencias alertas y consciencia del propio cuerpo, más allá de lo conceptual. Nuestra conclusión es que la integración y el cultivo de diversas disciplinas corporales en una persona o grupos de personas tienen un enorme potencial transformador y de gozo para una buena salud. ¿Por qué rescatar para la educación una visión no fragmentada de la corporalidad? Nuestro cuerpo está en el presente, y a la vez, tiene memoria de nuestra historia personal, nuestros miedos y penas, nuestras alegrías y amores, nuestra salud y nuestras enfermedades. Sabemos que la mente y el espíritu se manifiestan a través del cuerpo, sin embargo, éste último ha sido separado del espíritu y marcado por una cultura que ha sentido vergüenza o culpa respecto del cuerpo, optando por un modo de vida que nos ha puesto sedentarios y con una alimentación inadecuada, abandonando labores manuales/artesanales, separando lo corporal del pensamiento, o generando un estado en que el estrés y exceso de trabajo nos hace insensibles al disfrute de una suave brisa, a los sonidos de la naturaleza o al simple hecho de estar sólo y en silencio, disfrutando. El gran error es creer que educar es transmitir conocimientos que activan la memoria conceptual, que luego se aplicarán. Sabemos que el legado que puede dejar una ???buena educación??? es una actitud pro-activa y creadora, sustentada en un ???carácter??? disponible para enfrentar las dificultades y oportunidades propias de la vida. Entonces, la educación, entendida no como acumulación de información, sino como transformación de la persona, necesita intervenir en el espacio corporal y emocional como un todo, en sintonía con el espíritu. Postulamos y vivenciamos que es posible abordar el aburrimiento, la apatía y la agresión trabajando desde la corporalidad. Estamos convencidos que, a través de prácticas muy simples de respiración, es posible instalar habilidades de concentración, escucha y coordinación, o trabajar la conexión emocional desde una disciplina corporal.
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