Hace un me, aproximdamente, el Diario El Mercurio pubicó la siguiente breve nota,
firmada por la periodista Pamela Carrasco, que tenía pendiente compartir con
ustedes porque me parece un tema de gran relevancia.
Este es el breve articulo:
“EL HUMOR ES UNA HERRAMIENTA PEDAGÓGICA VALIOSÍSIMA
PARA LOS PROFESORES”
El español Jesús Fernández Solís hace talleres para que los docentes
apliquen la risa como parte de sus metodologías de aula.
por Pamela Carrasco T.
Jesús Fernández no tiene cara de bueno para la risa. Bajito,
de anteojos, cara afable, puede pasar perfectamente por un severo funcionario
público. Pero las apariencias engañan y este académico español en realidad se
ha pasado buena parte de su vida dedicado a estudiar, aplicar y enseñar acerca
del humor.
Junto a Eduardo Jáuregui formó la empresa “Humor Positivo” y esta semana estuvo
en Chile invitado por el Instituto Experimental de Estudios Humorísticos de la
Universidad Diego Portales, para dictar la charla “Educar el Humor y educar en
el humor”.
“La labor de los docentes tiene un gran desgaste y muchos problemas, y e humor
es clave para su vida personal y para su formación profesional, ya que bien
usado puede ser una herramienta pedagógica valiosísima”, sostiene.
Gracias a su proyecto “Escuelas que ríen” ha trabajado en distintos colegios de
España realizando talleres de uso pedagógico del humor para profesores y
directivos. Sostiene que no sólo genera un mejor clima en la sala, sino que
ayuda a la motivación de los niños, favorece el análisis y la creatividad, hace
que se agilicen los procesos de enseñanza y aprendizaje y sirve de apoyo para
construir materiales didácticos.
“En general e problema es que los profesores se formaron en un modelo muy serio
y ese modelo es el que aplican después, así que hay que romper muchas
barreras”, sostiene.
Para él, el humor debe ser planificado por el docente como parte de una
estrategia de enseñanza. “No es llegar y contar chistes. Si yo cuento un
chiste, si hago magia o genero una situación graciosa, ésta debe ser pertinente
con la clase y tener un objetivo pedagógico”, dice.
El académico da ejemplos de cómo se puede planificar el humor más allá de la
anécdota. “Si los niños deben aprender los ríos de Chile, les pueden pedir que
inventen una canción en hip hop que hable de ellos; también podemos imitar un
concurso que esté de moda en la televisión para reasar una materia. No es sólo
contar chistes”, explica.
Si bien no hay mediciones sistematizadas acerca del impacto de estas metodologías
en el aprendizaje de los niños, los propios profesores sostienen que las clases
son más agradables y los niños aprenden mejor y más motivados.
“Un niño pasa muchas horas de su vida en la escuela, ¡no todo puede ser tan
serio!”, dice.
En lo personal uso mucho el humor en clases, aunque debo
reconocer que no suelo planificarlo, es más bien espontáneo, pero doy fe de su
buen resultado e impacto positivo en un aspecto sumamente importante: e clima
de trabajo. Cuando hay un clima de trabajo agradable las posibilidades de que
mis alumnos aprendan se multiplican y el humor ayuda poderosamente a ello.
Además, como elemento anexo no menor, he notado que la creatividad, tanto del
docente como de los alumnos, empieza lentamente a desatarse.
Dejo aquí el enlace a la
página oficial de este entretenido colega por si alguien se interesa.
prof. Benedicto González Vargas






















Este sitio funciona sobre la
Estimado Benedicto....
...mi pequeña experiencia pedagógica -dicté clases de matemática básica durante casi tres años en una escula municipalizada- me dice que la comicidad es un aliciente en la relación alumno-profesor.
Los alumnos lo toman como un dejo de confianza y distienden su parecer haciéndo más agradable el ambiente en el aula.
No es una técnica fácil de manejar, por la tendencia al abuso de confianza, pero es efectiva.
Saludos.