Gustavo Miranda

US$290 "Con sabor a derrota"

transsenado 

 

 

 

Me imagino que muchos altos funcionarios de Gobierno deben estar con sentimientos encontrados. Después de dos semanas de alta tensión y complejidad política, por fin se aprobó la iniciativa legal que inyecta fondos extraordinarios al Transantiago. Con todo, el costo del esfuerzo ha sido demasiado. Más allá de lo urgente que era conseguir los votos necesarios y así resolver un grave problema que aqueja a los ciudadanos de la Región Metropolitana, lo cierto es que nadie podría sostener que se superó con éxito esta prueba.

No hay que ser particularmente perceptivo para notar que el Gobierno agotó buena parte de sus reservas. En efecto, la enorme cantidad de recursos desplegados, tanto políticos como financieros, han provocado un gran desgaste del equipo político de La Moneda, el que todavía tiene por delante una enorme cantidad de desafíos. Un amante del fútbol no dudaría en recordar aquel cliché de que poco se puede saborear una victoria, pues ya se piensa en el próximo compromiso. Sin embargo, aquí la cuestión es más compleja. Por seguir con la metáfora, este partido se ganó en los descuentos y después de un esfuerzo que no tardará en pasar la cuenta. Al natural agotamiento del equipo, amén de las no pocas lesiones, existe la convicción en el respetable de que no se jugó bien y persisten las dudas tanto respecto del talento de muchos de los jugadores como de la estrategia utilizada o la experiencia del cuerpo técnico.


Dejemos el fútbol para volver a una evaluación más seria. ¿Qué nos deja todo este episodio?

En primer lugar, la irrefutable constatación de que la coalición oficialista perdió la mayoría en el Senado. Más allá de todas las explicaciones que se han dado, o de las genuinas convicciones de quienes se transformaron en protagonistas durante esta semana, lo cierto es que la Concertación ya no puede girar a cuenta de los votos de ciertos senadores que –pese a ser elegidos como parte de la coalición gobernante– han declarado su completa independencia y desafecto respecto de las decisiones que adopta el Gobierno, la Concertación o los partidos que la componen. Es el caso, por ejemplo, del senador Adolfo Zaldívar, quien extremó las cosas de forma tal, que poco probable parece un acercamiento al corto y mediano plazo. La ausencia de ese voto equilibra las fuerzas en la Cámara Alta, lo que pone una cuota de incertidumbre para la aprobación de las próximas iniciativas. También preocupa el caso del senador Fernando Flores. Su proyecto de fundar una nueva fuerza política, que hasta hace un par de días había pasado sin pena ni gloria, tuvo un segundo aire en la medida que su voto se hizo indispensable para el Gobierno. Mediados por la necesidad, más que por la convicción o el respeto, los ministros de La Moneda no tuvieron otra alternativa que ceder frente a sus peticiones, las que, más que contribuir a mejorar la iniciativa legal, buscaban simplemente devolverle cierto protagonismo personal y político.

Por último, algo de responsabilidad también tiene el Gobierno en todo lo sucedido. La evidente ausencia de un relato común, en el que se generen complicidades y se le asignen roles a los actores políticos, tanto en los partidos como en el Parlamento, ha sido un factor decisivo para el desorden y la indisciplina de las huestes oficialistas. Pero aún, hoy por hoy, poco incentivo existe para todos aquellos parlamentarios que, cediendo en sus legítimos planteamientos en aras del bien común, ven como la tribuna pública o las especiales consideraciones del Poder Ejecutivo siguen reservadas para quienes hacen gala del individualismo, la poca colaboración o derechamente el chantaje. Sospecho que la paciencia se agota. La parábola del hijo pródigo ya no sirve para calmar el espíritu de aquel hermano que permaneció junto a su padre mientras el otro dilapidaba su fortuna. Porque eso es. Lo que hoy nuevamente se ha puesto en peligro es el patrimonio moral y político de la Concertación.

Fuente: Extracto.Columna Jorge Navarrete.LND

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Victor Cabello
dijo :


curioso resulta que los señores parlamentarios pusieran mayor esfuerzo en juntar los votos para aprobar el presupuesto, que en tratar de mejorar la mierda de plan de transporte que estamos viviendo. Pusieron mayor creatividad en los chistecitos de pasillo que en las medidas adoptadas para corregir el cagazo.

soy extremista,soy firme partidario de la eutanasia social...cual es el afan de votar dinero en mantener un plan muerto y sin futuro...habia que matarlo cuando aun le quedaba algo de dignidad ( la dignidad de durar mucho mas de lo que todos creiamos)...tendremos nuevamente que mamarnos este castigo cuando se les acabe el dinero? tendremos que soportar nuevamente los chistecitos y las caras de imbecil de los ministros cada vez que quieran otros U$290....?

esta bien querer construir una sociedad basada en la tolerancia...de acuerdo...pero tolerar robos de este calibre no es una cualidad...

nadie puede...

26/06/2007 a las 13:56
Alejandro Escudero Guzman
dijo :

SIENTO MUCHA RISA CUANDO LA GENTE HABLA DE LOS POLITICOS Y SE QUEJA DE ELLOS.

QUE NO SABEN GOBERNAR, QUE NO TIENE MORAL, QUE SON LADRONES......ETC

Y ME PREGUNTO A ESTOS TIPOS SE LES OLVIDA QUE EL ""PUEBLO"" EN ""DEMOCRACIA"" ELIGE A SUS GOBERNANTES.....

.....QUIZA PARA LA PROXIMAS ELECCIONES PODRIAN TOMAR MAS SERIA LAS COSAS Y NO VOTAR POR CARITAS O POR PARTIDOS....

26/06/2007 a las 14:33
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